La pandemia del coronavirus y la cooperación mundial

Indudable que el mundo y los seres humanos que lo habitan se volvieron más vulnerables a las epidemias; la población crece e inevitablemente se concentra. Concentración poblacional y transporte más rápido y global harán que los brotes infecciosos del futuro sean más frecuentes.

Aún y todo ello en nuestros días el impacto mortal de las epidemias ha disminuido drásticamente. la información es la primera línea de defensa siempre y cuando detrás de esa información exista un análisis científico, porque también hay que reconocer que los avances tecnológicos propagan por las redes sociales información falsa.

Para los ciudadanos, la higiene cuidadosa, el aislamiento y la búsqueda de información veraz; son algunas de las enseñanzas que nos está dejando la pandemia del Coronavirus que evidentemente el mundo sufrirá por algún tiempo que parece todavía indefinido.

Los epidemiólogos, virólogos y especialistas en estos temas realizan un trabajo en el que, cual detectives policiacos, siguen pista tras pista el desarrollo de la enfermedad; desde el “paciente cero” llamado también “caso índice”, el brote, la fuente del contagio, la propagación y si esta propagación está relacionada a asuntos de conducta, por ejemplo, las enfermedades de transmisión sexual o a factores de riesgo como la edad, la salud y el medio ambiente.

Ante la emergencia mundial que ha provocado el Coronavirus la ciencia y quienes la practican ha estado a la altura de las circunstancias. Las redes sociales y la internet han sido fundamentales en compartir experiencias pasadas, propuestas y modelos matemáticos y de salud para hacer prospectiva y atender la pandemia.

Pero lamentablemente, quienes no han estado a la altura de las circunstancias son los liderazgos políticos mundiales. Todos han negado la realidad ya evidente; el Coronavirus es una pandemia y dejará secuelas económicas y sociales perdurables.

Esa negación ha hecho que se perdieran vidas, porque en un asunto como este, el tiempo de respuesta institucional es crucial para salvar vidas.

¿Cuánto tiempo les cuesta a los científicos convencer a un presidente de la realidad y que -precisamente- el tiempo de reacción es crucial para romper la cadena de contagio?

Donald Trump, el presidente americano; dijo que “el coronavirus es un engaño demócrata” y días después comentó que este desaparecería como un “milagro”. El presidente de Brasil calificó el pánico del coronavirus como una “fantasía” alimentada por los medios de comunicación.

Angela Merkel la primera ministra de Alemania conocida por su proverbial lentitud en la toma de decisiones dijo fiel a su estilo: “monitoreo la crisis detrás de escena desde enero” y su gabinete minimizó el impacto económico.

En México, Andrés Manuel López Obrador dejó de hacer un trabajo del que se encargaron -tardíamente- otros países pues cerraron sus fronteras. Es decir, a pesar de no ser coherente con lo que se necesita hacer frente a la emergencia, el presidente de nuestro país recibió la ayuda indirecta de los demás países.

Los ojos del mundo están puestos en la propagación del Coronavirus en Estados Unidos; lugar en donde se realiza la mejor investigación científica internacional, pero lamentablemente eso no significa que los americanos tengan el mejor sistema de salud del mundo. El costo de enfermarse en Norteamérica es elevado, muchos expertos dicen que el sistema de salud americano no es robusto o simplemente no existe.

En esas condiciones, mientras el Coronavirus se propague en el resto del mundo encontrará pobreza y desigualdad y esos dos elementos harán que precisamente su propagación empeore. Aquellos lugares en donde los estratos económicos más bajos sean la inmensa mayoría, tendrán más probabilidades de contraer la enfermedad.

Cuando la desigualdad o la pobreza es alta, el costo de la vida tiende a aumentar. Esto significa que muchas familias están obligadas a esforzarse mucho para conseguir dinero ya sea consiguiendo trabajos parciales, cubriendo dobles turnos, entre otros esfuerzos que las clases medias y altas no realizan y esa situación los expone más a contraer el Coronavirus.

En ese sentido, si la emergencia no es controlada rápidamente, es evidente que los efectos económicos lo sufrirán la población con menos ingresos. A ello habrá que sumarle el enorme costo que significa enfermarse para quienes no cuentan con un seguro privado o seguridad social.

El Coronavirus encuentra a un mundo en donde los procesos cooperativos internacionales están cediendo al aislamiento político y económico de las naciones; un mundo en donde el liderazgo mundial le está siendo disputado a los americanos por los chinos.

Un mundo también acechado por la xenofobia, por muros fronterizos y con líderes nacionalistas, populistas de derecha e izquierda que desean “encerrar” a sus países en todos los aspectos, incluido el desarrollo científico.

En esas condiciones ¿Qué líder mundial inspira confianza? ¿De qué manera se organizará el mundo para atender una emergencia que es global?

Ante la emergencia, son necesarias las acciones individuales, a nivel familiar y ciudadana. Pero también acciones nacionales a través de una efectiva intervención de los servicios de salud y por supuesto, también una cooperación global que estos momentos es prioridad y que yo no encuentro por ningún lado, salvo en el área científica; pero eso no es suficiente, se necesita lo que ahora falta; voluntad política.

Correo: geracouti@hotmail.com

Twitter: @GerardoCoutino

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