Lo que muestran las imágenes de la «retención» de ERA y Penagos en Chenalhó

CHENALHÓ

En la primera fotografía, que difundieron de su retención en Chenalhó, el rostro del presidente de la mesa directiva del Congreso del Estado, Eduardo Ramírez Aguilar, denotaba una ira contenida. No tenía el semblante de alguien preocupado o entristecido, sino más bien se ve molesto. Está cruzado de brazos mirando de reojo a parte de la multitud. La apariencia, en cambio, del diputado, Carlos Penagos, quien fue subido a empujones a un camión de redilas, era el de una persona acongojada, con la mira perdida.

En medio de los dos personajes, en la fotografía, aparece una niña indígena sonriendo. Su papel en la foto se asemeja al del niño de la imagen que Casasola le tomó a Pancho Villa y Emiliano Zapata. Tanto la joven mujer y el niño aparecen en las respectivas fotografías de manera circunstancial, pero ayudan a entender el momento. A formar el cuadro completo.

El líder del PVEM en Chiapas está vestido con el traje tradicional de las mujeres de Chenalho y  Carlos Penagos con un  pantalón negro y una playera blanca, la camisa que llevaba al momento de su retención se quedó en el camino.

De manera lamentable, para las y los indígenas de Chenalhó es una vergüenza que un hombre sea vestido de mujer, es señal que no cumplió con la palabra pactada, que no tiene autoridad. Eduardo Ramírez sabía bien el significado, se le notaba en la expresión,  aunque este jueves haya asegurado hasta el cansancio que para él no hubo humillación en el acto.

Las imágenes y videos que fueron difundidos durante la retención dibujaban al mismo Eduardo Ramírez que le incomodan los cuestionamientos, se exalta con facilidad, se fastidia rápido con el trato con la gente y de atención dispersa.

Mientras Carlos Penagos se veía sonriente y hasta podría pensarse que alegre –tal vez por ver cerca la salida- bailando frente a toda la comunidad, y Mariano Díaz Ochoa tranquilo, el líder de los “verdes” en Chiapas continuaba con ese semblante de rabia contenida, se le observaba incomodo, molesto con toda la escena surrealista donde unos funcionarios “secuestrados” terminaron bailando en plena plaza de Chenalho, mientras todo el pueblo observa, graba, se ríe, festeja. Todo al mismo tiempo.

Podría pensarse que el diputado fue congruente con su propio carácter y aún en esas circunstancias siguió siendo el mismo soberbio de siempre.

Después de haberle tomado protesta a Miguel Santis Álvarez como alcalde de Chenalho, fueron puestos en libertad el presidente del Congreso del Estado, y el coordinador de la fracción parlamentaria del PVEM, Carlos Arturo Penagos Vargas.

En cuanto estuvo en Tuxtla Gutiérrez, Eduardo Ramírez ofreció una conferencia de prensa.

Su rostro ya no era de ira contenida, tampoco de enojo, se notaba cansado –llevaba más de 24 horas sin dormir-, un poco agobiado por repetir una y otra vez que no había sido secuestrado, sino que había accedido a ir a Chenalho a negociar, aunque los vídeos difundidos demostraran todo lo contrario.

Se enredó una y otra vez con las respuestas, dijo que los emboscaron, pero también aseguró que fueron por su voluntad a la comunidad. Aceptó que hubo un conato de violencia para subir al diputado Carlos Penagos al camión de redilas que los llevaría a Chenalhó, pero también dijo que no fueron maltratados. Reconoció que el usar un vestido de mujer en las comunidades indígenas es no reconocer la autoridad, pero insistió en que nunca se sintió ofendido.

A diferencia de otras ocasiones se mostró disponible con la prensa, respondió la mayoría de las interrogantes, muchas veces con evasivas, pero contestó. Dijo que no habría demanda en contra de quienes los “llevaron” a la plaza de Chenalhó y lograron imponer sus propias autoridades. Aseguró que se antepuso la necesidad de restablecer el tejido social de la comunidad, aunque horas más tarde se dio un enfrentamiento en el municipio debido, precisamente, al cambio de autoridades que avalaron los legisladores.

La fotografía del presidente de la mesa directiva del Congreso Local, Eduardo Ramírez en la plaza de Chenalho puede ser leída de diferentes maneras, pero no deja de ser la imagen que refleja el día en que el líder del Poder Legislativo de Chiapas fue “secuestrado” por las mismas personas que dice representar, el día en que lo dejaron sin autoridad.

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