Mentiras ¿piadosas?, neoliberalismo y globalización

 

Neo

El libre comercio, la deslocalización, la migración laboral y la desregulación son tendencias de la globalización y también del neoliberalismo.

Esas tendencias se han afianzado y reafirmado en el mundo sobre todo a partir de la caída del Muro de Berlín que significó la casi desaparición del socialismo.

Pero las respuestas sociales a dichas tendencias han sido la reafirmación de las identidades locales y nacionales, la exigencia de una vida de libertades políticas, la indignación por la cleptomanía de la clase política y el rechazo a los partidos políticos tradiciones.

Todo ello es un fenómeno no solo de México, es también un asunto mundial. Así han aparecido por todos lados movimientos políticos de ultra derecha.

Las tendencias neoliberales y de globalización que ya citamos, se traducido en las economías avanzadas en la reducción de salarios de los trabajadores y muchas veces en la pérdida de sus empleos, ya que las empresas buscan mejorar su rendimiento y sus ganancias, sacrificando el salario de los trabajadores.

La idea es aprovechar la abundante mano de obra del tercer mundo. El problema es que el pago de salarios dignos -que dejan de pagarse en el primero- en el tercer mundo es algo que no se da.

Entonces; lo que sucede es que los productos acabados se fabrican ahora en el tercer mundo, regresan al primer mundo más barato y ello obviamente beneficia a los consumidores del primer mundo.

El ciclo -por así decirlo- global; afecta en un primer momento a los ciudadanos del primer mundo; aparentemente beneficia a los trabajadores del tercer mundo; pero al cerrarse termina beneficiando a la población del primer mundo; ahora como consumidores.

Aun así; los consumidores del primer mundo están enojados.

 

Cuando en realidad el neoliberalismo y la globalización los ha convertido ya no en productores, sino en consumidores, a la población del tercer mundo en obreros explotados y a los inmigrantes en la base de la pirámide que sostiene la seguridad social de los consumidores del primer mundo.

Ese enojo o indignación ha hecho que los nacionalistas, los extremistas y los populistas ganen terreno en Europa. Salvo en Grecia o en España, en donde la indignación popular se volvió de izquierda.

Pero tarde o temprano, como lo hizo Syriza en Grecia, las nuevas coaliciones políticas españolas que terminaron con el bipartidismo ibérico, cederán ante las implacables leyes del mercado.

No solo en Europa hay ultras de derecha y de los conceptos nacionalistas; también en Estados Unidos.

El gran representante “ultra” es Donald Trump, quien está en la antesala de llegar a la Casa Blanca; que lo logre es una posibilidad, parece remota; pero es una posibilidad. Además de ello, la ultraderecha americana seguirá fortaleciéndose luego de Trump.

 

¿Bernie Sanders?

A pesar de la frescura de su campaña, termina haciendo lo que el pragmatismo político le indica: aliarse con Hillary Clinton, para evitar que Trump llega a la presidencia. Al final de cuentas, Sanders -probablemente- y Barack Obama aportarán a la campaña demócrata el carisma que a la señora Clinton le falta.

Del lado del tercer mundo y específicamente Latinoamérica, los ajustes estructurales, los “shock” económicos y la apertura financiera al ser medidas excluyentes; posibilitaron la aparición de extremistas de izquierda. Venezuela es el mejor ejemplo y se puede polemizar por Ecuador y Bolivia sobre todo.

Pero invariablemente; la izquierda se desdibujó ante la fuerza del mercado. O sus prácticas antiguas, ya no correspondían a las nuevas realidades.

Años han pasado desde la caída del Muro de Berlín y la izquierda no ha tenido la oportunidad de contener el neoliberalismo. Algunas de las ideas son populares, pero muchas se refieren solo a la transferencia de ingresos, es decir los subsidios.

¿Dónde está la generación de riqueza?

¿Esa es la contradicción fundamental de la izquierda?

¿La incapacidad de generar riqueza?

¿Solo se queda en la distribución de los recursos?

 

Por errores internos, pero también por falta de visión y la caída de la alternativa real que representaba la Unión Soviética; los partidos de izquierda comenzaron a desdibujarse y con ello propuestas económicas reales y concretas.

Es decir, acordes con los tiempos que vivimos.

Este fue el caso de la izquierda mexicana.

Sus numeras tendencias de pensamiento la descolorieron, su perfil electoral y electorero le restó capacidad de reflexión. Inevitablemente terminó siendo parte de un sistema electoral nacional que la hizo jugar el juego el poder: aliarse para alcanzarlo.

En esas alianzas fue perdiendo el perfil ideológico de izquierda.

En ese sentido, muchos de sus gobernadores reprodujeron los vicios de quienes decían combatir.

Con todo y ello, hay posibilidades reales de que en el 2018, un representante de la izquierda mexicana alcance el poder. Ese político es Andrés Manuel López Obrador.

De manera obvia, si el PRI continúa descomponiéndose, si la ciudadanía sigue indignándose como lo hace en estos días; sus probabilidades de llegar a Los Pinos crecerán más.

De manera obvia también, si sigue creciendo; sus adversarios políticos del PAN y PRI intentarán descarrillarlo con todo lo que tienen. Incluso con la probable ayuda del PRD.

Esto último porque el PRD le disputa a MORENA la clientela electoral. De manera tal que López Obrador si quiera aumentar su cuota electoral, tendrá que enfrentarse a Miguel Ángel Mancera y este tendrá que enfrentarse también a López Obrador.

 

El choque es inevitable.

Pero para ganar la elección presidencial y soportar el embate de sus adversarios políticos, López Obrador tendrá que recurrir a la mentira piadosa de que está en contra del neoliberalismo, de la globalización, que combatirá a los monopolios, que “el mercado” no será lo importante.

Ese es el lenguaje político que la gente indignada quiere escuchar.

El problema es que es solamente eso, una mentira piadosa.

Todos terminarán de nueva cuenta adoptando como lo mejor, las reglas del mercado.

Es así en el primer mundo con los políticos de derecha. La cuestión es que ese mundo lo quieren para ellos solos.

Es así también en el tercer mundo, donde nos hemos convertido en los proveedores de servicios y fuerza de trabajo del primer mundo.

 

Pero para ganar una elección es necesario una mentira, que poco tiene de piadosa porque casi nadie quiere decirle a los electores que no hay más camino que el que dictan los mercados.

Y que al ser el neoliberalismo la ideología dominante, tarde o temprano se terminará sucumbiendo ante él, como lo hicieron muchos gobiernos desde la década de los años 80´s del siglo pasado.

Twitter: @GerardoCoutino 

Correo: geracouti@hotmail.com

Un comentario en “Mentiras ¿piadosas?, neoliberalismo y globalización”

  1. Jesus
    18 julio, 2016 at 9:05 #

    LE ESTÁN APOSTANDO AL LEVANTAMIENTO SOCIAL GLOBALIZADO, AUN HAY TIEMPO DE ENDEREZARLO.

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