Chamula y los concejos municipales: arenas movedizas en las disputas por el poder

 

Chamula y la lucha por el poder. Foto: Facebook

Chamula y la lucha por el poder. Foto: Facebook

 

El 09 de octubre de 2010, el Congreso del Estado de Chiapas aprobó la creación de un nuevo Concejo Municipal en el municipio de Chamula, que sustituyó al Cabildo que presidía Mateo Gómez Gómez, joven presidente municipal emergente, nombrado días atrás, el jueves 28 de julio, para cubrir la ausencia de Domingo López Tsetjol; presidente municipal electo (2015), que fue asesinado el 23 de julio, en ese municipio.

En 35 años, desde 1981, Chamula ha tenido numerosos concejos municipales y muchos han sido los presidentes municipales removidos, en ese mismo periodo ¿Por qué en Chamula los Concejos Municipales fueron significados como espacios de disputa y negociación? ¿Cómo comprender la crónica inestabilidad política del gobierno municipal en Chamula que se manifiesta en plebiscitos violentos; marchas; amagos; magnicidios; concejos municipales y revocación del mandato a las autoridades municipales?

Son varias las razones que lo explican, aquí solo mencionaré cuatro: a) Desigualdad social clasista en su interior; b) Disputa entre grupos de poder económicos y políticos, que luchan por el control de la plaza Chamula; c) Cambios en el juego político por motivo de la alternancia política en el gobierno del estado desde el año 2000; e b) Intervención de actores y acciones de gobierno y de partidos políticos, en la vida política de Chamula, que han contribuido a radicalizar las contradicciones internas, al mismo tiempo que han socavado a la unidad política chamula.

 

I.- La desigualdad social en Chamula

Chamula es un municipio situado en el altiplano chiapaneco, hablante de tsotsil, un idioma maya, con una población creciente que ascendió de 67 085 habitantes en el año 2005 a 76, 941 en el 2010 (INEGI 2011), lo que la hace en cierto sentido una «comunidad imaginada» por el tamaño de su población.

Chamula se caracteriza por una fuerte desigualdad social. Hay familias con mucho dinero, dueñas de camionetas y autos que controlan los vehículos y concesiones del transporte público; comerciantes poderosos que negocian con el abultado y creciente consumo de gaseosas como la Coca Cola y la Pepsi Cola y son dueños de numerosas casas (algunas de ellas de catálogos americanos) y terrenos que obtienen, muchas veces, como resultado del crédito usurero con altas tasas de interés, despojando a sus paisanos.

Desde los años cincuenta del pasado siglo, el dinero público ha sido la fuente de poder de esa clase económica y política. Ya fuera, inicialmente, como trabajadores indigenistas, y más recientemente al controlar los abultados fondos municipales, aunado al tráfico de influencias y prebendas que obtienen en sus negociaciones con el poder político, estas familias han logrado acumular dinero y éste lo han usado para invertir en la política. Ellos han tenido desde entonces el control de la representación del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha sido (hasta 2015) el único partido permitido.

Estas familias que configuran un “cacicazgo nativo”, son los únicos que pueden asumir candidaturas, ya que las campañas políticas son muy costosas, dado que requieren inversión para la compra de liderazgos comunitarios y para mover a los electores que participan en los plebiscitos y en las votaciones. Estas familias suelen vivir en la cabecera municipal que es el centro de la economía y de la política.

Estos hombres poderosos son los que tienen el monopolio de las decisiones, ya que controlan redes mediante relaciones de parentesco y de cooptación política, y son familias que se heredan el poder entre la parentela. Frente a ellos, un crecido número de familias campesinas chamulas, viven en más de 150 comunidades o parajes, con apenas los servicios básicos. Estas familias pobres, son los que alimentan los varios cientos de jóvenes que emigran fuera del municipio en busca de trabajo, ya sea el Caribe mexicano o al norte del país y a los Estados Unidos, y son la base electora de esos hombres del poder.

