La necesaria comunicación ambiental y ecología política en Chiapas

Integrantes del Modevite en su paso por las comunidades. Foto: Chiapas Paralelo

Por Delmar Méndez Gómez*

 

Silenciamiento mediático del despojo

¡Un lobo marino perdido en la costas de Chiapas!, asombra a propios y extraños. Las fotografías del mamífero se difunden en las redes digitales. ¡El río Usumacinta se seca!, la gente se alarma, pues nunca antes se había visto algo así. ¡La Coca-cola está agotando el agua del Valle de Jobel!, son algunas de las notas e imágenes sobre dichos acontecimientos, difundidas entre mayo y junio, sin embargo, nada de lo que se dice se relaciona con las causas que originan el cambio climático, la inestabilidad del medio ambiente y la progresiva destrucción que generan las empresas transnacionales, y los efectos negativos que percibimos, sentimos y vivimos, y que buscan remediarse con políticas simuladas.

Los medios y comunicadores expresan cierto desconocimiento sobre la problemática, y ello se materializa con la falta de un tratamiento periodístico que no permite tener mayor conciencia sobre la crisis ecológica que se vincula con la ecología política, entendida como reacción ante los conflictos derivados de la distribución desigual y las estrategias de apropiación de los recursos ecológicos, los bienes naturales, causados por factores políticos, económicos y de poder “que se entretejen entre los mundos de vida de las personas y el mundo globalizado[i]”. Frente a ello, se hace fundamental la consolidación de una educación y comunicación ambiental.

Las prácticas extractivas del medio ambiente, el despojo de los recursos naturales y el impacto que ocasionan en las comunidades y territorios son todavía un tema marginal en la agenda mediática en México y Chiapas. Los medios de comunicación hegemónicos aún no asumen la responsabilidad de difundir información que contribuya a elevar la percepción del riesgo y el conocimiento sobre la serie de repercusiones en ámbitos como la salud, la alimentación, el agua, la tierra, entre otros; así como el desplazamiento forzado, la desaparición y el asesinato de quienes se oponen a los megaproyectos extractivos, pues una mayoría de éstos responden a los intereses económicos de quienes financian los proyectos de despojo.

Chiapas es “un territorio de importancia geopolítica para los gobiernos de México y de Estados Unidos[ii]”, por ser un territorio con abundantes recursos naturales ––donde habita población indígena y campesina–– es blanco para el capital: con la explotación de los recursos naturales, la privatización de los recursos productivos, la extracción del agua, la creación de las eólicas y la producción de cultivos transgénicos, que son parte de la industrialización y acumulación que multiplica el neoextractivismo entendido “como una segunda fase del modelo neoliberal[iii]”. Ello nos permite entender “el neoextractivismo como un proceso de relaciones de poder entre los gobiernos nacionales y las empresas; el ciclo de la globalización con la llegada de grandes corporaciones transnacionales, el retiro del Estado en la explotación y un marco jurídico ambiental y fiscal amigable para favorecer a las empresas privadas[iv]”.

Las reformas estructurales del sexenio pasado (2012-2018), anudado con las políticas encaminadas desde de la década de los ochenta, han permitido la progresiva privatización de los recursos naturales. Actualmente en Chiapas más de un millón 125 mil hectáreas están concesionadas para la explotación minera, lo que equivale al 20.85% del territorio de la entidad[v]. Entre los principales proyectos extractivos con fines petroleros, mineros, hidroeléctricos y turísticos se encuentran: Industrias Unidas de Cobalto, Obras y Proyectos Mazapa, S.A Debambú, Radius Gold Inc., Blackfire, Riversides Resources inc., y Honour Up Trading,las últimas son mineras canadienses, que en conjunto poseen un total de 332 mil 739 hectáreas. Por ello, resulta irónico el Programa “Sembrando Vidas” ––iniciativa de Andrés Manuel López Obrador–– pues a la par en que siguen vigentes y se otorgan nuevas concesiones para la explotación del medio ambiente y la práctica del fracking, se impulsa un programa de reforestación que contempla la siembra de un millón de hectáreas de árboles maderables y frutales.Es, pues, contradictorio: hay una destrucción masiva al mismo tiempo en que se busca reconstruir. En la práctica se halla la contradicción del discurso de la “cuarta transformación”.

Lo anterior se vincula, además, con el silenciamiento del gobierno mexicano y de los medios sobre la Ley de Aguas que avanza sin que la sociedad tenga mayor conocimiento sobre lo que ello implica. Al contrario, el gobierno se está caracterizando por realizar consultas que terminan por favorecer y encaminar los proyectos como el Tren Maya, el cual ha sido ampliamente criticado por diferentes actores, quienes señalan, por un lado, que la consulta no fue realizada directamente con los pueblos afectados. Por el otro, que no se ha hecho un estudio preciso sobre el impacto y desequilibrio ambiental, el desplazamiento de la fauna y de las comunidades que se encuentran en dicho territorio.

 

Comunicación ambiental emergente

La comunicación ambiental se hace fundamental para promover los procesos de toma de decisiones sociales sobre el medio ambiente y las políticas que permiten la protección de los recursos, con la participación comprometida del gobierno, de las organizaciones y la sociedad civil. La comunicación se constituye como un componente estratégico relacionado con la producción y la reproducción de la vida social[vi].

Principalmente, son los esfuerzos que surgen “desde abajo” los que habilitan medios emergentes de comunicación, al producir materiales audiovisuales y escritos que se alejan del sensacionalismo y la catástrofe, para fomentar la defensa y el cuidado del medio ambiente. Algunos esfuerzos escritos son, por ejemplo, la Guía para el diseño de estrategias de comunicación para la defensa del territorio[vii], realizado por Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad A.C.; Periodismo Comunitario. Guía práctica para comunicadoras y comunicadores populares, realizado por la Red de Comunicadores Boca de Polen, ambas guías ofrecen herramientas para la producción de contenidos con una visión ética y solidaria para la defensa de la vida y lo que habita en la Madre tierra.

