Elecciones 2018. Parte I: ¿Quiénes saldrán a votar?

El año empieza con un panorama más o menos definido rumbo a la contienda electoral a nivel nacional. Además del Ejecutivo y Legislativo federal, se renovarán distintas autoridades locales en 30 estados del país y, para el caso de Chiapas, la elección concurrente permitirá renovar puestos en el Ejecutivo y Legislativo local, así como los 123 ayuntamientos.

Es una elección monumental. Más de 3 mil 400 puestos de elección popular serán decididos por el voto ciudadano. O eso esperamos que ocurra.

En esta y futuras entregas trataremos de analizar algunos aspectos que podrían incidir en el comportamiento electoral que podrá observarse el próximo 1 de julio desde el punto de vista de la conformación del electorado. Sin embargo, cualquier estimación sobre lo que ocurrirá el día de la elección cae en el terreno de la especulación. De ahí que nuestro acercamiento sea meramente una aproximación de carácter ilustrativo sobre algunos posibles escenarios.

La primera pregunta que queremos plantear es la de quiénes saldrán a votar el próximo 1 de julio. Las baterías de candidatos y partidos políticos apuntan a dos frentes: por una parte, los grupos clientelares a los que tradicionalmente tienen acceso ya sea mediante los programas gubernamentales o los grupos de interés con los que están vinculados; el segundo grupo que parece interesar con fuerza a quienes contienden en esta elección es el de los nuevos votantes, las y los jóvenes entre 18 y 24 años que acudirán por primera vez a las urnas para elegir a un presidente.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral (INE) al año 2016 (ver Nota 1), poco más de 14.5 millones de jóvenes entre 18 y 24 años acudirán por primera vez a las urnas en la próxima elección. Eso es poco más del 12% del padrón electoral que a nivel nacional supera los 87 millones de votantes. La cifra se vuelve más importante cuando se toma en cuenta que en 2012, del total de inscritos al padrón, sólo votaron 50 millones. Si algún partido político tuviera la posibilidad de movilizar a las y los jóvenes, sin duda, tendría motivos para sentir que puede definir la próxima elección.

Para quienes aún se preguntan cómo es posible que, pese a su constante debilitamiento, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) siga ganando elecciones, habría que voltear a ver el comportamiento del electorado que “creció” con ese partido. Algunos estudios (ver Nota 2) sugieren que el “pacto de dominación” construido por el PRI en torno a varios actores sociales y políticos aún sigue teniendo cierto efecto en la actualidad.

Foto: www.posta.com.mx

Si tomamos en cuenta que 19.9 millones de personas inscritas en la lista nominal son mayores de 50 años, según datos del INE, tenemos que la fuerza de este electorado es superior a la de los jóvenes, y que es este grupo el que por una parte mejor conoce al PRI, lo cual puede ser bueno o malo, según se lo vea. No pretendemos sugerir que este grupo de edad vote más por ese partido, pero sí que sus motivaciones para votar son muy distintas a las del grupo más joven.

Estos dos grupos de edad se comportan electoralmente de manera muy distinta. Tenemos pocos datos fiables sobre el comportamiento electoral por grupos de edad en México, la mayoría provienen de muestras sobre las que podríamos establecer serias dudas, sin embargo, pueden ser usadas como fuentes ilustrativas. La primera de ellas es la Encuesta Nacional de Cultura Política y Participación Ciudadana (ENCUP) elaborada por INEGI y SEGOB y cuya última versión data de 2012 (ver Nota 3).

De acuerdo con esa encuesta, el grupo de edad más participativo en las elecciones para presidente de la república es el de 50 años de edad o más. Entre ellos, el nivel de participación en este tipo de elección es superior al 93% —debemos tomar esta cifra con precaución y solo como ilustrativa—; mientras que el grupo de edad que va de los 18 a 24 años participa significativamente menos, un 74%.

Como se ve, en el caso de elecciones presidenciales, no son tradicionalmente los jóvenes quienes podrían estar aportando el voto decisivo, sino su contraparte de mayor edad. Vamos, sus padres y abuelos. Apueste usted por los motivos de este diferente comportamiento electoral.