Además del económico, estas contradicciones de clase se han manifestado en el campo político-religioso. En la década de los ochenta, la disidencia política adquirió formas religiosas. La adhesión a religiones protestantes escondía un rechazo a esas élites que en esos años controlaban el monopolio del posh (trago) y de los insumos ceremoniales. Romper con la religión “tradicionalista” fue un acto de protesta y de rechazo en contra de esas élites. La respuesta desde los hombres de poder fueron las expulsiones. Más de 20 mil chamulas fueron desplazados en la década de los ochenta y noventa.

Al paso de más de una década, los evangélicos regresaron a Chamula en medio de una gran confrontación interna, y hoy son uno de los actores más dinámicos en los procesos que aquí se relatan, participando de manera activa en la lucha por el poder, que aquí se documenta.

 

II.- Los concejos municipales: la lucha por el control de la plaza Chamula

Además de las contradicciones internas que produce la desigualdad social, Chamula es adicionalmente, un terreno de conflicto permanente por el control del municipio como una “plaza”, en donde se disputa el dinero y la política. El dinero asociado a los negocios (en la actualidad incluye negocios no lícitos, según han denunciado diversos medios) y a los presupuestos públicos, dinamiza la política, Chamula es una plaza significativa porque aporta más de 30 mil votos; lo que lo hace motivo de interés y disputa por parte de los partidos polínicos. Además Chamula tiene un liderazgo regional y es ejemplo y orienta el voto en los municipios tsotsiles del Distrito V, que son importantes a la hora de las elecciones estatales y federales.

Por estos y otros intereses, los liderazgos políticos de Chamula, sobre todo los poderosos hombres que formó el PRI fueron los actores políticos más importantes del municipio en el último medio siglo. Chamula, no puede entenderse sin la herencia que le dejó el Partido Revolucionario Institucional (PRI), siendo los plebiscitos o asambleas electorales, dos instituciones políticas, que de “ajenas” fueron convertidas en “apropiadas”.

Estos actores dinámicos han estado en continua disputa, por lo que Chamula ha sido al mismo tiempo, terreno de conflicto. La sustitución de Cabildos electos por Concejos municipales, así como la remoción de presidentes municipales, hace parte de la cultura política en este municipio. El Concejo Municipal apenas instituido el pasado 09 de octubre, se suma, como uno más, a los otros que le antecedieron, constituidos todos ellos en medio de crisis políticas, que le precedieron y que caracterizan, por su recurrencia, a este municipio.

Pero esta conflictividad no se alimenta únicamente de las contradicciones internas, sino de manera relevante, son resultado de la intervención de actores y políticas gubernamentales, que mueven la frágil estabilidad interna municipal. A continuación presento una breve cronología de eventos en los que han sustituido a las autoridades municipales electas, y los factores a ellos asociados, dando lugar a la creación de Concejos municipales.

 

III. Concejos municipales en Chamula: una cronología

  1. Primer Concejo Municipal. Las fuentes históricas registran el 29 de octubre de 1981 como la fecha cuando se crea el primer Concejo Municipal en Chamula. La decisión fue tomada por el Congreso del estado, como respuesta a la exigencia de sus habitantes que demandaban la sustitución de su autoridad. Los motivos eran la suspicacia y el rechazo a ciertos cambios en las prácticas de gobierno que el Cabildo municipal había realizado, que generaban desconfianza en la población.

En esa ocasión repudiaron que el ayuntamiento hubiera recibido dinero del gobierno del estado, el cual había introducido el pago de salarios al presidente municipal y su cabildo. Nunca antes habían recibido ningún pago, sino que el concepto de autoridad entonces predominante, era el de ser servidores. Adicionalmente, las autoridades de las comunidades comenzaron a recibir dinero. Corrió el rumor que el presidente municipal había vendido las tierras de Chamula y por eso, en una asamblea, decidieron revocarle el mandato.

Lo ocurrido en Chamula fue una reacción a las políticas públicas del gobierno del estado. El gobernador interino Juan Sabines Gutiérrez (1979) había creado en 1981 el Convenio de Confianza Municipal (CODECOM), cuyas funciones era la promoción de obras públicas para el fortalecimiento municipal y la construcción de obras de infraestructura en los municipios. Adicionalmente el gobernador instituyó el Convenio de Confianza Agraria (CODECOA), que canalizó recursos económicos a los ejidos y comunidades. El dinero se canalizaba a través de la Central Nacional Campesina (CNC) y solía entregarse en efectivo; introduciéndose la práctica de la corrupción en el manejo de los recursos públicos, ya que no había comprobantes de gastos, ni tampoco una rendición de cuentas.

