Mujeres indígenas van al Tribunal Electoral

  • Acusan a la diputada Yaneth Martínez del distrito 11 de Las Margaritas, Chiapas, por usurpacion de identidad indígena

Un grupo de mujeres tseltales y tojol-ab’abales, ciudadanas del Distrito 11 con cabecera en Las Margaritas, Chiapas, se manifestaron  el 10 de agosto en una protesta-conferencia de prensa, en la plaza pública de esa ciudad, para inconformarse en contra de Yaneth Martínez Domínguez, diputada electa de ese distrito, acusándola de “usurpación de identidad étnica”.

La abogada tojol-ab’al Yaneth Cruz y la doctora Olga López, tseltal de Ochuc, voceras de las inconformes, anunciaron que los integrantes de los pueblos indígenas han interpuesto cuatro recursos de Reconsideración ante la  Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en la Ciudad de México, en contra de la Sentencia emitida en Sesión de fecha 01 (primero) de Agosto del año 2018 (dos mil dieciocho), por la Sala Regional de Xalapa, Veracruz , México, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dentro de los expedientes ACUMULADOS SX-JDC-626/2018 Y SX-JDC-634/2018, que ordenó al 11 Consejo Distrital del Instituto Nacional Electoral en Chiapas, con cabecera en Las Margaritas, que expidiera la constancia de mayoría y validez correspondiente a la elección de diputados federales por el principio de mayoría relativa a la fórmula integrada por Yanet Martínez Domínguez y María Magdalena Hernández Méndez, propietaria y suplente, respectivamente, postuladas por la coalición “Juntos Haremos Historia”. Para ese tribunal la causa de agravio fue el no privilegiar ni garantizar los criterios de la acción afirmativa en materia de paridad y representación de los pueblos indígenas.

La inconformidad de esas mujeres daba cuenta del rechazo a la sentencia del Tribunal, pero también en contra del INE por el fracaso de la aplicación de esta política afirmativa. Fueron muchos días y horas de trabajo y participación de representantes indígenas, sobre todo de la membresía de la Red Nacional Indígena/Movimiento Indígena Nacional (RENI/MIN) durante el año 2017 para lograr esa política afirmativa, por lo que resulta decepcionante el resultado.

Estas mujeres se han manifestado en otras ocasiones en contra de esa imposición. El 06 de agosto, Yaneth Martínez recibió su constancia de mayoría relativa como diputada federal electa por ese Distrito, postulada por la Coalición Juntos Haremos Historia (Morena, Partido del Trabajo y Encuentro Social). El evento se desarrolló en la Junta Distrital Ejecutiva Núm. 11 del Instituto Nacional Electoral (INE).

En el acto protocolario, dos mujeres, Olga Lídia López Sánchez y Flor Guadalupe Santiz López tseltales del municipio de Oxchuc y otras que le acompañaban, interrumpieron en la sala, para denunciar la falta de legitimidad del acto: “Yaneth Martínez, no nos representa, ella no es mujer indígena, usurpa nuestra identidad”. Así protestaba la doctora Olga Lidia López, quien leía un pronunciamiento, pero su voz fue silenciada. Norma de Jesús Sánchez Gómez, Vocal Ejecutivo de la Junta Distrital y que conducía el acto protocolario, ignoró su protesta y continuó con la entrega del acta, dando por concluida la sesión. Un vídeo casero que circuló profusamente en las redes sociales, recogió ese momento, dando cuenta de la carga racista y discriminatoria de la funcionaria del INE.

La usurpación de las candidaturas indígenas en Chiapas, y en otros estados del país, no debió haber ocurrido, ya que los criterios eran explícitos. El Acuerdo INE/CG451/218 (https://repositoriodocumental.ine.mx/xmlui/bitstream/handle/123456789/95996/CGex201805-11-ap-4.pdf) estableció con claridad los “parámetros para la verificación del vínculo comunitario de las personas indígenas”. Se ponían las reglas para hacer viable el Acuerdo INE/CG508/217, del 08 de noviembre, en el que se incorporó una acción afirmativa a favor de los pueblos y comunidades indígenas, consistente en los 13 Distritos electorales indígenas.

