El debate en Chiapas, un ejercicio desperdiciado

Cuando un equipo de fútbol juega la final de un torneo  ya tiene preparada la playera en la que se enaltece como campeón. En el fútbol conocer el ganador es muy fácil, quien metió más goles ese gana – solo el Cruz Azul aún no tiene claro que de eso se trata el juego-. En los debates políticos la cosa no es tan fácil, todos se erigen como ganadores. Todos se ponen la playera de “campeones” ni bien ha terminado el debate. “Ganamos” dicen, como que si solo eso bastara para volverlo realidad; como que si hubieran metido, al menos, un gol o dado un buen juego.

Un debate entre candidatos a un puesto de elección popular –en este caso gobernador del estado de Chiapas- debería de servir para conocer y confrontar propuestas, el primero de dos debates –hasta ahora solo dos se han aprobado- nos quedó a deber a la ciudadanía.

La antesala del debate

Los partidos políticos lejos de promover el debate parecía que tenían como intención boicotearlo. El Partido Mover a Chiapas (PMCH) Chiapas Unido, Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) interpusieron peticiones ante el Consejo General del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) para que el debate se suspendiera alegando que aún no están clara las candidaturas.

Hasta un par de horas antes del debate no se sabía con certeza si se realizaría o no. Al final del día -¡Qué bueno!- las y los consejeros aprobaron que se realizara el debate con los cuatro candidatos que se tenían ya definidos.

Del formato, el público y los moderadores

El formato del debate me pareció bueno, aunque los propios candidatos no lo aprovecharon y la descontextualización de los moderadores –los tres viven en la Ciudad de México- no ayudo para que sus cuestionamientos fueran más puntuales.

Los candidatos tenían permitido salirse del atril y dirigirse al público presente, pero José Antonio Aguilar Bodegas y Roberto Albores Guillén ni siquiera lo intentaron. Rutilio Escandón lo hizo de manera tímida al igual que Jesús Alejo Orantes, que terminaron viéndose torpes en sus movimientos.

Tengo entendido que las personas que estaban como público eran integrantes de diversas organizaciones de la sociedad civil que fueron invitados de manera directa por el IEPC, pero su presencia pasó inadvertida. Parecían mero material de utilería, en gran medida, porque ni los candidatos ni los moderadores los tomaron en cuenta, ni siquiera hablaron de su presencia, jamás se dirigieron a ellos.

Los moderadores no dudo que hayan dado su mejor esfuerzo y que sean buenos en su trabajo, el problema es que no tenían el contexto del estado porque los tres viven en la Ciudad de México. Amado Avendaño es chiapaneco de origen, pero desde hace varios años partió a la Ciudad de México, aunque siempre se ha mostrado atento a los acontecimientos de la entidad, aun con eso no hizo la diferencia.

Estoy muy lejos de ser “nacionalista” o algo parecido. Pienso que ciudadanas y ciudadanos del mundo somos, que en todos los cargos y ocupaciones deben de estar las personas preparadas para ello, independientemente, del lugar donde nacieron; pero mi crítica para la elección de moderadores va más allá de eso, tiene que ver con el contexto de la entidad, tener el pulso de lo que sucede en Chiapas, conocer de sus sensibilidades y su pasado para saber de qué cuestionar. Se notó que estaban descontextualizados de las problemáticas y la cotidianidad de Chiapas. Hasta los candidatos se atrevieron a “aprovechar” esa situación para responder algunos de los cuestionamientos.

Los candidatos

Hasta ahora me he limitado a hablar sobre todo de las formas del debate, pero en política la forma es fondo y la manera en cómo “dijeron lo que dijeron” no es cosa menor.

El candidato Rutilio Escandón Cadena se limitó a hablar y hacerlo de manera torpe de Andrés Manuel López Obrador, pareciera que lo único que tenía que decir es que es el candidato del aspirante a la presidencia que va encabezando las encuestas.

No tomé el tiempo, pero podría asegurar que es el que menos minutos estuvo en pantalla porque él mismo lo decidió al no hacer uso del tiempo de réplica que tenía.

Las preguntas directas que le hicieron no las respondió. José Antonio Aguilar Bodegas le hizo dos, sobre los resolutivos del Poder Judicial en los feminicidios y sobre el presunto desvío de 10 millones de pesos. La primer pregunta no le dio tiempo a Josean de terminarla, pero de haber querido Rutilio hubiera podido retomar el tema y ser el único candidato que hablara en ese debate de un tema relacionado, directamente, con las mujeres, que somos mayoría en el padrón electoral.

Sobre ser el candidato del gobernador, el ex presidente del Poder Judicial del Estado respondió con evasivas, en dos ocasiones dijo que no se erigirá como “ministerio público” para castigar a los responsables de pasadas administraciones.

José Antonio Aguilar Bodegas fue el más desenvuelto de todos, pero en tierra de ciegos el tuerto es el rey. Supongo que los años y el haber participado en otros debates como candidato a gobernador le dieron cierta ventaja. Fue quien llegó con cuestionamientos directos a sus adversarios y quien mostró más conocimiento de la situación en Chiapas.

Dijo que dentro de sus primeros 100 días de gobierno –si sale triunfador en la jornada electoral de Julio- hará una mesa de negociación con las y los trabajadores de la educación y salud en Chiapas. Preguntó sobre si alguno de sus adversarios –en concreto Albores Gleasson-  estaría dispuesto a formar una comisión de la verdad para investigar sobre el endeudamiento que dejó el ex gobernador, Juan Sabines Guerrero, dejando entrever que él estaría dispuesto a hacerlo.

Roberto Albores Gleasson mencionó al menos en dos ocasiones su slogan de campaña lo que terminó siendo chocante porque daba la impresión de que llegó a repetir sus promocionales de campaña. Habló de impulsar la economía, pero no de qué hizo en este tema cuando fue Secretario de Economía en el gobierno de Juan Sabines. Fue evasivo con las preguntas directas que se le hicieron tanto los moderadores como sus contrincantes. No respondió a la acusación directa que le hizo Josean de haber favorecido, siendo funcionario, a Carnes Vivas con un contrato de 47 millones de pesos sin que Chiapas tuviera un beneficio con ello.

Todo el tiempo el candidato Albores daba la impresión de seguir lo que fue la principal recomendación de sus asesores: «No se salga del guión»   y lo hizo al pie de la letra a costa de verse opaco y con pocas tablas para el cargo de gobernador.

Jesús Alejo Orantes en todo el debate repitió lo mismo: “Todos ellos son unos corruptos”. No pudo hilar una sola propuesta de campaña de manera coherente en todo el debate, aunque fue de los que más participó.Se notaba que tanto los otros candidatos como moderadores hacían esfuerzos para no reírse con sus intervenciones. Con las preguntas directas también fue evasivo.

Aún con todo esto al finalizar el debate tres de los cuatro candidatos salieron a erigirse como los ganadores del debate. Ni uno ganó, lo peor es que tampoco la ciudadanía.

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