  1. Segundo Concejo Municipal. Se sustituye en 1986, al presidente municipal Lorenzo Pérez Hernández. Aunque no tengo documentada la razón precisa por la cual este presidente fue destituido, es probable que éste haya sido revocado en un contexto de intensas contradicciones dentro del municipio, en uno de los momentos de división expresados en el cambio político-religioso. De una cronología de violaciones a derechos humanos que elaboré en 1988, guardo las siguientes referencias:

“El agente municipal de San Juan Chamula detuvo a nueve jefes de familia católicos del paraje Chincuntantic, encarcelándolos y obligándolos a abandonar sus poblados  (La Pulga, Núm. 18, 21 de septiembre de 1986). 6 de mayo de 1986.- Juan Pérez Santis fue encarcelado en San Juan Chamula por el cacique Domingo Gómez Oso (su cuñado), quien exige el pago de un dinero prestado.  El acusado niega que el monto que reclama Gómez Oso sea el correcto (Hoy, 16 de mayo de 1986). 21 de mayo de 1986.- Fueron detenidos nueve jefes de familia del paraje Chilimjobeltic, acusados de practicar la religión católica fuera de Chamula (Hoy, 22 de mayo de 1986). 11 de junio de 1986.- Fueron detenidas 20 familias católicas y protestantes del paraje Romerillo y conducidas a la cárcel de la cabecera municipal (Hoy, 12 de junio de 1986). 3 de diciembre de 1986.- Amenaza de expulsión a 500 chamulas de diversos parajes de ese municipio.  El primer regidor de Chamula ordenó detener, igual que en 1974, paraje por paraje, a los creyentes católicos y protestantes. Sólo podrán permanecer en sus lugares quienes desistan de sus creencias católicas o protestantes, paguen una multa de 32 mil pesos, así como 50 cajas de refrescos (Nuestra Palabra, Núm. 8, febrero de 1987).”

1992-1998.- Entre los años de 1992 a 1998 Chamula fue un polvorín de confrontación entre grupos, periodo de una enorme inestabilidad en donde fue frecuente que la Asamblea se constituyera en órgano elector que sustituía autoridades por la vía de facto y nombrar nuevos. Comenzó en 1992, cuando el entonces presidente Lorenzo Pérez Jolote (quien había asumido el cargo apenas unos meses antes), fue desplazado, ocupando su lugar Domingo López Ruiz.

El contexto era la violencia política estructural del partido de Estado que no permitía el pluralismo político, ni a nivel nacional, ni estatal y tampoco local. Los chamulas tenían permiso para la intolerancia. Por eso expulsaban sin castigo y podían oponerse al retorno de los desplazados. Frente a esa omisión gubernamental, los expulsados decidieron actuar por su cuenta. En julio de 1994, un grupo que se presumía ligado a los expulsados, secuestró al entonces presidente del Concejo Municipal de Chamula, Domingo López Ruiz (que había ascendido al poder en 1993, al sustituir a Lorenzo Pérez Jolote).

Con ráfagas de metralletas los secuestradores recibieron a una columna motorizada de autoridades y chamulas que buscaban liberarlo. Mientras tanto, agresiones similares recibían evangélicos en territorio Chamula. Entre los días 11 y 17 de agosto, 584 expulsados retornaron a Chamula bajo su “cuenta y riesgo”. Era el primer retorno en dos décadas. La caravana era discretamente custodiada por “El guardián de mi hermano”, aunque con armas largas, lo que originó reacciones violentas de parte de los cacicazgos que se oponían al retorno, dando origen a una virtual guerra interna durante los años 1994 y 1995 (Aramoni Calderón, Dolores y Gaspar Morquecho, 2002, La otra mejilla… Pero armada: el recurso de las armas en manos de los expulsados de San Juan Chamula, Ediciones Pirata, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas).

