Percepción y realidad política en México

Totalitario

 

Dicen los que saben que en política, la realidad y la percepción es siempre lo mismo.

Consciente de ello, uno de los últimos ideólogos del PRI -que hoy ya no tiene ninguno- Jesús Reyes Heroles, acuñó una de sus múltiples frases que pasaron a la posteridad: “En política, el fondo es forma”.

Realidad y percepción, fondo y forma convergen en la tragedia de Ayotzinapa y solo arrogan -con certeza- una conclusión: El sistema político mexicano está en crisis. Nadie cree en él.

Pero no nos equivoquemos; colapsa sí, pero también resiste. Le falta credibilidad y los ciudadanos ya no creemos en los políticos. Pero le queda el recurso del monopolio del uso de la fuerza.

Y es que las cosas no mejoran. Como dijo Fernando del Paso al recibir el Premio Cervantes “Las cosas no han cambiado en México, sino para empeorar”.

Como dicen en mi pueblo; “Si las cosas están mal, lo más probable es que primero se pongan peor”.

Las denominadas “Ley Bala” en Puebla, “Ley del garrote” en Chiapas y la “Ley Atenco” en el Estado de México; -está última recién aprobada y faltan pocos días para que sea ley vigente- son una pequeña prueba de que el poder y el sistema político cuando pierden popularidad, apoyo social y argumentos para la gobernabilidad; lo primero que se les ocurre es la represión.

Pero como una suerte de círculo vicioso, la indignación nacional -que crece y crece- se topa con la cerrazón gubernamental que es alimentada por pifias, corrupción, impunidad, frivolidad y protección política y legal de los grupos de poder al más alto nivel.

En ese sentido; cerrazón, frivolidad, indiferencia, necedad y un montón de etcéteras se pueden sintetizar en la última perla del Presidente Enrique Peña Nieto:

“Sé que a veces se puede decir, leyendo algunas notas, columnas y comentarios que recojo de aquí y de allá, que no hay buen humor, el ánimo está caído, hay mal ambiente, un mal humor social.”

Es patético pensar que en México no hay buen humor. Que en todos lados existe un mal humor social.

¿Cómo hacer entender a nuestro presidente que la inseguridad, la corrupción, la impunidad, la falta de respeto a los derechos humanos, la marginación, la desigualdad y la pobreza no provocan “mal humor social”?

Seguramente ya no hay respuesta ni tiempo para ello, porque el sexenio está muy avanzado y debido al desgaste popular del Presidente Peña Nieto; tal parece que ya terminó.

Las redes sociales se han convertido en el catalizador de esa indignación nacional -que no mal humor social- y el grupo en el poder no se duerme en sus laureles; se prepara para el choque inevitable: el que puede ocurrir cuando esa indignación nacional deje las redes virtuales y pase a ganar la calle.

Al paso que vamos, ese día se antoja ya cercano.

Porque en México, percepción y realidad en materia política. Son casi lo mismo.

La gente percibe que las autoridades están coludidas con el crimen organizado.

La población percibe y afirma que los funcionarios públicos y los políticos no hacen buen uso de los impuestos que pagan.

La gente percibe y siente -en su bolsillo- que la situación económica nacional está cerca del desastre.

La gente en resumen, siente que los asuntos del país están mal. Y tiene también la percepción de que en el futuro; no cambiarán.

Precisamente, no hay “mal humor”, pero si hay desesperanza y ese es el primer paso hacia la violencia generalizada en el país.

En muchos sentidos. En el aumento de esa desesperanza, mucho tiene que ver la tragedia de los normalistas de Ayotzinapa y los acontecimientos que después se desencadenaron.

Sencillamente; a 19 meses de la tragedia de los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos en Iguala, Guerrero; el gobierno federal no tiene una respuesta convincente sobre quienes cometieron el crimen y porqué lo hicieron.

Esa es la certeza, la percepción -porque falta comprobarlo- es que todas las fuerzas del orden público, estuvieron coludidas de una forma u otra en la masacre.

¿Pero quién cree que no fue así?

Para casi todos los mexicanos, la tragedia de Ayotzinapa fue un crimen de estado. Esa es la probable realidad y también la percepción total.

Pesan más en el ánimo nacional los informes del Equipo Argentino de Antropología Forense y del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que la “verdad histórica” del gobierno federal en manos del ex procurador Jesús Murillo Karam.

Esa es la percepción nacional y también la realidad porque ello implica que la PGR de Murillo Karam no realizó bien su trabajo.

Grave situación para el país, en donde nadie confía en la institución que procura justicia y organismos extranjeros le enmiendan la plana. Pero una visión optimista podría decir que si no somos capaces de dirimir con transparencia nuestros asuntos, siempre será bueno que se acepte el arbitraje de instituciones de gobernanza mundial.

México no es el primer caso y en el futuro habrá en el mundo muchos más.

Lo grave es que se obstaculice el trabajo de quienes fueron llamados por las mismas autoridades federales a coadyuvar en la investigación de la masacre de Ayotzinapa.

Pero en este caso, también a México le juega al mismo tiempo la realidad y la percepción porque la gobernabilidad nacional está en riesgo.

El GIEI no tenía facultades de investigación. Su función era la de coadyuvancia en la investigación que ya había sido realizada por el gobierno. Es decir revisaban “la verdad histórica”.

La discrepancia empieza con el fuego en el basurero de Cocula. Para el GIEI no es no haya habido fuego, ni que no pudieran quemarse ahí algunos cuerpos; el asunto para el GIEI es que en Cocula fue imposible quemar a los 43.

El grupo de expertos en fuego contratados bajo el consenso del gobierno federal y del GIEI dicen que si hubo fuego y afirman que probablemente se incineró a 17 estudiantes.

Pero el asunto de fondo es que todo generó confusión y el gobierno federal contribuyó a ello.

Ni la verdad histórica convence, ni se ve en el horizonte que los mexicanos sepamos y nos convenzamos de la verdad de los hechos de Ayotzinapa.

Muy poco puede dar a los ciudadanos una administración federal que está desgastada y es poco popular.

Pero todavía resiste e incrementará los niveles de represión en el mismo grado en el que aumente la indignación social.

Para ellos ya no se trata de ofrecer resultados a los mexicanos. Se trata de conservar el poder y lo harán a toda costa.

Ello significa que todavía pueden utilizar el último monopolio político que les queda; el de la fuerza. No solo policial o militar, también la fuerza legal.

Se viene la noche para México.

Tiene razón don Fernando del Paso; las cosas en México van a empeorar.

Twitter: @GerardoCoutino

Correo: geracouti@hotmail.com

Un comentario en “Percepción y realidad política en México”

  1. Luis
    27 abril, 2016 at 9:12 #

    NUNCA, PERO NUNCA SE OLVIDEN LOS QUE YA SABEN, QUE TODO CAE POR SU PROPIO PESO .

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