El CIRCO de la nena Orantes

 

De plano, por más que hayan ganas de vacacionar u operarse, es imposible. La politicada no deja en paz las ganas de quemarlo en leña verde ante sus burbujeantes torpezas y confirmación de sus problemas mentales.

Felices, Manuel Velasco y Fernando Castellanos, se frotan las manos por los recursos que del Fonden llegarán al estado y de nueva cuenta desaparecerán sin que les toquen a los afectados por las recientes lluvias, o en su caso, se destinarán los recursos a las empresas con quienes tienen negocios arreglados para fingir reparaciones y acciones del gobierno, o bien, solo para justificar ausentismo en la cámara de diputados, como tramposamente actúa María Elena Orantes.

María Elena Orantes López quien se ufana ser presidenta de la Comisión de Protección Civil de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, viene a Chiapas, solo a Chiapas, a vender que le hace el favor a los damnificados de gestionar recursos; sin embargo, nunca se ha aparecido en la calidad de presidenta de lo que pregona ser, en otros estados como Oaxaca, Colima, Jalisco o Veracruz.

Solo lo hace en Chiapas porque en otras entidades NO le darán de la millonaria tajada contemplada para desastres naturales y por eso, busca acercarse a los presidentes municipales para hacerles creer que por ella recibirán apoyo financiero por el cual deberán mocharse.

En esta presunción con sombrero ajeno es cómplice Luis Manuel García Moreno, quien tiene el encargo de “pasear” a María Elena Orantes quien suplicó y le lloró al gobernador para permitirle “operar” los milloncejos que se destinarán, a cambio de lealtad para ayudarlo en las elecciones de 2018, y conformarse con una diputación local.

Esta “legisladora comecaldo de gallina de granja”, solo le interesa recalcar que fue la “única” que se asomó en las inundaciones, como si ello detuviera los desastres naturales con su sola presencia y que debemos estar agradecidos por su honda preocupación.

Ni siquiera conoce los nombres de las colonias menos que sepa de ingeniería hidráulica, obras, vialidades o controles hidrometeorológicos. Con qué trabajo “coordinó” –si es que realmente lo hizo o fue alguna de sus achichincles que le rodean–, un libro sobre la mujer en la política menos que sepa de cómo prevenir desastres naturales. Claramente deja en vergüenza a los egresados de comunicación del Tec de Monterrey del campus Chiapas al que reniega, porque ni idea tiene de cómo informar.

Al igual que a Fernando Castellanos, quien ni una gota de lodo mostró en su indumentaria, solo posó para las fotos. Ni una ayuda humanitaria distribuyó mucho menos que haya puesto algo de su riqueza acumulada durante años de servirse del presupuesto público y de engañar a cientos de incautas.

Para María Orantes es suficiente “subir” a las redes su “preocupación” por los afectados a quienes acusa de refilón de ser parte de los causantes de las inundaciones, por tirar basura, especialmente en la colonia «24 de Julio», (RECONTRA SIC diría el buen Monsi).

Se lava las manos diciendo que otros deben hacer las campañas de prevención y entonces ella, desde la comisión ¿qué ha hecho por los chiapanecos y la tierra que dice amar?

Lo único que ha hecho es quedarse callada y ser cómplice del gobierno, en sus tres niveles. No le sindica la responsabilidad de las obras mal planeadas, fallidas e incongruentes. No, se sale por la fácil, culpa a la ciudadanía y a ella le basta agendar entrevistas para lavar sus culpas y dejar en claro que el lucimiento personal es lo único que le interesa.

Habla de hacer leyes para salvaguardar la integridad de los ciudadanos, pero nada dice de la falta del incumplimiento de las autoridades con los afectados. Orantes López en su papel de legisladora NO ha llamado a cuentas, no solo en situaciones de desastres sino en otros ámbitos como el desvío de recursos en materia de salud, a los funcionarios de esta administración. No ha hecho ninguna observación a la cuenta pública 2015 presentada por su comadre. Su silencio la hace cómplice por omisión.

El trabajo de su “comisión” solo se limita a expedir boletines de prensa, fotos dizque trabajando, videos con entrevistas maiceadas y posturas con cómplices que ganan en cada declaratoria de desastres, por ser los únicos que se benefician con los recursos enviados por la federación, misma que se reparte entre la cúpula y algo, alguito le dan a los afectados más como limosna y no como verdadera asistencia social.

Que los damnificados ni se hagan ilusiones, serán olvidados y burlados de la misma manera como se “atendieron” las consecuencias de la inundación por el San Roque, el año pasado. Entiéndanlo, solo sirven para las fotos o para justificar una comisión que nada ha hecho en materia de prevención y como siempre, a la hora, todos se suben a la lancha del oportunismo, como María Elena Orantes ahora lo viene haciendo enfundada en un chaleco verde que NO alcanza a cubrir sus perversas intenciones de continuar hincado el diente en la “ayuda humanitaria” que dice gestionar.

Y claro, Chiapas está listo para ser gobernado por una mujer, pero Dios nos libre que sea ésta, a quien el pueblo ya le dijo claramente que NO la quiere hace unos años, por eso vive del plurinomalismo que cada vez más se asemeja al animalismo.

 

MAROMA

 

Docentes de la Unach se molestan una vez más y con mucha razón. Puntualmente cada quincena les descuentan por el crédito que adeudan con el Fovissste, pero el patrón, es decir, los funcionarios administrativos de rectoría, no lo enteran, no lo pagan, desde hacen 6 quincenas al menos. Esto incrementa los intereses a pagar por sus viviendas. Dicen los afectados que la única respuesta que obtienen del coordinador de finanzas es que por el momento solo están preocupados para completar la próxima quincena. No les importa liquidar los adeudos y esto ha traído como consecuencia que a otros trabajadores no les otorguen créditos por la morosidad del patrón.

Pero mientras los afectados pasan tragos amargos, al rector quien festejó su cumpleaños, ayer martes, lo único amargo que pasó fueron los tequilas que desfilaron en su mesa y la mojarra frita servida en el mirador «Manos que imploran» de Chicoasén.

 

Créalo o no. En USA, desde hace décadas, hay un racismo institucional disfrazado. A los afroamericanos los incitan, a través de campañas publicitarias, a comer alimentos que benefician a la industria láctea pero que afectan a la salud de ese segmento de la población incluso a los hispanos.

Vea el documental What the Health de Kip Andersen para comprender que son las grasas las generadores de diabetes y no tanto los azúcares. Por supuesto, tendrá que recurrir a la videoteca alternativa porque ni Cinemex ni Cinépolis la tienen en cartelera. Cinépolis se empeña en exhibir películas viejas como lo hizo en esta semana con Manhattan en la obscuridad, Día del atentado y el Plan maestro. El jueves 29 hará lo mismo con Hombre de familia y Bajo la arena. Pa qué pictes

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