El torbellino de 1994 del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que cimbró a las estructuras de poder en los municipios indígenas, los alcanzó. Domingo López Ruiz tampoco concluiría con su periodo de gobierno. El cabildo completo fue sustituido para formar un Concejo Municipal. El Concejo tuvo al profesor Manuel Hernández Gómez a la cabeza como presidente. Pero el profesor Hernández permaneció únicamente unos meses, ya que se postuló para ocupar el cargo de diputado local por el PRI. Siendo diputado formó parte de la comisión de negociación que proponía el retorno de los desplazados, pero se opuso, y afirmó: “…la verdad yo veo un poco difícil la firma de un acuerdo de paz (…) pues los partidos políticos y la religión son los dos factores que causan la división entre las comunidades indígenas”. Por eso, sostenia: ‘los chamulas todos, en asamblea, hemos decidido ser católicos y priistas. Eso mantiene la unidad’” (“Oposición caciquil a lograr un acuerdo de civilidad en San Juan Chamula”, en La Jornada, 1 de julio de 1996, México, DF.).

Al renunciar, el lugar del profesor Manuel Hernández fue ocupado por Enrique Lunes Patishtán quien duró solamente un año en el cargo (1996). No pudo enfrentar la beligerancia evangélica que disputaba su lugar en Chamula con las armas en la mano, abriendo fuego a su paso en su regreso a sus comunidades. Los evangélicos desplazados comenzaron a articularse y a construir una fuerza política desde “el exilio” para actuar dentro del territorio municipal de Chamula. El 7 de julio de 1996, tres cristianos no católicos de la comunidad de Tzajaltetic fueron encarcelados, días más tarde, el presidente fue emboscado y herido en la cara. Poco después una asamblea de agentes municipales lo destituyó, nombrando al Lic. Florencio Collazo Gómez Desde el interinato de Florencio Collazo (quien también fue diputado federal) como sustituto (1997-1998). Propuesta que el Congreso del estado aceptó.

En los años noventa los profesionales de Chamula fueron apropiándose de la institución municipal como un lugar de espacios laborales y de tráfico de influencias, a favor de sus familiares y allegados. La exclusión a otros grupos se radicalizaría a partir de entonces, lo que condujo a profundizar la disputa por la presidencia municipal como espacio de poder y de dinero. Adicionalmente, en esos años, el gobierno del estado incrementó los fondos municipales, dirigiendo dinero contrainsurgente para contener (desde entonces, hasta ahora) la posible alianza de Chamula con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Chamula vendió a un precio alto su lealtad al PRI y al gobierno. Y, cada vez, exigía más dinero y prebendas. Los chamulas se convirtieron en los “hijos predilectos del régimen PRIísta” en la región.

Pero, al ir cerrando el siglo XX las armas fueron las que comenzaron a hablar en Chamula, desplazando a la política. El armamentismo había crecido (sin que ahora haya bajado, sino al contrario, sino que se han resignificado, dirigidos hacia el crimen organizado) en todo el municipio. Este era el nuevo significado que adquiriría la por el poder local en el municipio.

  1. Al concluir el siglo XX, Chamula intentaba cambiar. La asamblea general de Chamula eligió como precandidato por el PRI a presidente municipal al Prof. Pascual Díaz López, quien quiso que Chamula se abriera al pluralismo político. Pero aún no había consenso entre los chamulas; esas intenciones fue una razón suficiente para ser castigado y destituido.

La intolerancia al “Otro político” fue una herencia del PRI al sistema político electoral Chamula; esta es un rasgo de las contradicciones que engendra el sistema: la no aceptación de la diversidad política dentro del ayuntamiento. Los cacicazgos nativos y la misma población Chamula, habían creado una pertenencia con el PRI, con el cual se sentían identificados, ya que la estructura de poder gubernamental PRIista había tenido mayor capacidad de respuesta para proteger a sus liderazgos, cuando éstos cometían violaciones de derechos humanos al expulsar a disidentes. O bien, incluso, a gastar fondos públicos sin rendición de cuentas, obteniendo el perdón desde las instancias del Congreso local. En este contexto de intento de apertura, el presidente Prof. Pascual Díaz López, sufrió una emboscada y  atentado.

