Recordar juntos; construir unidos

 

San Cristóbal de las Casas, 488 años. Foto: Emilio Gómez Ozuna

San Cristóbal de las Casas, 488 años. Foto: Emilio Gómez Ozuna

 

Por Leobardo de Jesús Cancino Bermúdez

A 488 años del desarrollo de sociedades nos percatamos que el presente está condicionado por el pasado, de la misma manera que el futuro no se hará a partir de la nada. Del pasado colectivo no se puede renegar; se debe aprender. Igual ocurre con la historia: no se puede cambiar, pero si puede servir para preparar un mundo mejor.

Los sancristobalenses y quienes hemos fincado residencia en este hermoso valle; venimos edificando el proceso histórico de la ciudad y tenemos una concepción no excluyente del pasado, ni tampoco del presente. Por ello el futuro debe ser compartido.

Ahora bien, los lugares de la memoria histórica se habitan de manera diferente en cada uno de nosotros. Para unos, la memoria es el único paraíso de donde no pueden ser desterrados. Para otros, la memoria de la historia se vive como un purgatorio que abre heridas y produce sufrimientos.

Como núcleo sancristobalense, la mirada retrospectiva a 488 años, debe ser serena; con la fuerza tranquila de quien conoce las claves para no cometer errores colectivos.

El decurso del inexorable tiempo no nos dice cómo éramos, sino como estábamos; no nos indica hoy día cómo somos, sino cómo estamos. Los sancristobalences, para bien o para mal, tenemos un largo pasado y  ese es el lugar del que venimos; luego entonces cabe cuestionar: ¿Por qué hemos de olvidarlo? ¿Acaso no se sacan también enseñanzas de los recuerdos dolorosos del transitar de sus sociedades en el tiempo?

A quienes no habiendo nacido aquí, vale decirles que sus sentimientos y sus anhelos, pueden ser tan hermosos como los nuestros y como puedan ser los de nuestros hijos.

Que este aniversario sea una guía existencial y sirva para valorar, sin nostalgias enfermizas y sin iras extemporáneas nuestro pasado. Es pues un ejercicio para la memoria, ese don tan preciado que nos ayuda a diseñar el futuro sin olvidar de dónde venimos, qué somos y a dónde nos encaminamos como sociedad plural.

Ahora, cuando San Cristóbal de Las Casas, se labra día a día el porvenir con el aporte físico e intelectual de quienes nos cobijamos en su suelo; debemos pedir nos perdone; con su nobleza, una mirada al pasado desde la realidad del presente.

Los 488 años no debe servir como un hecho histórico con mentalidad acartonada en la vieja idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero tampoco se debe pretender establecer una odiosa comparación entre el tiempo de ayer y de hoy, para condenar uno e idealizar otro.

San Cristóbal de Las Casas,  asume un nuevo reto: El de definir con la participación de todos los sectores sociales, los contenidos mínimos que garanticen el respeto a las minorías y la aceptación de la pluralidad como sinónimos de nuestra mayor riqueza social, antes que como una mal soportada tolerancia.

La ciudad es plural y diversa –no se puede negar tal realidad- es asimismo conflictiva y a la vez cooperativa. Las diferencias tienen sus hondas raíces en el tiempo.

El acuerdo que nos conduzca a la armonía no es un fruto silvestre, sino una cosecha del esfuerzo diario y responsable; aunado a la inteligencia de sus pobladores. Las manos se hicieron para trabajar, y cuando son libres, se unen en el propósito común y noble; así como las cabezas son para pensar y no para topar.

Vaya un reconocimiento memorial a todos los sancristobalenses y avecinados que, ya no estando físicamente en esta ocasión, coadyuvaron con su palabra y su trabajo cotidiano en la confección de las sociedades que la han poblado por ya casi medio milenio.

¡Con un abrazo fraterno!

Mtro. Leobardo de Jesús Cancino Bermúdez.

SXBAL. 31 DE MARZO 2016.

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