Definición de vampiro

Enriqueta Martí. Imagen: RTVE.es RTVE.es

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No se sabe en qué momento el vampiro cayó en la confusión. Esta especie de animal no era lo que se considera actualmente. En realidad, el vampiro era ¡vampira! Caso raro en la tierra, de un animal que no tenía machos. Las vampiras vivían en colonias, como si fuesen abejas y como éstas tenían una vampira reina, todas las demás eran obreras. Como ya se dijo, lo único que hacía diferentes a las vampiras era que no tenían zánganos y, ¡por supuesto!, que en lugar de libar miel se dedicaban a libar sangre.

Tampoco se sabe la fecha exacta en que las vampiras (animales con cuatro patas y cuatro alas y colmillos, no en la trompa, sino en la parte baja del cuerpo) pasaron de extraer la sangre de los animales a chupar la sangre de los humanos. Según Friedrich Horman (destacado investigador alemán de animales hematófagos) esto ocurrió la noche en que, en un castillo de Transilvania, el conde Von Heurones ofreció una cena para celebrar la independencia del país Urtesio. Mientras la orquesta interpretaba valses vieneses y la champaña circulaba entre los esófagos sedientos de nobles vestidos de frac y princesas que portaban vestidos de tafetán de colores intensos y brocados con hilos de oro, un enjambre desorientado de vampiras se parapetó en uno de los balcones de palacio. Estas vampiras habían salido muy de madrugada a libar sangre de pajaritos y de alguno que otro conejo en la campiña, pero, por desgracia, el radar de la vampira guía se apagó y su vuelo de regreso fue irregular y, ya en la tarde, se convirtió en tragedia porque chocaban contra los árboles en la penumbra de la tarde, lo que ocasionó que los depósitos de sangre se rompieran y la sangre conseguida se diluyera. El estado de las vampiras era lamentable, todas ensangrentadas, con los pelos lisos, parecían zanates expuestos a un chubasco brutal. En el dintel del balcón se estacionaron (Horman sostiene que, según las investigaciones realizadas de las huellas sanguinolentas, los estudiosos pueden asegurar que el grupo de vampiras despistadas era no mayor a diez animales). La música de los violines sublimó a una vampira. Acostumbradas a escuchar sólo el rumor del viento y del agua al desprenderse de lo alto de una cascada, las vampiras comenzaron a sufrir una especie de nostalgia que las obligaba a emitir una serie de suspiros que las movía como fuelles, de abajo hacia arriba, hasta chocar contra los cristales emplomados de las ventanas. Horman asegura que una princesa, con vestido ampuloso y escote que hacía resaltar sus blancos pechos se acercó a la ventana y vio a la vampira sublimada, recostada contra el cristal, como si estuviese en un estado profundo de ensoñación. La princesa abrió uno de los postigos y, con extremo cuidado, tomó con su mano enguantada al animal ensangrentado. En ese momento, el príncipe Brostew se acercó a la princesa para ofrecerle ir al jardín para refocilarse al amparo de la luna, pero en cuanto vio que ella tenía el guante ensangrentado creyó que el animal que ella sostenía en la mano estaba realizando la labor de transfusión sanguínea, gritó, alarmó a todos los contertulios, y, sin pensarlo dos veces, tomó al animal y lo partió en dos de un tajo exacto con su espada. El grupo de vampiras, a pesar de la fatiga y de la extrema confusión, escuchó el lamento de su compañera y, por el natural sentimiento de solidaridad animal, los ocho animales restantes (número dictado por Horman) se precipitó en el salón de los espejos y chocando contra éstos volaron hacia donde la princesa se cubría la boca con el guante ensangrentado. Los animales, presos del odio, no hicieron distingos y chuparon la sangre de la princesa, como si ésta fuese una simple vaca o un toro capón. Los cronistas narran que la celebración se convirtió en un holocausto, ya que el príncipe, en intento de salvar a la princesa del ataque de las vampiras, blandió su espada como si fuese un sacudidor y, en un movimiento infausto, le cortó una oreja a la princesa, quien, desde entonces, fue conocida con el sobrenombre de “La princesa tacita”.

Del grupo de vampiras, sólo dos lograron regresar con vida a su “panal”. Cuando la vampira reina se enteró del suceso, en lugar de enfadarse o de romper a llorar por la pérdida de las demás obreras, pidió que las dos vampiras exudaran la sangre de la princesa y como este elíxir aventajó el sabor y la consistencia de la sangre de los animales cuadrúpedos, la reina exigió que, en adelante, sólo llevaran sangre de bípedos, mejor si era de princesas.

¿En qué momento la historia se modificó y apareció el vampiro como figura central de la historia de las vampiras? El doctor Horman continúa con sus investigaciones, pero, en el número 359 de “Science for the past”, deslizó la idea de un acto machista que intenta cancelar la importancia de la mujer en la historia de la humanidad.

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