Definición de musa

MUSA - Museo Subacuático de Arte

MUSA – Museo Subacuático de Arte

 

Ah, la masa odia la mesa, no va a misa, pero eso sí, imagina que la visita la musa, y ahí tenemos a decenas y decenas de chiapanecos que se creen poetas, que se asumen poetas, que se organizan en grupos para hacer fuerza, porque (parece ser) su propia obra no puede hablar por sí misma. Por ello buscan un poco la misma fuerza que busca el Sindicato de Carretilleros o de Cargadores; por eso no les resulta ajeno el coqueteo con los grupos políticos en el poder, porque es la única forma en que sus obras brillan, aunque sea con el brillo inútil de la lámpara que no tarda en fundirse. Creen que la musa los patea. En efecto, los patea, pero ellos creen que es para darles la patada de la buena suerte, sin saber que la musa los patea para que se salgan, para que dejen el espacio a los verdaderos poetas, que son muy pocos, son contados. Porque la musa, ya lo dijo Picasso, quien de esto sabía un “restorán”, la musa no llega, como si fuese un hada, la musa es producto de la disciplina. Los poetastros, que creen que la musa es como un hada que baja del Olimpo y los toca con su varita mágica, siempre hablan de la gran obra que van a realizar, pero, la esperan en los bares donde beben trago y fuman yerbita.

Ah, la masa que sueña con la musa. La sueña mujer de pechos generosos de cuyas tetas creen mamar el numen que natura les negó, porque, perdón si toco alguna piel sensible, la poesía no toca a todos. Es muy sencillo amontonar palabras, darles forma de versos y decir que eso ¡es un poema! Pero, se sabe, el poema es una línea sugerente que no aparece en todos los cielos.

Ah, la musa que se sabe moza no se baja en cualquier andén. Odia (todo mundo lo sabe) las estaciones donde la multitud es la voz mayor. La musa, la verdadera, no la de cartón que pregonan tantos jilguerillos, reside en lugares, como dijo Fray Luis de León, lejos “del mundanal ruido”. ¿Quién cree que la musa bebe cerveza en la parte alta de un estadio donde juegan los Jaguares? ¿Quién cree que la musa hace tubo tubo en algún congal de Tuxtla o de Comitán? ¿Quién cree que la musa está en los escritorios oficiales? No, perdón, las musas son pulgas que no brincan en esos petates. Las musas, por ejemplo, se descuelgan en las hamacas que colgaba Sabines en el corredor de su casa (Sabines, el poeta, se entiende). Las musas vuelan por los cielos de quienes, con humildad y tesón, construyen jaulas de carrizo para dar de comer al viento.

¿Qué dice el diccionario del concepto musa? El diccionario dice que la musa es la deidad que protege la ciencia y las artes, en el Parnaso. El diccionario no dice que el Parnaso esté cerca de Las Laminitas o de la Zona Galáctica; nada dice que la musa se encuentre en el fondo de una botella o en el rescoldo de la bacha. La musa es transparente como el aire y son pocos los espíritus que pueden armar castillos con ella. Los amontonadores de palabras deberían ser demandados por las musas de todos los lugares y de todos los tiempos, porque son violadores, las despojan de sus prendas con la ineptitud del borracho o la inexperiencia del joven amante.

Ah, las musas son como el hilo de cristal que brota en los ojos de agua. Es cielo para papalotes hechos con papel de china de color transparente. La musa es la estafeta de oro que los dioses entregan a sus elegidos. Los elegidos son pocos.

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