La estrategia nacional de lectura en un país de no lectores

Gobierno acusado de dejar pasar la corrupción y de además practicarla, el sexenio pasado nos ofreció una “perla” para la posteridad protagonizada por el Secretario de Educación Aurelio Nuño. En la “Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil del 2016” el secretario fue corregido por una niña: “No se dice ler, se dice leer”.

Con una reforma educativa en ciernes y cuestionada, las redes sociales y los medios de información se dieron un festín con el entonces secretario.

“Sea como sea, se las metimos dobladas camaradas” decía el escritor y divulgador de la historia nacional Paco Ignacio Taibo II. A quien también las redes sociales se le fueron encima.

Nuño Mayer es ya historia política, Paco Ignacio Taibo II es ahora el director del Fondo de Cultura Económica y es también un mexicano convencido de que la lectura es imprescindible para el desarrollo personal y para construir una mejor patria.

Nuño representando un régimen de gobierno que dejó -por múltiples causas un sistema educativo nacional desastroso- y Taibo II llegando al aparato gubernamental con un proyecto que busca atender la falta de lectores; una de las causas de nuestro atraso educativo y parte de lo que los economistas llaman la “desigualdad estructural en la educación”.

Las dos anécdotas reflejan el momento político que se vive en México, Con Nuño un gobierno formado y dominado por las élites nacionales que ya se iba, dejando numerosos agravios a los mexicanos y con Taibo II; la llegada de un nuevo gobierno que con gran legitimidad ciudadana arengaba buscando revancha para las clases sociales más populares.

 

Hace pocos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador y Paco Ignacio Taibo II presentaron al país la “estrategia nacional de lectura” con la que se pretende que México sea un país de lectores a través de tres ejes rectores:

  1. El primer eje será de carácter formativo, en el cual se inculcará el hábito de la lectura desde la infancia y la adolescencia, para lo cual se involucrarán diversas áreas de la SEP y la Red Nacional de Bibliotecas.
  2. Será un eje de carácter sociocultural y se enfocará en que haya títulos atractivos para el público, que se encuentren a su alcance y que cuenten con precios accesibles.
  3. Se realizarán campañas en medios para posicionar a la lectura como un hábito. Es decir, este será un eje de carácter informativo.

 

La lectura ha sido uno de los mecanismos por medio de los cuales la humanidad comunica sus conocimientos, sus dudas, su incertidumbre. Lo intangible del ser humano se comunica a través de la lectura. Además, la lectura permite acceder a uno de los derechos humanos fundamentales: la información. Se lee para saber y se lee para comunicar.

Tortura para muchos, pasatiempo para otros y placer para otros tantos; la lectura es imprescindible. En ella hay satisfacción, curiosidad, diversión e imaginación y claro; experiencias personales.

La lectura contiene -sin salir de casa o de tu entorno- aventura, aprendizajes nuevos; es también alimento de la curiosidad. Mientras más leemos, más conocemos del mundo que nos rodea. Las ideas escritas cambian al mundo y el flujo de las ideas en todo el mundo es interminable. Los libros lo documentan.

 

¿Por qué no hacer el esfuerzo de que todos los mexicanos gocemos de la lectura?

En lo que a mi persona se refiere, la lectura siempre me ha acompañado. “El viejo y el mar” de Ernest Hemingway fue de las primeras obras literarias que leí. Ese libro lo leo y releo de vez en cuando porque no olvido la primera sensación que me provocó. Sentí como un reto y un triunfo personal por fin entender -según yo- “Farabeuf o la crónica de un instante” de Salvador Elizondo y gozo leyendo al “tecolote de guadaña” Jorge Ibargüengoitia.

Por la lectura descubrí a Roberto Bolaño -de quien me declaro fanático- y su extraordinaria “Detectives Salvajes”. Leyendo poesía descubrí a Fernando Pessoa, luego a Jorge Amado y después al increíble Antonio Lobo Antunes. Es decir; por la lectura soy seguidor de la literatura en lengua portuguesa.

Como humilde lector que soy, me declaro entusiasmado por la idea de que en nuestro país se promueva por fin la lectura y deseo que el programa tenga un rotundo éxito porque en México los niveles de lectura son de los peores del mundo. Nuestro país tiene el deshonroso lugar número 107 de 108 países en el Índice de lectura de la Unesco. Ese índice solo refleja una realidad: el sistema educativo nacional es un desastre y ello arrastra al hábito de la lectura.

 

En México nos falta fomento a la lectura. Los libros muchos los consideran caros; es decir, no son accesibles. Esto es precisamente porque no hay fomento a la lectura y el nicho de mercado entonces es pequeño.

No hay acceso a los libros, no hay lectores y ello provoca que no exista el hábito nacional de leer libros. Es como un círculo vicioso nacional. Pero si logramos entender que la capacidad de una persona para comprender un texto está influenciada por sus habilidades y su capacidad para procesar información y que eso se aprende en la escuela y en un entorno social que fomente la lectura, México podría ser un país de lectores, como lo son otros países.

El fomento podría crear el hábito de la lectura. No hay pretextos para que no suceda. Ya existen los audiolibros y por la red se pueden descargar obras digitales. Por ejemplo, Kindle de Amazon es una herramienta de lectura, extraordinaria. Hoy la publicación de obras es más accesible que hace algunos años; varios textos están disponibles en formatos alternativos diseñados para ayudar o reemplazar el proceso de lectura tradicional. El asunto que la “estrategia nacional de lectura” ponga a disposición de todos los mexicanos, estas herramientas para la lectura.

Además, el programa que fomente la lectura en México tendría que considerar la complejidad de nuestro país; las zonas urbanas, las rurales, los distintos idiomas que se hablan en el país, la lectura apropiada para las distintas edades de los mexicanos y también debe de tomar en cuenta la libertad de elegir lo que se lee y no se caiga en el adoctrinamiento.

Cualquier esfuerzo por promocionar la lectura en un país como el nuestro donde no se lee, debe de aplaudirse; puesto que hay material humano para que entre ellos se fomente la lectura. Es una vergüenza nacional que se corrigiera la dicción de un secretario de estado como Nuño y más siendo el titular de la cartera de educación; pero es alentador que alguien en la inocencia de su niñez lo haya corregido sin temor. Sí es posible pasar de ser un país de no lectores y ello debe de ser prioridad nacional.

Twitter: @GerardoCoutino

Correo: geracouti@hotmail.com

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