De las palabras a los hechos…

Por Daniel Alejandro Aguilar Ochoa

El reto del IEPC, frente a los comcios

Una vez más se encuentran en curso los procesos electorales, tanto federal como local, que nos permitirán renovar todos los cargos de elección popular en la entidad chiapaneca. Una vez más como en cada elección se centran en el ámbito de la palestra pública los temas de actualidad, como son, las elecciones, los partidos políticos, las autoridades electorales, los aspirantes, los suspirantes, las candidaturas independientes, las campañas, las precampañas, etc.

Este sinfín de adjetivos en la mayoría de ocasiones se aborda informalmente en las charlas de sobremesa, en el café, con el aderezo característico de nuestra sociedad, la desinformación. Esta situación, termina siendo perjudicial a una sociedad habida de información, pero carente de fuentes formales y reales de información veraz y objetiva.

Las redes sociales resultan ser la válvula de escape que en materia de difusión de la información tanta falta hace a las autoridades electorales como a los actores políticos. Cabe recordar, que derivado de la reforma política de 2014,  se incluyó el principio de máxima publicidad en la actuación de las autoridades electorales, por lo que hoy en día resulta normal la difusión de la información en redes sociales tanto del Instituto Nacional Electoral, como del Organismo Público Local Electoral (OPLE) de Chiapas, haciendo uso en mayor o menor medida de las plataformas habidas en la red.

Sin embargo, esto no es una detonante que satisfaga lo que la sociedad desea escuchar. En la actualidad vemos la espontanea aparición de expertos politólogos y consultores electorales que de la noche a la mañana pasaron a ser eruditos en la materia, ante la falta de información de las autoridades responsables de asumir un papel comprometido con la voz de los ciudadanos.

Es indispensable en todo estado democrático, implementar mecanismos que satisfagan las necesidades que demanda la sociedad. Las autoridades electorales deben promover la realización de foros ciudadanos para hablar de frente a la sociedad de los temas relevantes de los procesos electorales, ahora, más que nunca, las autoridades electorales deben asumir la tarea de promover una cultura democrática.

El inicio del proceso electoral local, parece haber encandilado a las autoridades electorales del OPLE, el Tribunal Electoral y de la Fiscalía Electoral, quienes parecen haber olvidado que el proceso electoral apenas comienza, y conforme avancen las etapas del mismo, las tareas serán más arduas, la carga laboral demandará el doble esfuerzo, ante el sacrificio de la sociedad chiapaneca por la falta de una agenda ciudadana, que, antes, durante y después del proceso electoral, ocupe a las autoridades electorales a la promoción de una cultura cívica democrática, no debemos olvidar que la calidad de la democracia no solo depende de la participación ciudadana, sino de combatir las malas prácticas que en cada proceso electoral se presentan y eso sólo se logrará con una sociedad más informada.

Estas instituciones de naturaleza electoral, como depositarias de diversas atribuciones en la materia, deben asumir un compromiso con la ciudadanía que permita realizar tareas de capacitación, investigación y difusión permanente en materia electoral.

Por su parte, el Tribunal Electoral de Chiapas, alejado de la palestra pública, con una nula difusión de sus actividades, sin presencia en lo tocante a capacitación jurídico-electoral, como órgano jurisdiccional especializado, pareciera condenado a ser nuevamente en este proceso electoral local, el Tribunal per saltum, –como ocurrió en el proceso electoral anterior– que en un sinnúmero de actuaciones sirvió de oficialía de partes de la Sala Regional Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, convirtiéndolo en un Tribunal oneroso y de escasos resultados para los chiapanecos.

A casi un mes de iniciado el proceso comicial local, el IEPC, afronta uno de sus mayores retos, la integración de los órganos desconcentrados que serán los responsables de la preparación y desarrollo de las elecciones en los municipios y distritos de la geografía chiapaneca.

No es de llamar la atención la baja afluencia de aspirantes para integrar los órganos desconcentrados, como resultado del endurecimiento de los requisitos y de la evaluación a nivel de peritos en la materia, en un asunto cuya integración debe ser netamente ciudadana, evidentemente, sean cuales sean los resultados de las evaluaciones, estos no serán determinantes, ante la obligación legal de la autoridad electoral de integrar los órganos desconcentrados, a más tardar el último día de noviembre del presente año.

Como sociedad y como ciudadanos, aspiramos a vivir en una democracia de calidad, en donde las autoridades asuman su compromiso democrático; pero al mismo tiempo, exigimos que los principios legales y constitucionales sean vigentes; que cada atribución depositada en una autoridad, la convierta en garante de la observancia y cumplimiento de la misma; que los derechos político electorales de los ciudadanos se ejerzan sin restricciones; que las autoridades asuman como propia la capacitación, formación y promoción de la cultura cívico-democrática; en resumen, que pasemos de las palabras a los hechos.

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