El derecho a la participación política de las niñas y niños

Juan Martín Pérez, Director Ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), agredido durante #AcciónGlobalPorAyotzinapa

Juan Martín Pérez, Director Ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), agredido durante #AcciónGlobalPorAyotzinapa

 

 

Ayer por la noche se difundió en redes sociales una fotografía de Guillermo Perea (de la agencia Cuartoscuro) que por su contundencia se convirtió rápidamente en viral. Un hombre con su hijo en brazos trata de alejarse de los granaderos a la vez que mantiene fuertemente agarrada del brazo a su esposa quien se encuentra en el piso. Alrededor hay caos. El escenario es la marcha y concentración en apoyo a Ayotzinapa, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Horas más tarde se descubrió que el hombre en cuestión es nada más y nada menos que el Director Ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), Juan Martín Pérez. Esa es la primera ironía. La segunda es que ayer, 20 de noviembre de 2014, la Convención sobre los Derechos del Niño cumplió 25 años.

También en otras partes del país corrimos con nuestros hijos de la mano o en brazos buscando resguardo. Nos tocó además intentar responder a sus preguntas sobre la razón de existir de los granaderos, los golpes propinados a los manifestantes, el significado de las consignas, la justicia. A algunos nos tocaron también, irónicamente, preguntas sobre la revolución (quién también conmemoraba su aniversario).

El 20 de noviembre de 2014, niñas, niños y adolescentes salieron a las calles acompañados por sus familiares a ejercer sus derechos a la libertad de expresión y la participación política. También lo hicieron de otras formas como fue el caso de un niño de 10 años que hizo una animación en plastilina escenificando la emboscada a los normalistas el pasado 26 de septiembre, o la niña que va por las calles de su barrio recolectando firmas para la renuncia de Peña Nieto con el apoyo de su madre, ambos casos compartidos en redes sociales. La infancia participa activamente de la realidad política del país y es responsabilidad de las y los adultos acompañarles en esa tarea. No es sólo porque es parte importante de su formación para el futuro, sino principalmente porque es también su derecho en el presente, un derecho del que gozan en su calidad de ciudadanos.

Hoy por la mañana se escucha y lee una gran indignación por la violencia desatada ayer contra ciudadanas y ciudadanos de todas las edades durante las acciones en solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa y los familiares de los desaparecidos. Desde luego están también los que afirman que la culpa es de aquellos que decidieron acudir en familia a las marchas y concentraciones. Las imágenes y las historias se reproducen sin parar. Mientras, a mi me persiguen muchas preguntas ¿Cómo acompañamos a las niñas y los niños en el ejercicio de su derecho a la participación? ¿Cómo hacemos para no sucumbir al miedo, al poder de las imágenes difundidas, las historias, las propias experiencias? ¿Cómo hacemos para no quedarnos en casa, encerrados con nuestros hijos tras las puertas? Porque declarar las marchas y concentraciones como espacios no aptos para la participación de las niñas y niños es terminar de ceder uno de los pocos espacios que tenemos como ciudadanos para participar, para hacernos escuchar por los funcionarios de gobierno. Declarar las marchas como espacios no aptos para infancia es meterle reversa a la Convención sobre los Derechos del Niño, es volver a la exclusión e invisibilidad de la infancia. Después de eso siguen las personas de la tercera edad, las mujeres, las personas con capacidades diferentes, y así, hasta que en las calles sólo se encuentren los de negro contra los de azul o verde, intimidando e impidiendo la participación y el ejercicio de nuestros derechos.

Qué ironía que coincidente con el marco del 25 Aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, el primer defensor de los derechos de la infancia en nuestro país haya tenido que enfrentarse a los granaderos y correr mientras acompañaba y guiaba a su hijo en el ejercicio de su derecho a la participación política.

 

* Kathia Loyzaga Davila Madrid  es consultora independiente sobre Derechos Humanos de la Infancia.

 

2 Comentarios en “El derecho a la participación política de las niñas y niños”

  1. Arturo Serralde Llanas
    24 noviembre, 2014 at 18:56 #

    Vivimos en un país de cuento, de mentiras, por lo irónico y contradictorio de los hechos. Y sí, van perdiéndose espacios de expresión, y en su lugar permanece y avanza la in equidad e injusticia, sin embargo todo tiene consecuencias,…sabemos que, aunque en apariencia no sucede nada, …en realidad se gesta cada día un cambio,..que al final sucederá como consecuencia de estas desatinadas acciones …en tanto eso no suceda, “pagan justos por pecadores” aunque al final siempre hay quienes, pese a todo, no pagan o bien paga su factura el más vulnerable…no hay de otra , alcemos la voz, tomemos lo nuestro, luchemos por ello, abracemos nuestros ideales…nuestros sueños por una mejor sociedad…una mejor humanidad…cada quien desde su trinchera y en cada oportunidad que se presente y que provoquemos Enseñemos esto a los mas pequeños que de ellos es el tiempo…un abrazo enorme!!!

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  1. “¡Mamá! ¡Papá!, un niño informado, ¡jamás será engañado!” | Infancia y política - 8 diciembre, 2014

    […] del Niño, es volver a la exclusión e invisibilidad de la infancia, ha señalado Kathia Loyzaga en El derecho a la participación política de las niñas y niños; pues después de niños y niñas, seguirían las personas de la tercera edad, las mujeres, las […]

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