2000-2010. La disputa de Chamula como plaza electoral en un escenario de alternancia política en el gobierno del estado, trajo cambios en Chamula, dando una estocada mortal al PRI. Desde el año 2000 los chamulas que viven dentro del municipio (porque hay varios miles que viven fuera en otras localidades y municipios del estado, así como en el Caribe mexicano y los Estados Unidos) se han polarizado por motivo de la creciente penetración de las siglas partidarias de oposición al PRI, que han introducido los distintos gobernadores del estado.

Los tres últimos gobernadores de Chiapas han ascendido al poder mediante siglas diferentes al PRI: Pablo Salazar ( 2000-2006) (que fue respaldado por una alianza de 8 partidos políticos: Partido de Acción Nacional (PAN]; Partido de la Revolución Democrática (PRD); Partido del Trabajo (PT); Partido Verde Ecologista de México (PVEM); Convergencia; Partido de la Sociedad Nacionalista (PSN); Partido de Centro Democrático (PCD); Partido Alianza Social (PAS) y organizaciones sociales); Juan Sabines Guerrero (2006-2012), postulado por la Coalición por el Bien de Todos (conformada por los partidos PRD, PT y Convergencia); y Manuel Velasco (2012-2018) (postulado por una alianza entre el PRI y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) YU Nueva Alianza). Todos ellos han intervenido a Chamula para tratar de obtener sus votos.

En sus respectivos periodos de gobierno se produjeron distintos conflictos políticos que condujo a la sustitución de cabildos y presidentes municipales. La lucha partidaria por motivo de la intervención de estas autoridades, ha debilitado a las instituciones propias de autogobierno indígena, ya que es desde el poder del gobernador se ha buscado obtener las lealtades chamulas, sacrificando las colectivas como pueblos.

Entre 2000 y 2016 Chamula profundiza su crisis interna. El PRI pierde la presidencia de la República y la gubernatura del estado. Palacio de gobierno se cierra para los chamulas leales al PRI, pero se abre para aquellos que estaban dispuestos a otras alianzas.

En el “modelo de plebiscito con hegemonía PRIísta”, las divisiones y disputas entre candidatos solían encontrar soluciones internas, porque los problemas eran resueltos dentro de casa, por los operadores del PRI. Siendo coadyuvantes las dependencias del gobierno del estado que siempre estaban presentes para canalizar las diferencias. Los disidentes o perdedores eran compensados con dinero, prebendas u otros espacios de poder. “La conciliación” la realizaban los operadores de gobierno.

Pero por motivo del cambio del partido en el poder, los conflictos en el plebiscito ya no encontrarían solución, por lo que éstas cada vez serían más violentas, porque “el conciliador” histórico, que había sido durante décadas el PRI, había sido desplazado del poder. Y la casa de gobierno ya no fue el espacio para resolver estos problemas; sino por el contrario para agudizarlos y liquidar al PRI en su corazón en el altiplano.

En este orden, siendo pastor evangélico, el gobernador aliancista Pablo Salazar, contribuyó a posicionar a los evangélicos en los espacios de poder, perfilando nuevos liderazgos que competirían y desplazarían a los chamulas leales al PRI. En su búsqueda de aliados, convenció a Domingo López Sántiz (2005-2007) entonces presidente municipal, a que colaborara con él, en el esfuerzo de lograr que su municipio hiciera suya la iniciativa que el Congreso estatal había aprobado de homologación de los comicios estatales con la elección federal de presidente en 2012; lo que obligaba a prorrogar por un año el periodo de los ediles, que pasaría en el caso de los ediles municipales, de tres a cuatro años.

Cuando la asamblea de autoridades chamulas escucharon la propuesta de voz de su presidente, la discusión derivó en una trifulca entre los participantes, que terminó con una decisión revocatoria de la Asamblea para destituir al presidente Domingo López Sántiz y a su síndico, obligándolo allí mismo a firmar su renuncia, nombrando un día después un Concejo Municipal, que desconocía al cabildo electo.