Como una fuente de comparación, podemos revisar el comportamiento electoral registrado por una encuesta de salida en las elecciones pasadas de 2012. Es el caso de la encuesta realizada por Consulta Mitofsky (ver Nota 4) y según la cual, cuando se analiza el comportamiento por grupos de edad, notamos que los jóvenes de 18 a 24 años en aquel momento representaron el 10% de la muestra, mientras que los mayores de 50 años acumulaban el 37%.

Sin tratar de ser concluyentes, pues ambas encuestas cuentan con sesgos propios que impiden llegar a una conclusión más o menos válida en cuanto al comportamiento electoral de estos grupos de edad, lo que sí podemos decir es que hay cierta consistencia en que el electorado mayor de 50 años es más participativo en elecciones presidenciales que el electorado más joven, de entre 18 y 24 años.

Como dato adicional, podríamos revisar las cifras de la ENCUP para el caso de elecciones estatales. Cuando se le preguntó a los encuestados si habían acudido a votar en elecciones de gobernador, entre los jóvenes el porcentaje de participación fue de 60%, mientras que el grupo de mayores de 50 años reportó 91% de participación (ver Nota 5).

La pregunta con la que iniciamos esta exploración tiene que ver con quiénes saldrán a votar el próximo 1 de julio. No podemos olvidar que hay un grupo del que no hemos hablado, el que va de los 25 a 49 años y en el que se encuentran 50 millones de mexicanas y mexicanos, según el INE. Este grupo, según la encuesta de salida de Mitofsky en 2012, representaba el 52% de quienes acudieron a las urnas y, si su comportamiento electoral se repite este año, representarán unos 25 millones de votos.

Podemos atrevernos a señalar que, pese a los cálculos partidistas, es el grupo de adultos jóvenes el que decide las elecciones, se trata del sector económicamente más productivo, el que tiene las tasas más altas de consumo, actualmente el más comunicado y, por duro que parezca, el más informado de política y con más que ganar o perder en la elección.

Jóvenes y mayores representan 35 millones de votos “posibles”, pero no todos salen a las urnas. Los adultos de 25 a 49 años representan 50 millones, de los cuales, la mitad salieron a votar en 2012. Ellas y ellos podrían decidir la próxima elección. Esta conclusión, si bien contra intuitiva dado el peso superlativo que los medios y partidos suelen dar a los jóvenes (cuyo voto no hay que menospreciar) pone en cuestión muchos supuestos en los pronósticos de julio próximo. Y quizá todos los actores políticos tendrían que ponerse a pensar en ello.

 

Nota 1: Los datos del padrón electoral pueden consultarse en: http://portalanterior.ine.mx/archivos3/portal/historico/contenido/Estadisticas_Lista_Nominal_y_Padron_Electoral/

Nota 2: No son pocos los trabajos de sociología histórica que han analizado la evolución de la política mexicana y del PRI en particular, así como los mecanismos de que hizo uso para mantener su hegemonía durante tan largo periodo de tiempo con un uso más bien limitado de la fuerza. Algunas pistas pueden hallarse en varios capítulos del valiosísimo libro Ideología y Política en América Latina escrito por Francisco Zapata (2016) pero también en los variados análisis hechos por Viviane Brachet en lo que ella llamó “pacto de dominación”; algo sobre el tema puede leerse en el capítulo “Seguridad social y desigualdad” escrito por esta investigadora en el tomo V. Desigualdad de Los grandes problemas de México coordinado por Cortés y De Oliveira (2010). Ambos libros citados son editados por El Colegio de México.

Nota 3: Las bases de datos de la ENCUP pueden descargarse del sitio web http://www.encup.gob.mx/es/Encup/home

Nota 4: Las bases de datos sobre encuestas realizadas en el proceso electoral federal 2011-2012 pueden consultarse en el portal del INE: http://portalanterior.ine.mx/archivos2/portal/EncuestasElectorales/EleccionesFederales/2011-2012/Encuestas/

Nota 5: Quizá la marcada diferencia entre los datos de la ENCUP y de Consulta Mitofsky se deba, en gran medida, a que la pregunta realizada en 2012 por la ENCUP cuestiona al entrevistado si en los doce años previos (de 2000 al momento de la encuesta) había acudido alguna vez a votar por el cargo en cuestión. Sin embargo, la información sigue siendo altamente ilustrativa.

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