La caída de Luis Videgaray Caso

Videgaray (1)

 

Finalmente Luis Videgaray Caso abandonó el gabinete. El poderoso funcionario abarcó funciones más allá de su responsabilidad de conducir la economía del país. Era un funcionario muy influyente, como no se había visto en un gabinete presidencial desde hace mucho tiempo.

Pero su posición era ya insostenible por varias razones; condujo la economía mexicana de manera mediocre, estaba enfrentado con lo sectores empresariales, encabezaba recortes tras recortes del gasto público y finalmente; provocó un quiebre en el gabinete presidencial al filtrarse la información de que fue el organizador de la visita de Donald Trump a México.

Tan solo una pregunta sobre su actuación al frente de la conducción económica del país. ¿Dónde está un resultado positivo para la población de las reformas estructurales que impulsó e implementó?

Esa visita del candidato republicano a la Casa Blanca provocó un cisma en el gabinete, un cuerpo de gobierno que ahora está dividido y probablemente todos sus integrantes están enfrentados entre sí por la debilidad presidencial y por el juego sucesorio rumbo al 2018.

Un elemento de esta división en el gabinete y la renuncia de Videgaray por la visita de Donald Trump que habría que explorar, es la pugna que el ahora ex Secretario de Hacienda protagonizó con Claudia Ruiz Massieu; sobrina del Padrino de Padrino y padre del neoliberalismo en México; el expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Videgaray la relevó de facto de sus funciones al encargarse de la visita de Donald Trump; ello significa que la humilló. Tal vez por esa vía -es decir, la Secretaría de Relaciones Exteriores- iniciaron las filtraciones sobre los entretelones de la visita del enemigo público número uno de México.

 

No es la primera vez en la historia reciente de México en que un gabinete se divide. Ni tampoco la primera vez que un presidente de la República tiene que sacrificar a su mejor elemento -según su visión política- y a un amigo.

Pero si es probablemente la primera ocasión es que esta crisis del gabinete y la renuncia llegan en un nivel de indignación social, de falta de credibilidad gubernamental y de crisis del presidencialismo, como no se había visto nunca.

Pero siempre, estas pugnas se inscriben bajo dos circunstancias; el rumbo de la conducción económica nacional y la sucesión presidencial. En ese sentido, el caso de Videgaray no es diferente a ninguna otra pugna en el gabinete presidencial. La única diferencia es la crisis de la figura presidencial.

En 1977 el entonces Secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Tello Macías, presenta ante el gabinete hasta en dos ocasiones el presupuesto de ingreso y egresos para el año siguiente. Las dos ocasiones, Julio Rodolfo Moctezuma Cid fue su crítico tenaz. Moctezuma Cid era el Secretario de Hacienda.

Tello Macías era el principal opositor a la injerencia del Fondo Monetario Internacional en México; esa injerencia era cada vez mayor, porque la riqueza petrolera, hacía en esos momentos a nuestro país muy dependiente de los préstamos exteriores. Julio Rodolfo Moctezuma Cid por su parte, encabezaba el ala del gabinete que buscaba acatar las condiciones del FMI. Los dos eran amigos de López Portillo, los dos tuvieron que renunciar.

A la entonces Secretaría de Programación y Presupuesto, llega Ricardo García Sainz, no dura mucho en el cargo; lo releva Miguel de la Madrid Hurtado, quien poco tiempo después se convierte en Presidente de México.

Ya en la Presidencia de Miguel de la Madrid, otra pugna del gabinete define o consolida el curso neoliberal de la economía y también la sucesión presidencial.

Carlos Salinas de Gortari en la Secretaría de Programación y Presupuesto y Jesús Silva Herzog en la Secretaría de Hacienda. El primero de ellos pupilo y alumno de Miguel de la Madrid y el segundo, contemporáneo y amigo entrañable.

Mientras Carlos Salinas recortaba el gasto, Silva Herzog buscaba afanosamente renegociar la deuda externa y encontrar financiamiento mundial para un México, que como dijo Miguel de la Madrid en su toma de posesión como presidente: Se caía a pedazos.

 

Obvio; recortar el gasto y justificarlo, era más fácil que la misión casi imposible de conseguir financiamiento externo para un país en una de las peores crisis económicas de su historia. Con la inflación en niveles históricos, con un déficit público del 17 por ciento del Producto Interno Bruto y las reservas internacionales en casi nada.

Los dos se sintieron presidenciables y los dos comenzaron a atacarse. Pero ideológicamente más cercano al pensamiento económico de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari gana la partida y la nominación presidencial.

