Los resultados electorales en México están perfilando los peores escenarios de 2015 a 2024

 

Invierno.

Invierno.

 

Otros son los tejidos políticos en Chiapas: Sin oposición, la Coalición PRI-Verde arrasará en las elecciones Locales en Chiapas.

Ayer me encontré con Mateo Chiquito, un indio tzotzil que en la década de 1970 fue expulsado de San Juan Chamula. Para sobrevivir en la Ciudad de Las Casas vendió globos y paletas.

Mateo Chiquito es un cristiano no católico que en el templo leía la Palabra de Dios cuando su pastor, Domingo López Ángel, se ocupada de atender a un enfermo o de realizar alguna gestión en alguna de las instituciones indigenistas en la Ciudad de San Cristóbal. Ambos participaron en la fundación del Consejo de Representantes Indígenas de Los Altos de Chiapas (CRIACH) y, después, de la Organización Indígena de los Altos de Chiapas (ORIACH). Agrupaciones que los liberaron temporalmente de los sindicatos oficiales que controlaban a los comerciantes indígenas en los mercados, plazas y calles de la ciudad coleta. Miles de indios se afiliaron al CRIACH-ORIACH.

Con el apoyo de los Dominicos y desde la década de 1980, las plazas de Caridad y Santo Domingo fueron ocupadas por los indios expulsados y comerciantes de artesanías. Mateo Chiquito se estableció en ese lugar. Desde entonces Mateo Chiquito tiene trabajo y lo suficiente para sobrevivir junto con su numerosa familia. En 1994, los indios ocuparon varios predios en la orillada de la ciudad y crearon nuevas colonias. Ahí estaba Mateo Chiquito y, con su comunidad religiosa, levantaron su templo. Desde entonces, Mateo Chiquito, tiene techo propio y un lugar para la estar con Dios.

Ayer Mateo Chiquito lucia una gorra nueva de color rojo. Sobre la visera destacan los logos del PRI y del Verde. El color rojo lo denuncia. Mateo Chiquito está con Zepeda, el candidato del Tricolor. Los expulsados de San Juan Chamula que vivieron una década y media fuera del control corporativo del Partido de Estado y los sindicatos oficiales; que en 1994, apoyaron decididamente al EZLN; que en 2005, parcialmente se sumaron a la Otra campaña, en 2015 le habían dado la vuelta a su Círculo de lucha y resistencia y, para sobrevivir se han sumado, nuevamente, a las filas del PRI-Verde. Mateo Chiquito sabe que “todos son malos” pero también, que “apoyando” al PRI-Verde, no serán molestados y podrán seguir vendiendo -con relativa paz- en mercados, plazas y calles de la ciudad ladina. Los indios de Chiapas son de los más politizados, conscientes y objetivos.

Los indios saben bien quiénes ejercen y tienen el poder en Chiapas.

En las Cañadas de la Selva Lacandona, los indios también le dieron la vuelta a su Círculo de lucha y resistencia. Cuatro décadas fueron suficientes. Del Congreso Indígena de 1974, de la fundación de la Pajal Yacaltic, de la creación Aric unión de Uniones y su larga lucha en la producción y comercialización del café, en 2015, vemos 6 facciones de la Aric Unión de Uniones. Cuatro de ellas están con el Verde, una con el PRI y otra con Morena.

En los Valles Centrales, los comuneros tzotziles de la a Casa del Pueblo de la Comunidad de Venustiano Carranza también dieron la vuelta completa. Desde 1940 los comuneros venían luchando por la recuperación de sus tierras. A principios de la década de 1980, en la Casa del Pueblo, se fundó la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ). Sin duda, una de las organizaciones más radicales en la lucha por la tierra. Confrontaron con firmeza a la Confederación Nacional Campesina (CNC) y al PRI. La Casa del Pueblo se convirtió en un referente de organización, de lucha y resistencia independiente. En los primeros meses de 2015, los comuneros de Carranza abrieron las puertas de la Casa del Pueblo al priísta Aguilar Bodegas que por décadas ha aspirado ser gobernador de Chiapas. Una fundadora de la OCEZ afirmó que de esa organización se han derivado 18 facciones.

Por su parte, la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC) partida en cuatro facciones, en 2012 dividieron y razonaron su voto. En las elecciones federales votaron por López Obrador, entonces del PRD, y en la locales por el Güero Velazco candidato de PRI-Verde.

Al parecer ese es uno de los signos de los tiempos. Entre abril y mayo de 2015, una joven de San Andrés Larrainzar me dijo indignada: “Ahora las ex bases de apoyo se pasaron al Verde”. Días más tarde los comenté con otra persona que de inmediato soltó: “Eso pasó en todas partes”. Necesitaba saber desde cuando estaba sucediendo mudanza. Una joven tzotzil de San Andrés y estudiantes de economía me confirmó que las, “ex bases de apoyo estaban con el verde”. Precisó: “Fue desde las elecciones del 2012”, y matizó: “No se han idos todos ni sólo al Verde. También se han ido a otros partidos.”