En el este Acuerdo INE/CG451/218, de fecha 10 de enero de 2018, se lee: “Asimismo, la Sala Superior determinó que, además de la declaración respectiva de autoadscripción que formulara cada candidato, era necesario se acreditara el vínculo que la o el candidato tiene con su comunidad. De esa manera, al momento de solicitar el registro para las candidaturas los partidos políticos y coaliciones estaban obligados a anexar a los documentos que acompañaban la solicitud de registro, la documental respectiva que acreditara una autoadscripción calificada que pudiera ser demostrada con medios de prueba.”

Tres eran los requisitos a la hora del registro: 1) Las/los candidatos de los 13 distritos indígenas  debían manifestar de manera escrita su auto adscripción como indígena. Es decir, no había ninguna duda de la autoadscripción y nadie puede manifestar ignorancia de este requisito,  2) Que acreditara el vínculo con su comunidad. Para ello debía de aportar medios de prueba, constancias u otras, que dieran cuenta de esos vínculos y, 3) Al momento de solicitar el registro para la candidatura, los partidos políticos debían demostrar con medios de prueba, que se trataba de una candidatura legítima, que cumplía todos los requisitos que estableció la Sala Superior y la abundante normativa del INE.

Hay que tener presente que todos los registros de los candidatos de los distritos indígenas se realizaron en ventanillas del INE de la Ciudad de México. Por lo que la responsabilidad de la catástrofe que ha significado el fracaso de esta acción afirmativa, recae directamente en el INE, en su sede central.

Todo indica que el personal del INE de esas ventanillas fue irresponsable y omiso y no cumplió con su trabajo de verificar con los requisitos de exigencia de la “autoadscripción calificada”, y ser rigurosos en el cotejo de la documentación; de lo que resultó que todo el orden normativo fuera flagrantemente violentado. Y, que incluso, eventualmente pudo haber corrupción al registrar a Roberto Rubio, en una candidatura que tenía asignada cuota de género, a favor de una mujer.

En un escenario generalizado de usurpación de identidades indígenas, el INE tiene la obligación de investigar y sancionar a todas y todos sus funcionarios que se involucraron en la recepción de la documentación fraudulenta y proceder a un régimen de verdad, y tomar medidas administrativas, penales y electorales, a las que haya lugar.

En este deslinde de responsabilidades, llama también la atención el “pacto étnico” existente entre las y los funcionarios de las instituciones de este Estado-nación mestizocrático que es México, que irrumpe en ciertas coyunturas, cuando se configura una suerte de “bloque étnico”, para impedir el cumplimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas.  En este sentido llama la atención la omisión de la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). Ninguna de ellas se pronunció, de oficio, ante la flagrante violación de los derechos humanos de los colectivos indígenas. Los derechos políticos indígenas son derechos humanos, y se han violentado sin que las instituciones del Estado, se involucraran en su garantía.

Obviamente que, en primera instancia, la responsabilidad está en las y los candidatos; en las autoridades comunitarias que dieron su aval; y de los partidos políticos que corrompieron todo el proceso, por fraude a la ley en las candidaturas. Brevemente veamos quiénes fueron el/las candidatas del Distrito 11:

1.- Myriam Cecilia Sánchez Barrón. Propuesta por la Coalición por México al Frente (Partido Acción Nacional, PAN; Partido de la Revolución Democrática, PRD, y Movimiento Ciudadano, MC).

Presentó dos constancias (ver anexos). Una la aportó la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC) del municipio de Las Margaritas, de fecha 21 de marzo de 2018, en el que se le reconoce residencia en el municipio y trabajo en la zona indígena de la Meseta Comiteca Tojolabal. Y la constancia consiste en que “ha tenido una participación activa dentro de nuestra organización, en pro de la defensa de los derechos y reconocimiento (de los) pueblos agrarios”.