Por otro lado, destacan la labor de los comunicadores y las organizaciones que, mediante el documental, dan cuenta de las formas de organización y participación de las comunidades en la lucha contra los proyectos neoextractivos y las políticas de despojo. Algunos de los filmes son:Mujeres sin tierra y sin derechos ¡Nunca más!(Bárbara Pohlenz y Roberto Chankin, 2006), Tierra y resistencia en San Sebastián, Bachajón(Koman Ilel y Los Tejemedios, 2013), y El secreto de la belleza(Néstor Díaz, 2017). Asimismo, destaca el documental Júba Wajiín: Resistencia en la montaña de Guerrero[viii](2018), que nos acerca a la lucha que ha realizado la comunidad Me’phaa San Miguel del Progreso, Guerrero, al ganar un amparo contra las mineras que habían sido beneficiadas con concesiones otorgadas por el gobierno mexicano, sin avisar ni consultar a los ejidatarios.

Asimismo, se han consolidado varias organizaciones y movimientos como: el Movimiento en Defensa de la vida y el Territorio (Modevite), integrado por trece municipios tseltales, tsotsiles, tojolab’ales y ch’oles; el Movimiento Indígena del Pueblo Creyente Zoque en Defensa de la Vida y el Territorio[ix](Zodevite), quienes luchan contra las mineras y el fracking en el territorio zoque; y el Movimiento en Defensa de la Tierra, el Territorio y por el Derecho de las Mujeres a Decidir. Además, algunas instituciones[x]han impulsado estudios sobre la crisis ambiental en Chiapas, acciones que dan cuenta de la importancia y emergencia de atender la crisis ambiental no sólo en el estado, pues su efecto es a nivel global.

En tanto los efectos negativos que producen los megaproyectos extractivos, las causas y consecuencias del cambio climático ––ocasionados por las políticas estatales, el capitalismo y la globalización neoliberal–– no seanpercibidos y asumidos como problemas en común, seguirán siendo socialmente irrelevantes para la población. Por ello, hace falta una emergente educación y comunicación ambiental que tenga por objetivo fomentar una conciencia ecológica y poner a discusión las políticas que favorecen a las transnacionales y “a los grupos de poder de carácter privado que se disputan toda clase de recursos de la nación[xi]”, mediante la incidencia de las universidades, las organizaciones, los medios, la sociedad civil y con la responsabilidad de un gobierno que no priorice los intereses del capital que no terminan por el hecho de aseverar, discursivamente, que ha llegado “el fin de la época neoliberal”.

*Integrante del Observatorio de las Democracias: sur de México y Centroamérica (Odemca), del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca-Unicach). E-mail: delmarmego@gmail.com

[i]Leff, Enrique. La ecología política en América Latina. Un campo en construcción. EnLos tormentos de la materia. Aportes para una ecología política latinoamericana. Alimonda, Héctor. CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. Marzo 2006, p. 22.

[ii]Villafuerte Solís, Daniel, “Transformaciones socioeconómicas y neo-extractivismo en Chiapas”. Argumentos, 28, (79), 2015, p. 192

[iii]Villafuerte, Solís, Daniel, “Transformaciones socioeconómicas y neo-extractivismo en Chiapas”. Argumentos,  2015, 28, (79) p. 196.

[iv]Ledesma Domínguez, Fermín, “La mina Santa Fe en Chiapas y la estrategia del despojo territorio”, Rebelión, (18 de junio de 2019), disponible en: https://www.rebelion.org/noticia.php?id=257305

[v]Castro Soto, Gustavo (07 de mayo de 2013). “ La actividad minera en Chiapas. Un recuento del 2000 al 2012”. En Red Mexicana de Afectados por la Mineria, disponible en: http://www.remamx.org/2013/05/la-actividad-minera-en-chiapas-un-recuento-del-2000-al-2012/

[vi]Aparicio Cid, Raquel (2016). “Comunicación ambiental: aproximaciones conceptuales para un campo emergente”. Nueva Época, núm. 25, pp. 209-235.

[vii]Disponible en https://docs.wixstatic.com/ugd/68af39_fb8d8b05ed4845a397dac8bd8d693bd1.pdf

[viii]Teaser disponible en https://www.youtube.com/watch?v=I7JyKE9TXbs

[ix]Véase la página oficial del Zodevite https://zoques.wordpress.com/acerca-de/

[x]como la Universidad Autónoma Chapingo (Uach), El Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas),El Grupo Tierra del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca) y El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), instituciones que mantienen relación con los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces), del Conacyt, que surgen con el objetivo de hacer un uso más eficaz y eficiente de los recursos públicos en beneficio de la población y del ambiente. De los 17 programa que contemplan seis están relacionados con la justicia socio-ambiental, la soberanía alimentaria, la conservación de ecosistemas, el desarrollo urbano-industrial, la transición energética y el cambio climático. Destacan, además, la consolidación de la maestría en Educación y Comunicación Ambiental Participativa del Instituto de Educación Superior en Desarrollo Humano Sustentable, en la Reserva Moxviquil, y el Diplomado en Comunicación Ambiental del Centro de Investigación para el Desarrollo Sustentable A.C (CIDES).

[xi]Sánchez Estévez, Reyna. “México un país levantado. Resistencias frente a los megaproyectos neoliberales y sus consecuencias después de los sismos de 2017” en Amaranta Cornejo Hernández (coord). Prácticas comunicativas y prefiguraciones políticas en tiempos inciertos. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas: UNICACH, 2018, p.156.

Sin comentarios aún.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.