México y el exilio nicaragüense

fuente: tn8.tv

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Por Carlos de Jesús Gómez Abarca[i]

“Nos han contado que venían jovencitos muy bien preparados…”, son palabras que Valeria recuerda haber escuchado en cuando se le confirmó, hace unos meses, que la resolución de su solicitud de refugio que comenzó en el año 2018 era favorable.

Valeria es una joven de 25 años, activista y escritora de origen nicaragüense. Salió de su país debido a la violencia represiva desplegada por el gobierno de Daniel Ortega en el marco de una jornada de protestas abierta desde el mes de abril del 2018, que ha dejado alrededor de 500 personas fallecidas, 800 presos políticos, y miles de personas exiliadas, desaparecidas, detenidas arbitrariamente, heridas, y torturadas, a decir de numerosos Informes[ii] realizados por organismos de Derechos Humanos.

La llegada de jóvenes nicaragüenses al territorio mexicano es discreta, incipiente, y apenas ha sido advertida por especialistas. Esto contrasta con el caso de Costa Rica, histórico país receptor de nicaragüenses que ha recibido entre 2018 y 2019 cerca de 60 mil solicitudes de asilo y refugio, sin embargo, según los registros de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) de la Secretaría de Gobernación, entre enero y agosto de 2018 las/os nicaragüenses ocupaban ya el sexto puesto en la lista de solicitudes de refugio, con un total de 553, de los cuales 259 eran solicitantes hombres y 94 eran mujeres. Esto es significativo si consideramos que un año antes, durante el primer semestre de 2017, únicamente se recibieron 33 solicitudes.

Muchas/os de ellas/os han ingresado a México a vía terrestre a través de la frontera de Chiapas, otros más lo han hecho vía aérea. La mayoría ha solicitado de manera legal la protección a través del asilo político. Algunas/os buscan oportunidades educativas y laborales en México concentrándose principalmente en la Ciudad de México, otras grandes ciudades del país y lugares fronterizos, lo que confirma el hecho de que México no solamente es un país de tránsito hacia los Estados Unidos

No obstante, también están las/os nicaragüenses que transitan por México con el objetivo de conseguir un “asilo político” en Estados Unidos, muchos de ellos con la dificultad de no contar con un familiar que los apoye. Durante el paso de las Caravanas Migrantes por México diferentes medios dieron el seguimiento de algunos casos de este tipo de desplazamientos. Es de destacar también que tanto para quienes deciden quedarse en México, como para quienes van de paso, el apoyo de diferentes organizaciones civiles ha resulta fundamental.

En este contexto, la frase del funcionario que viene a la memoria de Valeria resulta también significativa. Quienes han salido de manera masiva de Nicaragua desde 2018 son principalmente jóvenes con una formación de licenciatura, o incluso maestría, que han sido parte de las movilizaciones sociales y objeto de represión. A diferencia de migrantes con escasa formación académica, parecen tener mayores posibilidades de integrarse al mercado laboral o al ámbito educativo, lo que también podría derivar en una especie de “discriminación positiva”, convirtiéndose en un criterio velado que influye en la aprobación o la negación de las solicitudes de refugio.

Por lo anterior, resulta fundamental preguntarse e indagar sobre el papel que ha tenido el gobierno de México ante el conflicto sociopolítico nicaragüense, en general, y sobre la creciente llegada de nicaragüenses a territorio mexicano.

Sobre la primera interrogante, recordemos que hace casi un año, Daniel Ortega canceló su asistencia al acto de investidura de Andrés Manuel López Obrador en diciembre de 2018; posteriormente, la ambigüedad ha prevaleció en la posición del gobierno mexicano ante los casos de Venezuela y Nicaragua, y a comienzos de 2019, el subsecretario de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Maximiliano Reyes Zúñiga, afirmó que el gobierno mexicano daría seguimiento a las discusiones en el seno de la OEA, donde el país ha dado un voto “favorable” a las decisiones tomadas hasta ahora por el grupo de trabajo para Nicaragua, luego de que se le cuestionara si la doctrina Estrada sigue vigente ante la práctica de autoritarismo y violación constante de derechos humanos en la región centroamericana.[iii]

En lo que respecta a los flujos migratorios de nicaragüenses, su coincidencia con las diferentes Caravanas Migrantes provenientes de Centroamérica exige ser leída en un contexto caracterizado por la contención,  la militarización y el endurecimiento de las políticas migratorias debido a presiones estadounidenses. Resulta sintomático de lo anterior que a principios de 2019, México fuera elegido como primer presidente pro-tempore del Marco Integral Regional de Protección y Soluciones (MIRPS) mecanismo regional (conformado por Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Panamá) orientado a la coordinación de los esfuerzos para la protección de los derechos humanos de personas desplazadas y el ataque de problemas de raíz que generan los desplazamientos, y a mediados de este mismo año, 2019, el Secretario Mexicano de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, anunciara el inicio del Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica.

En resumen, estamos ante la presencia de un desplazamiento de nicaragüenses que se ha sumado a los intensos y complejos flujos migratorios que llegan a territorio mexicano con el objetivo de transitar hacia Estados Unidos o de buscar alguna oportunidad. En comparación con los desplazamientos masivos de migrantes de otras nacionalidades, hondureños, salvadoreños, haitianos, cubanos, entre otros, el flujo de personas nicaragüenses es discreto. Sin embargo, resulta conveniente cuestionarnos sobre sus itinerarios, sus múltiples necesidades, y la orientación que están teniendo las respuestas gubernamentales. Esto, toda vez que en Nicaragua la economía ha venido colapsando y esto abona motivos para la salida del país de más nicaragüenses y en México, nos encontramos en un contexto de militizarizión y cierre de fronteras.

[i] Integrante del Observatorio de las Democracias: sur de México y Centroamérica. carlos.gomeza@unicach.mx

[ii] Véase: “Human rights violations and abuses in the context of protests in Nicaragua”, de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas (Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2018); “Actualización sobre Nicaragua en la 41 sesión del Consejo de Derechos Humanos”, del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas (Naciones Unidas para los Derechos Humanos, 2019); “Disparar a matar. Estrategias de represión de la protesta social en Nicaragua”, de Amnistía Internacional (AI); “Informe Graves violaciones a los derechos humanos en el marco de las protestas sociales en Nicaragua”, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), “Nicaragua”, del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), “Brutal represión. Torturas, tratos crueles y juicios fraudulentos contra manifestantes y opositores en Nicaragua”, de Human Rights Watch, y “Situación de Derechos Humanos en Nicaragua”, elaborado por la Asociación Hagamos Democracia (Hademos).

[iii] Véase: https://elpais.com/internacional/2019/01/16/mexico/1547603361_876478.html

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