Manuel Muñoz, presidente del concejo electo aseguró que la entrega recepción de los poderes municipales se realizaría inmediatamente: “No vamos a preguntar si el Congreso estatal nos va a reconocer o no, el pueblo ya nos eligió», afirmó (“El ex candidato priísta habría promovido el bloqueo a reformas electorales: FGE. Investigan a Aguilar Bodegas como »autor» del zafarrancho en San Juan Chamula”, La Jornada, 24 de noviembre de 2006, México, DF). Este era el clásico modus operandi del amago chamula; pero en esta ocasión no les funcionó. Para sorpresa de los chamulas, algo había cambiando.

En esta ocasión el “Concejo Municipal” auto constituido no fue reconocido por el Congreso local. Para evitar confrontación entre los dos ayuntamientos (el de facto y el constitucional), el gobierno del estado rentó una vivienda en la vecina ciudad de San Cristóbal de Las Casas, y la instaló como oficina de gobierno del presidente electo, reconociéndola como tal. El gobierno auto declarado, no recibió los fondos municipales (como antes si había ocurrido) sino que se canalizaron hacía el presidente electo Domingo López Santiz. Ambos “ayuntamientos paralelos” se mantuvieron, cada uno en su casa de gobierno, hasta 2007, cuando se realizó nueva elección municipal.

  1. La disputa por Chamula como plaza electoral que aporta más de 30 mil votos en las contiendas electorales locales, fue escenario de un nuevo conflicto municipal en 2010. Domingo López Tsetjol, fue electo (PRI) para el periodo 2008-2010. Su desempeño fue en lo general bueno ganando aceptación popular; por lo que el gobernador Juan Sabines (PRD) y el presidente de la República Felipe Calderón (PAN), en persona, fueron en la búsqueda de Tsetjol, en sendas visitas a la cabecera municipal, para convencerlo a que se postulara como candidato a diputado por mayoría, por el Distrito XXII con cabecera en Chamula bajo el cobijo de la Coalición Solidaridad por Chiapas que integraron PRD, PAN, PANAL, Convergencia y el estatal Partido Social Demócrata (PSD).

Molestos por “la traición”, los militantes del PRI se fueron al Tribunal Electoral del Poder Judicial a impugnar su candidatura. Esta fue la primera vez que Chamula se dirigió a un tribunal para dirimir sus diferencias internas que les creaba el naciente pluralismo político, que fue introducido por el gobernador y el presidente. El resultado fue sorpresivo, la sentencia del Tribunal fue a favor del PRI, que decidió declarar a Domingo López Tsetjol como no elegible, siendo eliminado de la boleta electoral.

Pero la disputa por la plaza Chamula también se fue al terreno municipal. El plebiscito fue la primera arena de la disputa. Dos contendientes, del mismo barrio y además primos: Ponciano Gómez Gómez y Dagoberto Hernández Gómez, estarían en la arena de disputa. Estos personajes eran jóvenes políticos hijos de políticos expresidentes municipales y diputados, que los impulsan y protegen. En Chamula, el poder suele concentrarse en pocas familias y entre ellos se distribuyen las candidaturas.

El plebiscito se desarrolló de manera violenta. Se acusaba a Tsetjol de haber intervenido para favorecer a Ponciano Gómez. En medio de la plaza de la cabecera municipal, que es el espacio asambleario en Chamula, volaron botellas y objetos que dejaron heridos provocando la dispersión de los votantes. En medio del desconcierto, una de las planillas, la que encabezaba Dagoberto Hernández Gómez, que tenía el apoyo del Comité Municipal del PRI, obtuvo su ratificación del Comité estatal para legitimar la elección, y proceder al registro como el candidato (“Plebiscito para candidatos termina en enfrentamiento”, 13 de abril de 2010, Cuarto Poder, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

Mientras tanto, como candidato perdedor en el plebiscito, Ponciano Gómez Gómez, tuvo que buscar el cobijo del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del Partido Acción Nacional (PAN). Como ocurre con toda “elección de Estado” el candidato gozó del apoyo del gobernador Juan Sabines, para obtener el triunfo.

