El “chambismo” en la política chiapaneca

Chiapas siempre al revés.

Sus particularidades son para volver loco al mejor politólogo del mundo, al mejor desarrollista, si trajéramos al mejor economista también se volvería loco y esas particularidades se han traducido en marginación y pobreza.

Pero aún con ello, la pobreza no es nuestro destino, no nos la mandó el dios en el que usted crea; es resultado de la actividad humana; malas o nulas decisiones en materia de política de desarrollo, saqueo, indiferencia y abandono institucional.

Hace relativamente poco tiempo, en el país circuló profusamente una foto. Era una instantánea tomada el mismo día de la llegada a la presidencia de la República de Enrique Peña Nieto. De 19 gobernadores -por cierto, priistas- 10 enfrentan o enfrentaron cargos penales. Entre ellos hubo prófugos y algunos presos.

Torres, Vallejo, Medina, Granier, los Duarte, el de Chihuahua y el de Veracruz; Borge, Moreira y etcétera; una élite que llegó a gobernar a sus entidades y decepcionaron. De alguna manera, todos están pagando sus culpas y ello se debe no a la acción gubernamental -eso hay que recalcarlo- se debe al hartazgo ciudadano que obligó al gobierno federal y a algunos estatales a fincar responsabilidades.

Pero en Chiapas es otra cosa.

Políticos y funcionarios de cuestionados sexenios pasados aspiran a regresar de nueva cuenta a la administración pública o a los espacios políticos del estado. Integran ahora el denominado “Frente Amplio Democrático”, organización política que a nivel nacional comienza a ser boicoteado por el PRI y por MORENA; pero que en nuestro estado, hizo reír a algunos y a otros francamente los indigno.

Y es que el Frente Amplio “a la chiapaneca” dista mucho de ser una organización que convenza a los ciudadanos de nuestro estado. Son personajes identificados con gobiernos del pasado, pero sobre todo protagonistas de sus propios intereses: conservar “la chamba” o “agarrar hueso seis años”.

¿Cuál independencia política-ciudadana y deseos de sacar al PRI del poder? Si las dirigencias estatales perredista y panista están supeditadas a los intereses del gobierno local en turno?.

Electoralmente solo con fuerza en la capital chiapaneca y alguna que otra ciudad del estado, el PAN poco podría aportar a la alianza. El PRD por su parte, sufre la sangría de MORENA.

Sin independencia política, subordinados a los deseos del gobierno estatal, sin fuerza votante real; ¿Cuál es la idea de formar un Frente Amplio Democrático en Chiapas?.

La idea es “prender velitas” para que la ciudadanía canalice su indignación ya no hacia Andrés Manuel López Obrador, sino hacia las propuestas del Frente, en su versión nacional y si esto no es posible; queda la esperanza de hacerse visibles para asegurar una “chamba”.

Particular y respetuosamente -aclaro- no le veo más opciones al “Frente” construido en Chiapas.

Por fenómenos como el “chambismo” en Chiapas todo está al “revés volteado”, ello también es una particularidad que explica su atraso; la población chiapaneca sufre a su clase política.

Nos han llevado por rumbos contrarios a la historia nacional y sobre todo; nos han tenido atrasados porque; primero no entienden su función en la administración pública, segundo porque no tienen visión y tercero, porque -aunque no generalizo- muchos permiten, controlan y organizan el saqueo y el dispendio.

Insisto y aclaro: a nivel nacional los últimos “virreyes” o si prefiere seguir llamándolos gobernadores del país; por el acoso popular, han terminado con cargos ante la justicia. Pero en Chiapas como todo lo hace al revés su clase política; ¿ha cuantos “peces gordos” ha visto frente a la justicia?.

El “Frente” chiapaneco es como una “especie” de políticos y administradores públicos que se resisten a dejar el poder del que alguna vez disfrutaron.

No son una élite; porque la élite es un grupo muy pequeño de personas que controlan el poder político, económico y/o la riqueza. Tampoco son una clase dominante que marque la línea de la agenda política estatal.

Las élites en algún momento se unen -sobre todo para defender sus intereses- pero los integrantes del frente chiapaneco han sido víctimas de la exclusión de la clase política chiapaneca.

Están ausentes de las estructuras de gobierno, pero quieren estar presentes.

Poco puede interesarles que lo que Chiapas necesita es, menos clase política y más ciudadanía. México exige que sus políticos entiendan las necesidades de una democracia representativa que entra en crisis y que pide renovarse.

En lo que si se parecen a quien dicen combatir -es decir AMLO- es que son populistas. Dirán que la clase política actual en el poder, ya no representa a nadie y que los permea la corrupción. Pero ellos también han sido parte de gobiernos señalados y nunca cuestionaron a nadie mientras vivían su cenit político.

La ciudadanía chiapaneca sigue sin tener participación política. Son los mismos que acaparan los mejores puestos de la administración pública local y también los puestos políticos. Ello también es una condición que no le permite tener rumbo al estado.

La crisis chiapaneca es permanente y ello genera incertidumbre. No hay certeza sobre qué rumbo tiene el estado, no hay certeza en la reconstrucción -por hablar de una coyuntura- no hay certeza tampoco en que nuestras instituciones locales funcionen.

 

Pero de todo ello no verá hablando a los integrantes del frente. Tampoco los verá cuestionando al gobierno actual. ¿Para qué? Si el villano favorito es AMLO.

Por todo ello yo pregunto. ¿Para qué queremos un Frente Amplio en Chiapas que no va a cuestionar nada?

¿Qué oposición real y creativa pueden representar los mismos de los últimos años?

El país está empujando a la clase política nacional a rendir cuentas. En Chiapas todos quieren integrar la clase política o regresar a ella. Estamos “al revés volteado”.

Twitter: GerardoCoutino

Correo: geracouti@hotmail.com

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