La crisis migratoria; más preguntas que respuestas

El difícil tránsito por la frontera sur. Foto: Elizabeth  Ruiz

El difícil tránsito por la frontera sur. Foto: Elizabeth Ruiz

 

Olvidada por años, porque la frontera norte fue la que forjó generaciones de mexicanos que la cruzaban para llegar a Estados Unidos; la Frontera Sur creó su propia dinámica.

Por años ha sido porosa y sin infraestructura; pero también un espacio común para el comercio fronterizo, para la mano de obra barata de los cafetaleros de la sierra, de los empresarios agropecuarios del soconusco y también como una línea imaginaria que nunca separó a familias guatemaltecas y mexicanas.

El olvido terminó cuando la política de tierra arrasada de los gobiernos centroamericanos (Guatemala y El Salvador) para acabar con el apoyo social de las guerrillas; devastó las propiedades, los cultivos, la flora y la fauna de las comunidades de esos países y con la vida de muchos campesinos.

El éxodo centroamericano, principalmente guatemalteco, significó para México la entrada desde 1980 de casi 46 mil campesinos que se asentaron en campamentos en Chiapas, Campeche y Quintana Roo.

En esa ocasión, tuvieron que pasar dieciséis años para que se les diera a los refugios, la oportunidad de integrarse definitivamente a la vida social, regularizar su situación migratoria o regresar a su país si lo decidían.

Tuvieron que pasar 34 años para que el mundo volviera la vista a esta Frontera; que seguramente ahora también Estados Unidos y sus agencias de seguridad seguirán con lupa.

El motivo es ya de sobra conocido; un aumento inusual de niños migrantes centroamericanos que han cruzado todo México para llegar hasta Estados Unidos.

La cifra es impresionante y demoledora porque en pocos meses ha superado la cifra histórica de los refugiados por la política de “tierra arrasada” y además, porque lo que se ha denominado éxodo  o tragedia humana no parece detenerse aún.

Las cifras oficiales de las autoridades americanas hablan de 47 mil detenidos por la patrulla fronteriza en menos de un año (de octubre de 2013 a la fecha). Esta cifra es superior en más de 90 por ciento al número de detenciones de menores en ese mismo periodo pasado.

Lo peor es que para las autoridades americanas de continuar la tendencia, al final de este año la cifra se elevará a cien mil.

 

 

Migrante hondureño en su paso por México rumbo a Estados Unidos. Foto: Elizabeth Ruiz

Migrante hondureño en su paso por México rumbo a Estados Unidos. Foto: Elizabeth Ruiz

Radiografía de la crisis

Los menores migrantes proceden de Guatemala, El Salvador y mayoritariamente de Honduras, aunque también una gran cantidad de menores mexicanos son detenidos en la frontera; nacieron en los barrios más humildes y peligrosos de las principales ciudades de estos países, tienen entre 12 y 17 años.

Los motivos de la migración son multifactoriales y puede ser por costumbre, por trabajo, por reunificación familiar, como respuesta al desempleo o la pérdida del patrimonio por algún desastre natural. La migración de los niños, suma otro factor a la migración y este es la violencia del crimen organizado contra ellos.

Los riesgos a los que se enfrentan como población vulnerable es la explotación laboral, el abuso físico y también sexual.

Ante la situación, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pidió a los padres de familia centroamericanos que dejen de enviar a sus hijos a la frontera y aseguró que los que lleguen serán regresados a sus países y, lo que es peor, podrían no llegar.

Con estas declaraciones; comenzaron a llegar a la Frontera Sur numerosos funcionarios americanos que se interesaban por lo que hasta la fecha parece que desconocían; el funcionamiento de la Frontera Sur y anunciaron que reforzarían los sistemas de seguridad centroamericanos.

México por su parte anunció la creación de la oficina del Coordinador de la Frontera Sur, y anunció que bajaría del tren conocido como “la bestia” a todo aquel que se subiera en la pretensión de llegar al norte buscando el sueño americano.

Los países centroamericanos por su parte se han dedicado a buscar apoyo financiero para fortalecer sus organismos de seguridad pública y poco se han preocupado por encontrar alternativas económicas para fortalecer las capacidades y aumentar el ingreso de las familias centroamericanas.

