Agroforesteria: mirando al sur (II)

Pacayal, Chiapas. Foto: Cortesía

 

Por Guillermo Jiménez Ferrer*

En los últimos días, se ha dado un importante giro en la política agropecuaria y ambiental en México. Diversos escenarios se han presentado, especialmente a partir de los cambios en el gabinete de AMLO, en las barreras y contradicciones socio-ambientales que se están presentando en programas agroforestales como el de Sembrando Vida, y últimamente las duras e injustas presiones arancelarias impuestas por D. Trump para las exportaciones de México. Esto último, podría afectar gravemente al sector rural. Giro estratégico en la política agrícola y ambiental.

El mes pasado, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas,  se realizó oportunamente el 1er Congreso de Agroecologia Mexicana, el cual aglutinó productores, académicos y diversas organizaciones civiles nacionales e internacionales. En un contexto crítico, incluyente y diverso, los impulsores de la agroecologia manifestaron la urgente necesidad de impulsar una política agropecuaria que retome los principios de la Agroecologia, el conocimiento agrícola tradicional de los pueblos originarios, fomente la equidad de género y empodere los procesos de las organizaciones sociales en el campo.

Para lograr estos objetivos, determinante y urgente será el impulsar participativamente un Plan Nacional de Agroecologia, que involucre en su diseño y operación a múltiples actores sociales; productores, agencias de desarrollo, organizaciones civiles y centros de investigación.

El reciente nombramiento del Dr. Víctor Toledo Manzur -investigador ecólogo con un profundo conocimiento y compromiso con la problemática rural- como nuevo titular de la SEMARNAT, abre un alentador panorama para resolver el caos y corrupción en el sector ambiental, heredado de los pasados sexenios. Los retos y caminos cruzados.

El impulso de la soberanía y seguridad alimentaria, especialmente en lo que respecta a la producción agroecológica de cultivos básicos como el maíz y el frijol, reorientar la política de cultivos de exportación ( café, cacao) fortaleciendo las familias  campesinas e indígenas y sus organizaciones económicas, prohibir los cultivos transgénicos y agroquímicos “perversos”, cancelar los permisos a las empresas extranjeras que tratan de apropiarse de los recursos mineros, generar estrategias agroforestales de mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático, impulsar una política forestal coherente y promotora de empresas sociales forestales, son entre otros,  los retos que tendrá que abordar una nueva  política ambiental y agropecuaria,  apoyándose de la movilización política y social de la sociedad civil.

En este contexto, es prioritario que el gobierno de AMLO impida el avance y posicionamiento del capital trasnacional, frene la presencia de los sectores conservadores aliados a la política del gran capital en el diseño de las políticas públicas y sin duda, promover alianzas entre los sectores progresistas de México pensando en hacer un solo frente al capital y empresas trasnacionales como Monsanto, Bayer-Dupont, Syngenta, Coca Cola, los cuales son realmente el enemigo a vencer.  Necesario será también que AMLO y la 4T rectifique los errores, promueva objetivos y estrategias comunes entre la SADER, SEMARNAT y CONAFOR y cumpla los acuerdos firmados en el Plan de Ayala Siglo XXI. Todavía es tiempo de rectificar.

*Investigador Titular de ECOSUR (El Colegio de la Frontera Sur, Chiapas), Departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente). Socio de AMBIO AC.   chultotik@gmail.comhttps://www.ecosur.mx/academico/gjimenez/

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