Pero, el PRI tenía otra estrategia para descarrilar las elecciones: cometió un masivo fraude electoral. Un grupo de priistas fueron detenidos porque fueron encontrados con más de 400 boletas electorales y se denunció la desaparición de más de mil 500 boletas electorales. El resultado de las urnas dio el triunfo a Dagoberto Hernández Gómez (PRI).

Inconformes con el fraude y el resultado, el PRD-PAN se fue al Tribunal, quien le dio la razón a los inconformes. La Sala Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) anuló la elección municipal de Chamula y ordenó al Congreso local y al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) realizar las acciones necesarias para celebrar comicios extraordinarios en el citado municipio. (Chamula. Trife anula elecciones”, Cuarto Poder, 27 de octubre de 2010, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas).

El PRI protestó y amenazó, Salió a las calles y declaró que no aceptaba la sentencia del Tribunal, por lo que no registraría candidato y no irá de nueva cuenta a las urnas. Para sostener su posición, el PRI nacional vino en apoyo y rescate de su candidato Dagoberto Hernández. Mientras que el candidato del PRD estaba solo, en un municipio sin tradición PRDista. Más solo y abandonado quedó cuando el secretario de gobierno Noé Castañón anunció que las directivas estatales del PRD y del PRI habían acordado integrar una “planilla de unidad”. La elección se repuso pero fue de procedimiento. Dagoberto Hernández fue ratificado como el candidato ganador integrando un “cabildo plural”. Ninguno de los miembros de la planilla de Ponciano Gómez fue incorporado al nuevo ayuntamiento. Domingo López Tsetjol y Ponciano Gómez, pagaron caro su ruptura con el PRI.

Mientras, durante su periodo de gobierno, el presidente municipal Dagoberto Hernández (2011-2012), reconstituyó al PRI en Chamula y transmitió sin sobresaltos la estafeta para que Sebastián Collazo Díaz (2012-2015) continuara con otro periodo más de gobierno PRIísta. La oposición al PRI se había disuelto ante la falta de apoyo, ya que Domingo López regresó a trabajar a su comunidad a sacar grava de un cerro; negocio con el que sostenía a su familia.

Después de la decepción, Tsetjol, prometió no volver a ser candidato ni contender en política. Pero, la promesa no se cumplió. En 2014 recibió la visita de los operadores del PVEM para ofrecerle ser candidato, otra vez, a la presidencia de Chamula, por ese partido. En sentido estricto, Tsetjol no debió hacer aceptado: en Chamula, una regla de los “usos y costumbres” políticos del pueblo, es la no reelección, aún con otro partido. Pese a ello, Tsetjol volvió de nuevo a la arena de la disputa por el poder.

Las elecciones municipales de 2015 en Chiapas, fueron una típica “elección de Estado”. Los ciudadanos observaban reparto de despensas, materiales de construcción y operación de los funcionarios de gobierno que participaban como promotores electorales del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el partido gobernante. Ahora se sabe que la estrategia para convencer y alentar a los candidatos a que abandonaran al PRI y se fueran al PVEM fue invitarlos a que se comprometieran por más, que ofrecieran mucho más que los otros. Los votos serían compensados con creces, con beneficios a los electores.

El resultado fue sorprendente: el PRI obtuvo únicamente 10, 043 votos. Los “partidos satélites” que se inventaron desde la mesa de operación política del palacio de gobierno, se ocuparon de manera eficiente de quitarle los otros votos para que el PRI no ganara: Chiapas Unido le quitó 4,631; Mover a Chiapas: 2,639; Nueva Alianza: 444, y, Encuentro Social: 45. Esas mermas al PRI, hicieron posible que el PVEM y su candidato Domingo López Tsejol obtuvieran: 20,012 sufragios a su favor. Más de 40 mil votos estuvieron en juego. Chamula era y es la gran plaza electoral en disputa.

Los PRIistas protestaron, el candidato perdedor de ese partido fue beligerante. Las carreteras fueron tomadas; lo que dio lugar a nuevas confrontaciones, dejando violencia y detenidos. No se podía creer que después de 86 años, el PRI perdiera en Chamula entregando la plaza al PVEM.