Dos cosas son seguras en la crisis: primero que Estados Unidos pone las condiciones, por eso la cooperación entre los países involucrados es desigual, y segundo, que estas condiciones implican que se selle la Frontera Sur, esto tendrá como clara consecuencia un aumento en la corrupción, sencillamente porque el flujo no se detendrá.

No se ve por ningún lado, un acuerdo de cooperación regional que regule los flujos migratorios y al contrario, se prefirió un programa que contenga la marea humana, con el riesgo de que se incremente la corrupción y la violencia.

La prensa americana ilustró como nadie esta situación: “México se encuentra entre la compasión y la represión en su lucha contra la crisis migratoria. Mientras que la opinión pública es favorable a los migrantes y profundamente crítico de las políticas de inmigración de línea dura de Estados Unidos, sus funcionarios están bajo la presión de sus vecinos del norte y el sur a medida que tratan de hacer frente a la afluencia”.

 

 

La lucha por el libre tránsito. Foto: Elizabeth Ruiz

La lucha por el libre tránsito. Foto: Elizabeth Ruiz

 

Porqué México y Estados Unidos sellan la frontera sur

«Nunca antes México anunció una política de Estado en la frontera, y ahora la tiene», dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong” y recalcó; «Se trata de un control absoluto de la frontera sur.»

Esto seguramente por pedido del gobierno americano. Estados Unidos ordena y México obedece; preferible que los problemas estallen en la frontera sur y no en la del norte, con mayor dinámica productiva, pero también explosiva por el tema del narcotráfico.

El control absoluto es la tarea y esta seguramente tendrá un costo sobre una frontera que era porosa, olvidada y hoy estará vigilada.

No se atrevió México, ni los países centroamericanos a exigirle a Estados Unidos un mejor trato. Aún y cuando la otrora potencia ya no es poderosa como antes, pero sigue necesitando mano de obra barata. Lo ideal hubiera sido que se negociara una reforma migratoria integral para regular el flujo migratorio.

Es decir darle oportunidad al migrante de trabajar en Estados Unidos, regresar a su patria y volver a migrar ordenadamente. El atavismo cultural les impide a los americanos aceptar que desde la elección de Obama el electorado latino es cada vez más importante.

No se ha privilegiado tampoco ningún esquema de apoyo financiero para el despeje económico de Centroamérica que vía empleo detenga la sangría migratoria. Los apoyos que otorga el Banco Interamericano de Desarrollo son mínimos comparados con las necesidades de Centroamérica.

El problema de haber elegido la vía represiva es que apuesta también al fracaso Chino en su excursión centroamericana; Wang Jing un misterioso personaje chino ha firmado con el gobierno nicaragüense el derecho construir un canal de navegación a través de Nicaragua que competiría con el Canal de Panamá. En la aventura invertirá 50 mil millones de dólares, una cifra representa más de cuatro veces el producto interno bruto de Nicaragua.

Nicaragua está de cabeza con el anuncio de la inversión China; el canal tendrá 278 kilómetros de largo y un máximo de 500 metros de ancho y estará listo en cinco años, contará con un lago artificial de 400 kilómetros cuadrados para alimentar las esclusas; además, una fábrica de acero y otra de cemento, además dos puertos, uno en el pacífico y el otro en el atlántico. Se supone que ofrecerá empleo a 50 mil nicaragüenses.

La pregunta es: ¿Y si China no fracasa?. El imperio americano tendrá en su zona de influencia otro enclave con signos comunistas como lo es Cuba.

No es banal hacerse la pregunta, porque los futuros proyectos chinos van más allá de las relaciones comerciales, porque acerca a China a la esfera de influencia política y económica americana.

Al momento, Estados Unidos manda en la zona, pero los chinos incrementan su presencia y al parecer traen la cartera abierta para financiar lo que a los americanos les ha faltado: el ingreso de las familias centroamericanas; causa primaria de la migración.

El temor americano es fundado. Si quiere competir con China -que ya está en sus barbas-, tendrá que abrir sus fronteras. Ojalá y lo entiendan lo más pronto posible.

El mundo global y la presencia china, dejan más preguntas para el tema -en el futuro claro está-, mientras tanto, urge concientizar sobre el problema a toda la población.

 

Twitter: @GerardoCoutino

Correo: geracouti@hotmail.com

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