La otra constancia la emitió la “Coalición de Organización Urbanas y Campecinas A.C. (SIC), CODUC”. En su muro de Facebook, la candidata se registra con una pertenencia laboral en esa organización. El texto de la constancia es el mismo machote que firmó la CIOAC. De igual forma, las constancias de María Teresa Espinoza Cristiani, la suplente, son emitidas por ambas organizaciones, y dicen exactamente lo mismo, únicamente se modificó el nombre.

2.- Yaneth Martínez Domínguez. Propuesta por la Coalición Juntos Haremos Historia (Movimiento de Regeneración Nacional, Morena; Partido del Trabajo, PT y Partido Encuentro Social (PES) (ver anexos).

La constancia, fechada el 10 de marzo de 2018,  la firmó una autoridad tojol-ab’al,  el señor Santiago López Méndez,  presidente del Comisariado Ejidal del ejido Tabasco, de Las Margaritas. El sello corresponde al “Grupo de Trabajo 20 de Noviembre, de Tabasco 2000”. El texto que avala la pertenencia étnica dice lo siguiente:

“A la C. YANET MARTINEZ DOMINGUEZ originaria y vecina del municipio de Las Margaritas, Chiapas, cuya fotografía obra en la parte superior de este documento de identificarla como miembro de nuestro pueblo indígena Tojolabal, tal y como ella misma se reconoce, confirma y autodenomina, por radicar en nuestra región desde hace aproximadamente 18 años, por haber desempeñado como una mujer de gran apoyo para con nuestras comunidades indígenas en trabajos comunitarios regionales en la lucha social por el respeto a nuestra cultura, tradiciones, lengua y por el respeto a nuestros derechos fundamentales”

El texto del aval de la suplente, María Magdalena Hernández Méndez, lo hace la misma institución y dice exactamente lo mismo. Lo firma también el señor Santiago López Méndez, Presidente del comisariado Ejidal.

A la luz de estas constancias, puede verse que éstas fueron obtenidas únicamente como procedimientos burocráticos para el registro y, en sentido estricto no eran pruebas documentales que pretendían probar la pertenencia étnica de las candidatas, como lo obligaba la sentencia del tribunal y la reglamentación del INE. Frente al carácter fraudulento de esas evidencias, surge la duda de por qué razones en la ventanilla del INE estos documentos fueron aceptados como medios de prueba de adscripción étnica. Y por qué las dirigencias de los partidos políticos fueron cómplices de la usurpación de identidad étnica que realizaban sus candidatas/os.

No pueden apelar a ignorancia. En el caso de Las Margaritas, grupos de ciudadanas y ciudadanos y organizaciones sociales dirigieron una carta de inconformidad por inconsistencias en la falta de representatividad de integrantes de pueblos indígenas en la estructura de MORENA, a pesar de que el distrito XI es considerado como indígena. El documento fue recibido por Yeidckol Polevnsky Gurwitz;  Gabriel García Hernández y Mauricio Hernández Núñez, según acuse del 12 de octubre de 2017. Pero la queja fue ignorada.

El día 06 de agosto Yaneth Martínez recibió su constancia de mayoría relativa, obtuvo la diputación luego que el Tribunal Electoral del Poder Judicial revocó (01 de agosto) la constancia de mayoría y validez de la elección a Roberto Antonio Rubio Montejo, ex secretario Técnico del gobernador Manuel Velasco. La razón por la que retiraron la constancia a Rubio Montejo fue porque este distrito había sido asignado a una mujer indígena.

Hasta aquí lo expuesto, nos permite configurar un patrón de comportamiento entre los partidos políticos. Todos procedieron a un reparto de cuotas políticas de distritos entre los partidos que integraban las coaliciones, sin considerar la particularidad de los distritos indígenas. Y, frente al imperativo de la exigencia de candidaturas étnicas, él y las candidatas procedieron a obtener constancias fraudulentas al propósito, en algunos casos falsificando documentos, corrompiendo a autoridades ejidales (en su caso) y, eventualmente, corrompiendo a funcionarios del INE, que recibieron esta documentación.