Indignados buscaron un culpable, el 27 de septiembre circuló en las redes sociales una presunta: “Declaración de Guerra” al gobernador Manuel Velasco Coello. Una nota que recogió tal declaración relata: “Dan plazo al gobierno del estado hasta las 22:00 horas del día de hoy 27 de septiembre, para que liberen a sus compañeros detenidos, de lo contrario buscarán al presidente electo y a sus familiares para retenerlos y quemar sus viviendas. Retendrán a funcionarios de los tres niveles de gobierno, incluyendo a elementos de la Policía Estatal Preventiva y personas sospechosas en la cabecera municipal chamula, esto con la intención de realizar el intercambio por sus compañeros detenidos.” (Morquecho, Gaspar, Del conflicto poselectoral en Chamula, 29 de septiembre de 2015, Chiapas Paralelo, en: https://www.chiapasparalelo.com/opinion/2015/09/del-conflicto-poselectoral-en-chamula/).

Finalmente, los disparos no llegaron hasta Tuxtla; pero si se dirigieron al palacio municipal de Chamula en donde se cometió un magnicidio. El 23 de julio de 2016, el presidente electo Domingo González Tsetjol, del PVEM, fue asesinado en la cabecera municipal. La noticia se regó a la velocidad de las redes sociales, causando gran impacto nacional.

Los chamulas priistas habían llegado al límite. Ya no tenían aliados, ni en la casa de gobierno en Tuxtla y tampoco en los tribunales: estaban solos. Sebastián Collazo Díaz (2012-2015), quien fue el último presidente municipal del PRI en Chamula, fue señalado como presunto responsable del magnicidio. El ex presidente fue detenido cuando realizaba sus oraciones a la virgen de Juquila, en Oaxaca, buscando su santa protección. En su orfandad, allí bajo los pies de la santa de Juquila fue detenido y traído a Chiapas (“Capturan en Juquila a presunto asesino del alcalde de San Juan Chamula”, 28 de julio de 2016, en: http://www.noticiasmvs.com/#!/noticias/detienen-en-oaxaca-a-presunto-homicida-del-alcalde-de-san-juan-chamula-459).

 

IV.- A manera de reflexión final

Así las cosas, con un PRI debilitado en Chamula, ya que en 2012 las cúpulas del partido cedieron sus plazas al PVEM; el priismo parece estar agonizante en Chamula. Todo parece indicar que el PRI dejó morir a uno de sus principales bastiones que fue su principal aliado en la región, y que le ofrendó cuantiosos votos. El poderoso PRI, aquel que fue el “partido de Estado” y que inventó el plebiscito y los “usos y costumbres electorales” en Chamula, parece estar en retirada.  En la geometría del poder, en el reparto de las plazas entre el PVEM y el PRI, los beneficios únicamente llegaron a los hombres del poder de arriba, dejando a los de abajo sin cobijo.

Los poderosos hombres, arrogantes y orgullosos chamulas del PRI de antaño, están desconcertados. Algo cambió después del año 2000. La prolongada alternancia partidaria en el gobierno del estado que ya va por 16 años, los derrumbó. Quizá la muerte de Tsetjol sea un evento premonitorio; tal vez es el fin de un ciclo.

En este escenario, los Concejos Municipales han sido arenas movedizas, que se han adecuado y reinventado en los distintos periodos históricos, desde hace ya 35 años, cuando se estableció el primer Concejo Municipal en 1981. Los Concejos Municipales fueron resignificados, se constituyeron en una herramienta de poder con el que los chamulas aprendieron a disputar y a ganar; a tomar en sus manos el control de sus decisiones, haciéndola también poderosa herramienta de disputa entre las múltiples facciones que lo contienen.

El 09 de octubre de 2010, un nuevo Concejo Municipal ha tomado posesión en Chamula; pero, en esta ocasión, por primera vez, ya no está en manos de los PRIístas. Ya no preparará las elecciones para que gane el PRI: el PVEM arregla y prevé nueva cosecha en Chamula, y este Concejo es la pieza para operarlo.

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