Sin duda la política neoliberal se había tragado los movimientos sociales. En el curso de 4 décadas destruyó/elaboró otro Tejido Social.

Del 2000 al 2012, dos gobernadores “ex” priístas – Pablo Salazar y Juan Sabines – gobernaron a Chiapas bajo la bandera de una coalición de partidos y luego del PRD.

Ese era el mapa político a 2 décadas del levantamiento armado zapatistas en Chiapas.

Esas mudanzas pueden explicar en buena medida porque en las elecciones de 2012, la coalición PRI-Verde-Panal obtuvo 1 millón 343 mil 980, es decir, el 70% de los votos. En una elección a la existieron el 60% de los votantes. La coalición gobierna 99 de los 122 municipios de Chiapas, es decir, el 81.14 % de los municipios; el PRD 9; el PAN 13 y el POCH 1. El PRI y el Verde ganaron en 22 de los 24 Distritos Electorales, es decir tiene la mayoría en el Congreso local.

Con esos antecedentes y control político, el 7 de junio de 2015, la Coalición PRI-Verde arrasó en las elecciones federales en Chiapas. Con casi un millón de votos – cerca del 70% de la votación -, conquistó los 12 distritos de la entidad. Esto significa que todos los distritos estarán representados en la Cámara de Diputados por un legislador de la alianza que respalda al mandatario estatal y al presidente Enrique Peña Nieto. Con 85 mil votos, el 6% de la votación, Morena quedo como tercera fuerza política. Le siguen el PRD y el PAN. En esas elecciones participó el 46.4% de los electores, un punto porcentual arriba de la media nacional.

Casi 82,000 personas anularon su voto (5.8% del total)

El boicot electoral se redujo a 35 casillas quemadas en 8 de 122 municipios: Ocosingo, Venustiano Carranza, Huehuetán, Comitán, Salto de Agua, Chiapa de Corzo y Tuxtla Gutiérrez.

 

Elecciones locales 2015               

El 19 de julio, habrá elecciones locales en Chiapas. Se elegirán 24 diputados de mayoría relativa, 17 de representación proporcional y 122 ayuntamientos. En algunas franjas de la Sociedad Civil se van definiendo posiciones. Van optando: a) “Votar por el menos peor”; b) “votar por el candidato del pueblo sin importar el partido que lo postule”; c) por el “voto nulo”; d) Los rebeldes no irán a las urnas y tampoco se opondrán. El boicot a las elecciones se reducirá al mínimo y es probable que MORENA altere – mínimamente – el mapa electoral en la entidad.

De lo que no hay duda es que la Coalición PRI-Verde arrasará en las elecciones locales del 19 de julio en Chiapas. Tendrán la mayoría en el Congreso de Chiapas y gobernarán más del 80% de los municipios. Un claro y definido cerco político a la Autonomía Rebelde Zapatista.

 

Escenarios posibles

 

Políticamente: Están creadas las condiciones político electorales para que en el 2018 la coalición PRI-Verde siga gobernando Chiapas. El movimiento rebelde de las/os de abajo y a la izquierda han entrado en un franco periodo de sobrevivencia y conservación de fuerzas, sus iniciativas, campo de acción y de maniobra, se reducirán al mínimo.

Las condiciones están dadas para que Salinas-Peña Nieto concluya su sexenio e impongan, en 2018, el Sexto Sexenio de Gobiernos Neoliberales de Derecha en México y que las Reformas Estructurales sigan su curso. Es muy probable que los movimiento sociales existentes, dejen pasar los próximos tres años, no se detengan a reflexionar sus prácticas y construyan una Ruta de Encuentro y reconciliación que derive en una plataforma de sobrevivencia y resistencia. El movimiento de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos llegará al primer aniversario con la misma respuesta del Estado: Caso “cerrado” con el “expediente abierto”.

Económicamente: El Estado Neoliberal mantendrá estable la población de pobres en México: 60 millones en todo el país y 3 millones 750 mil en Chiapas (el 75% de los chiapanecos).

De la Guerra en México: las hostilidades se mantendrán alternativamente en las Zonas Calientes: En la costa del Pacíficos (de Sinaloa a Guerrero), en los estados norteños (De Chihuahua a Tamaulipas; en la costa del Golfo (Veracruz, Tabasco y Campeche); en el Centro (San Luis Potosí, Aguascalientes, Estado de México, Morelos); las Zonas Tibias se pueden calentar. En Chiapas -Zona Fría-, está todo dispuesto para que el Estado Neoliberal abra el Frente de Guerra en la Frontera Sur. El número de víctimas seguirá creciendo.

La Bestia Neoliberal Capitalista está incontenible y los descontentos, atrapados en un duro y prolongado Invierno.

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