Si esta última afirmación es temeraria de mi parte, entonces, que la institución explique lo que ocurrió. El INE siendo una instancia pública del Estado, tiene la obligación de hacerlo y explicar el fracaso de esta acción afirmativa a favor de los pueblos indígenas, que estaba bajo su responsabilidad.

Después de este dramático e inesperado desenlace, y después de que nuevas elecciones se celebrarán en el Distrito indígena 02, de Bochil, en virtud que el Tribunal Electoral del Poder Judicial decidió anular las elecciones y celebrarse extraordinarias, ya que Humberto Pedrero Moreno, otro ex secretario del gobernador del estado, Manuel Velasco, también usurpó la identidad indígena y, peor aún, para “probarlo” falsificó documentos.

De proceder los recursos de impugnación que se han presentado en contra de Yaneth Martínez Domínguez, la  Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en la ciudad de México, podría también decidir anular las elecciones del Distrito 11 de Las Margaritas y convocar a nuevas elecciones.

Todo indica que estos distritos ya están en el terreno de la disputa de los partidos, como botín inesperado. Por eso, no sorprende que haya ocho impugnaciones en contra de Yaneth Martínez, además de las cuatro que presentaron ciudadanas y ciudadanos indígenas. Hay varios interesados en que ese distrito vaya otra vez a elecciones.

Podría ocurrir una venganza de los partidos afectados, en particular de la Coalición Todos Haremos Historia, quienes podrían rechazar candidaturas de los y las  activistas de Las Margaritas que luchan por los derechos colectivos de los pueblos indígenas, prefiriendo como candidatos a aquellos de su propia militancia, que les garanticen la lealtad partidaria.

En lo general el Partido Verde y el PRD en Bochil y en Las Margaritas, ven una oportunidad en la coyuntura de lo que podría significar una nueva elección, en donde tendrían amplias posibilidades de ganar, frente a la ausencia “del efecto Andrés Manuel López Obrador”, que podría conducir a MORENA hacía una previsible derrota.

El escenario es que otra vez ganarán los partidos y sus prácticas. Y aquí no hay ninguna diferencia entre partidos, y MORENA ha mostrado que no es una excepción. Lo aquí documentado da cuenta que estamos frente a más de lo mismo; pese a las promesas de la llamada “Cuarta transformación”, que apela a la no corrupción y transparencia.  Pero con lo ocurrido en Las Margaritas queda claro que la “cuarta transformación” no comenzó en su casa, ni con sus candidaturas.

¿Qué ganarán los pueblos indígenas que luchan por sus derechos colectivos con este desenlace? En lo general los pueblos indígenas vuelven a perder ante la carencia de una legislación que efectivamente los reconozca como entidades de derecho público; que reconozca en la Constitución de la República sus derechos políticos como pueblos, y no únicamente derechos electorales como ciudadanos y municipios. Y diseñar instituciones y procedimientos culturalmente pertinentes.

Adicionalmente, estos y otros desafíos estarán presentes  en las próximas elecciones de 2021. Que para el caso de Chiapas se podría prever una doble discriminación y exclusión. En las elecciones de 2018, la omisión del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas, impidió avances en la legislación que favorecieran la representación indígena de manera obligatoria en los  nueve distritos, ya  identificados como indígenas en el estado (Distrito 04 con sede en Yajalón;  Distrito 05 con cabecera en San Cristóbal de Las Casas; 07 con sede en Ocosingo; 08 con cabecera en Simojovel; 09 en Palenque;  11 con sede en Bochil; 20 con cabecera en Las Margaritas;  21 con sede en Tenejapa y 22 con cabecera en Chamula).

Pero que ante la ausencia y carencia de compromiso del IEPC a favor de los derechos políticos indígenas, no se garantizó una legislación que favoreciera políticas afirmativas a favor de candidaturas etiquetadas a indígenas de manera obligatoria en esos distritos. Se teme que ante la ausencia de una lucha indígena organizada, pueda darse igual escenario para el 2021.

Así las cosas, concluyo este escrito con un sentimiento de derrota y, un gran desosiego inunda mi corazón, otra vez.

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