Definición de dinero

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A Jorge le encanta jugar juegos de apuesta (de a mentiras, confirma). Cuando lo encuentro, puede ser a medio parque, en el corredor de la casa de la cultura o en algún café donde está con su palomilla, me llama y me lanza uno de sus juegos de apuesta. Como sabe que soy escritor siempre me lanza preguntas relacionadas con las palabras: “¡A ver, a ver, vos!, ¿cuál es la palabra que más se menciona en el mundo a diario?”. Y apenas lo lanza sus amigos se enfrascan en una sabrosa dinámica. “Muerte”, dice uno, mientras pone cara de entierro. “No, no -dice Samuel- la palabra más mencionada es Sexo” y pone también cara de entierro, porque es muy alburero.

Como llevo prisa me despido y los dejo enfrascados en su juego que nunca lleva a alguna conclusión, pero que, como cualquier juego de palabra, es como una ventana que oxigena el cuarto.

Cuando ya di diez o doce pasos escucho detrás de mí: “Dinero, dinero, es la palabra más mencionada”. Esto lo dijo Raquel. Ya no veo qué cara pone.

¿Cuál será la palabra más mencionada en el mundo, a diario? ¿Cuál la más mencionada en México? ¿Corrupción? ¿Sangre? ¿Violencia? ¿Esperanza?

Cuando subo a mi auto pienso en la palabra que dijo Raquel, puede ser que la palabra dinero sea una de las más mencionadas, porque (a diferencia de lo que piensa Samuel) no todo gira en torno al sexo, pero sí casi todo gira alrededor del dinero. Por eso Juancho, quien es taxista, desde hace más o menos veinte años, siempre dice que anda detrás de la chuleta, porque en la chuleta, dice, viene pegado el billete.

Algunos dicen que todo se parece a su dueño. En algunas ocasiones esto es real: la palabra dinero se parece a su dueño; es decir, al concepto que representa. La palabra es casi metálica, apesta a moneda oxidada, suena como si fuera un eructo de lobo, sin embargo, todo mundo la invoca. Los políticos nefandos tienen un dicho perverso: “No me den, pónganme donde haya dinero”; es decir, ya ellos se encargarán, por ejemplo, de que parte del presupuesto destinado para asistencia social pase a la oficina de asistencia personal.

Los gringos, que de esto saben mucho, siempre dicen: “Time is money”, para responder a aquellos románticos que sostienen que el tiempo es lo más valioso en el mundo. De ahí, los gringos concluyen: si el tiempo es lo más valioso, el tiempo es ¡dinero!

Muchos analistas sostienen que ahora el Dios más venerado es el dinero. Cuando alguien es poderoso económicamente se dice que es “Hombre de dinero” es decir, hay una gran diversidad de hombres. Hay hombres de palabras, hay hombres de imágenes, hay hombres de poder. Los que saben dicen que Hank González sostenía que “Un político pobre es un pobre político”. Con esto daba a entender que el poder político debe sostenerse en el poder económico. Por eso, todos los compas que entran a la política buscan por todos los medios perversos hacerse de un caudal millonario.

El dinero huele a cloaca. Es una pena que en los billetes aparezcan los rostros de héroes y heroínas de la patria. Es una pena porque los rostros de los hombres y mujeres que han luchado por este país deberían estar en los parques donde corre el aire libre o en los brazos de las nubes. Pero no, el dinero se camufla de vehículo cívico, siempre usa la máscara de piedra de Benito Juárez o el rostro agrietado de José María Morelos y Pavón. ¡Señor mío! ¡De Morelos! El llamado “Siervo de la nación”. Morelos nunca imaginó que su cara andaría en manos de medio mundo y serviría tanto para la compra de un litro de leche en manos de una madre miserable o para la compra de un voto en manos de políticos deshonestos.

El dinero, dice mi compa Arturo, no compra la felicidad, pero bien que sirve para comprar todo lo demás y cuando alguien tiene “todo lo demás” no piensa en la felicidad. De lo que se trata es de pasarla bien, de pachanguearla, de beber buenos vinos, de tener las mejores viandas, de poseer yates, de volar en jets privados, de tener residencias lujosas, de ser admirado por mujeres bellas (en caso de ser hombre) o ser deseada por miles de hombres (en caso de ser mujer). ¿No se compra la felicidad? ¿Qué hombre de dinero quiere comprar esa utopía? Los hombres de dinero dicen: “Que  los infelices busquen ser felices”.

¿Cuál será la palabra más mencionada en el mundo, a diario? No lo sé. Nadie puede saberlo. Sólo sabemos que la palabra dinero es una de las palabras más invocadas.

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