“Nos vemos en el infierno” le dijo el Subcomandante Marcos a Esteban Moctezuma Barragán en 1995. Secretario de Gobernación y amigo de Ernesto Zedillo, se pensaba que llegado el momento, pudiera sucederlo en la presidencia.

La expresión del mítico guerrillero era porque se supone había acordado con Moctezuma Barragán el retiro del ejército de algunos lugares de la zona de conflicto. Pero sin explicación alguna Ernesto Zedillo -que había sido informado y había también aprobado el acuerdo- toma una decisión diferente.

El rumbo diferente de la decisión presidencial, dio al traste con las aspiraciones de Moctezuma Barragán.

 

De nueva cuenta, una renuncia del gabinete conforma otro escenario para la sucesión presidencial; de nueva cuenta también; el rumbo económico que se requiere para el país, es de alta importancia en la decisión presidencial.

Se ha aducido que la reunión Trump-Peña Nieto fue para enviar un mensaje a los mercados internaciones de tranquilidad ante un eventual triunfo del candidato republicano. Pero en realidad, por su secrecía y mal manejo, lo que provocó fue un sisma político de repercusiones internacionales.

En el fondo de todo ello, está la debilidad del presidente Peña Nieto y por ende, de la figura presidencial. No tiene legitimidad alguna ante gran parte de la población nacional

Pero escándalo tras escándalo político y de corrupción, el Presidente Peña Nieto se debilita, pero no cae.

En ello mucho tiene que ver una oposición política que no está unida. El PRD dividido e intentando sobrevivir ante el embate de MORENA de Andrés Manuel López Obrador; el PAN volviendo a lo que lo acusaba Carlos Salinas de Gortari; a cachar los votos que pierde el PRI.

 

La arena política para dirimir la debilidad presidencial sería el Congreso de la Unión. Pero Senadores y Diputados están en todo; menos discutiendo la debilidad presidencial.

Por ello, débil y todo; Peña Nieto se prepara para la sucesión presidencial. Para ello necesita un gabinete unido y esa unidad ya no la garantizaba Videgaray. Así de sencillo.

En este sentido, la renuncia de Videgaray empodera al Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien se jugará la vida política y la aspiración presidencial con el problema de la CNTE, donde todo indica que su estrategia es el engaño y la creación de condiciones para el desgaste magisterial. Porque José Antonio Meade Kuribreña se dedicará exclusivamente a la conducción económica y a restaurar la confianza internacional de México en los mercados financieros.

Y seguramente no termina de caer del gabinete todo el grupo de Luis Videgaray, porque entonces Peña Nieto perdería todo control en su partido político de cara a la sucesión. Es decir, está -o debería estar- buscando nuevos equilibrios políticos.

En este sentido, desde el PRI; Osorio Chong por dentro buscará la nominación presidencial y Manlio Fabio Beltrones desde fuera, también. Por eso para el accionar político de Peña Nieto ante la sucesión presidencial son vitales los equilibrios políticos.

El problema es que con la salida de Videgaray del gabinete, Peña Nieto faltando dos años para la sucesión, tendrá que comenzar de cero. Y además comenzar de nuevo desde una posición de repudio social y de bajas expectativas de crecimiento económico para el futuro.

Incluso en el plano internacional, tendrá que recomponer la relación con el próximo ganador o ganadora de las elecciones en Estados Unidos. Hillary Clinton rechazó la invitación de visitar México y Donald Trump se adjudica la caída de Videgaray.

Lo cierto es que esa visita precipitó la caída de Videgaray, pero lo más importante; fue una mala decisión que augura un futuro económico sombrío para México.

 

Gracias a Videgaray y la ingenuidad de Enrique Peña Nieto, México entró a un terreno en donde no debía de haber entrado; a la elección de presidente de Estados Unidos. No al menos con tanta ingenuidad pública.

Si gana Trump, al día siguiente los inversionistas internacionales se retirarán de México, asustados por la incertidumbre que provocan las amenazas del magnate.

Si gana Hillary Clinton, cualquier negociación de cualquier tipo de asunto bilateral, será desde la fuerza americana por lo menos los dos años de gobierno que le restan a Peña Nieto.

Como antaño, otra vez una renuncia del gabinete presidencial conjuga amistad, intereses políticos y sucesión presidencial. Nunca una competencia entre los mejores políticos y técnicos del país por ocupar la presidencia del país.

Triste nuestro destino. Porque viviremos los dos años políticos más largos de los últimos tiempos -esa será otra desgracia mexicana- esperando el relevo de gobierno. Ojalá y tengamos la madurez política suficiente para esta vez elegir bien.

Twitter: @GerardoCoutino

Correo: geracouti@hotmail.com

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