Chiapas, Mujeres de la tercer edad rompen brechas con internet

Mujeres de la tercer edad aprenden a usar internet, con apoyo de la UNACH

Mujeres de la tercer edad aprenden a usar internet, con apoyo de la UNACH

La maestra jubilada  María Irma Guillén Rojas y la periodista activa   América Pérez Villatoro cambiaron sus vidas al integrarse al mundo global de las redes virtuales, con el aprendizaje  de los recursos de internet.

Aprendieron a utilizar los sistemas computacionales, como herramienta de comunicación  laboral y personal.

Hoy están más cercanas y constantes con familiares, parientes y amigos.

Ambas mujeres de la tercera edad rompieron brechas generacionales después de participar en los cursos de plataformas digitales y redes sociales.

El uso de las nuevas herramientas tecnológicas de Internet, es  impulsado por   los talleres del Centro Sicopedagógico de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) en Tuxtla Gutiérrez.

La  enseñanza de este Centro se sujeta al aprendizaje técnico y al desarrollo de los diferentes programas  y redes virtuales.

Cada fase aprendida y practicada es  un paso que elimina  el silencio, la soledad  y la monotonía de nuestros tiempos,  más presentes y más duros entre la gente de la tercera edad.

Encender el equipo de cómputo, crear cuentas de correos electrónicos, enviar y localizar información e integrarse a la comunicación en el ciberespacio, es entrar a otros universos con sus posibilidades  de trascendencia humana.

La integración a las redes virtuales de  María Irma y América son  victorias obtenidas  contra  la incomunicación, la frivolidad y los peligros en general que este medio  también  encierra  y propaga  como Caja de Pandora.

El interés de estas tuxtlecas es una lucha por el encuentro, la reflexión y la calidez en medio del tumulto y las aflicciones actuales.

Asomarse a las ventanas del mundo digital, inicialmente fue un desafío  para ambas, que por momentos parecía insuperable, pero  que con deseos de aprender y e involucrarse, remontaron hasta concluir bien los  cursos.

Acudieron ilusionadas con la meta  de utilizar una computadora  y las posibilidades  de ésta.

Dominaron sus  miedos para utilizar el equipo de cómputo, e incluso tocarlo, dos años después de su adquisición.

Las dos entusiastas damas vienen  de otra época, de los tiempos de las  cartas, cuando éstas llegaban 15 u 8 días después  de enviadas.

La profesora María Irma entró de lleno a la gran carretera de la información y la convivencia que facilita, dándole vida y motivo para saber que todavía puede uno.

Esta experiencia confirma que la edad no importa cuando media el afán  de aprender.  Que no hay mañana, sino que lo trascendente es el hoy como personas adheridas en los modelos de la buena comunicación y convivencia,  sin importar ,a ruptura de moldes antiguos.

Doña América  abrió  la ruta  a la información y el conocimiento para su trabajo, pero   no deja su antigua máquina mecánica Olivetti.

No le dice adiós  a  su máquina de décadas,  En ella escribe y  transcribe sus datos a la computadora, por el miedo a echar a perder mis pensamientos, es como un puente. Poco a poco me iré acomodando a lo nuevo, a lo moderno.

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