Trazos de la situación actual de Venezuela frente al asedio Norteamericano

Imagen: revistamagna.com.ar

Fernando Pérez[*]

El 13 de febrero del año en curso, el gobierno de Nicolás Maduro, a través del Ministro de Relaciones Exteriores Jorge Arreaza, denunció ante la Corte Penal Internacional las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos contra el pueblo de Venezuela desde el año 2014. Las cuales han bloqueado la adquisición y suministro de medicamentos, alimentos, repuestos de maquinaria y equipo para la atención médica, la producción, el transporte y otros servicios, socavando el derecho del pueblo al acceso a la salud, a la educación y a la alimentación. Se trata de medidas coercitivas -también llamadas sanciones económicas- que inducen al sufrimiento, incertidumbre, dolor y muerte de miles de personas civiles, con el propósito de desestabilizar la economía y exaltar el descontento popular que permita generar un cambio de régimen en el país. Lo que para el gobierno de Venezuela representa graves violaciones a los derechos humanos asentados en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas y constituyen crímenes de lesa humanidad.[i]

Si bien, antes de 2014 la economía venezolana mostraba cierta vulnerabilidad por la caída de los precios del petróleo y su alta dependencia del mercado exterior, las medidas del bloqueo comercial y financiero a partir de dicho año la empeoraron de manera drástica. En un estudio realizado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica, se estima que entre 2011 y 2013 las importaciones del gobierno de Venezuela tenían un valor aproximado de 60 mil millones de dólares anuales, pero para 2017 éstas se desplomaron a 12 mil millones. Del mismo modo, al sector público del país ingresaban 19.200 millones de dólares anuales en la forma de inversiones externas y préstamos. Pero a partir de 2013, con el cierre del mercado financiero internacional para Venezuela, éstos ingresos en divisas no sólo dejaron de percibirse, sino que el gobierno tuvo que desembolsar la cantidad de 3.300 millones de dólares al año entre 2014 y 2017 por el pago de deuda. En suma, “la economía y la sociedad sufrieron una asfixia internacional de 22.500 millones de dólares anuales producto de una estrategia deliberada internacional de aislamiento financiero”.[ii]

Esta situación se empeoró aún más en 2018 y 2019 con las sanciones y embargo a la empresa paraestatal PDVSA y su filial CITGO, entre otras medidas, que desencadenaron en una depreciación de la moneda venezolana y en una hiperinflación nunca antes vista en el país ni en la región. En un estudio reciente realizado por Pascualina Curcio, se estima que las pérdidas ocasionadas por las medidas coercitivas impuestas por Estados Unidos desde 2013 a la fecha ascienden a 114.302 millones de dólares. De éstos, 21.450 millones corresponde a los bloqueos financieros, embargos comerciales, congelamiento de activos, retención de oro en Inglaterra y de euros en Euroclear, y el resto concierne “a lo que hemos dejado de producir como consecuencia del ataque a la moneda, que además de inducir la inflación, también contrajo los niveles de producción nacional”.[iii]

El pueblo de Venezuela inició un proceso de transformación política, económica, social e ideológica desde 1999, con la llegada de Hugo Chávez Frías al poder, en favor de la clase oprimida, explotada y marginada por la oligarquía nacional y el capital privado. Proceso que no ha sido del agrado de la cúpula empresarial, ni de los partidos políticos conservadores venezolanos, mucho menos del gobierno de Estados Unidos -acostumbrado a imponer sus intereses políticos y económicos en la región-, quienes en distintos momentos y con diferentes estrategias han actuado para frenar dicho proceso y recuperar el poder gubernamental.

En este contexto se destaca el golpe de Estado efectuado por miembros de la elite militar en 2002 en contra del Presidente Hugo Chávez, en el que el empresario Pedro Carmona se autoproclamó Presidente de Venezuela. Sin embargo, un grupo de militares leales a los ideales de la Revolución Bolivariana y una parte del pueblo consciente y abnegado regresaron a Chávez al Palacio de Miraflores para continuar con el proceso de transformación. Con la muerte de Chávez en el año de 2013, y la consecuente elección de Nicolás Maduro como Presidente, el asedio y los ataques internos y externos al proyecto de la Revolución Bolivariana se acentuaron. Sobre todo por la caída de los ingresos de la renta petrolera, el alza de precios en productos básicos, la reducción del poder adquisitivo, el aumento del desempleo y algunos casos de corrupción. Situación que fue aprovechada por Washington para acelerar el bloqueo económico, el estrangulamiento financiero y el aislamiento político del gobierno de Maduro.

El descontento popular se vio reflejado en las elecciones parlamentarias de 2015. Los partidos opositores agrupados en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) obtuvieron 107 de 167 escaños de la Asamblea Nacional,[iv] apropiándose del poder legislativo. Desde esta instancia, la oposición venezolana, en contubernio con el gobierno de Estados Unidos, pretendieron desconocer a Nicolás Maduro como Presidente y frenar el ejercicio del poder gubernamental. Ante ello, el Tribunal Supremo de Justicia declaró en desacato a la Asamblea Nacional y limitó sus atribuciones legislativas. Un acontecimiento que le favoreció al Presidente Maduro para convocar a la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente, con el propósito de generar las condiciones para el diálogo nacional.

La Asamblea Nacional Constituyente fue electa el 30 de julio de 2017 y quedó integrada por 545 constituyentes, provenientes de distintos sectores de la sociedad (obreros, campesinos, profesionistas, maestros, pescadores, comerciantes, empresarios, entre otros), con un respaldo de poco más de 8 millones de electores.[v] Este organismo reemplazó las funciones de la Asamblea Nacional y le permitió al Presidente Nicolás Maduro retomar el ejercicio del poder gubernamental, pero también “ampliar y perfeccionar el sistema económico venezolano para dejar instalado un sistema post petrolero, productivo, diversificado, mixto, integrador y de potencia”.[vi] Así como reorientar el proceso de transformación política, económica e ideológica del país, y redimirse con el pueblo venezolano.

Ante el descontento de la derecha venezolana y la injerencia directa del gobierno norteamericano, el gobierno de Maduro y la Asamblea Nacional Constituyente se han dedicado a consolidar los proyectos enfocados al desarrollo de la economía y la seguridad nacional, entre ellos a la producción de alimentos, textiles, calzados, al comercio, transporte, a los servicios, captación de divisas y la continuidad de proyectos extractivos como el petróleo y el oro. Cabe mencionar que Venezuela es uno de los países de Latinoamérica que cuenta con una gran riqueza en recursos naturales. Sus reservas de petróleo representan 18% del total de las reservas globales (estimadas en 1,65 billones de barriles), es la octava nación con las mayores reservas de gas natural en el mundo y es el segundo país con las mayores reservas de oro (estimadas en 8.900 toneladas). De hecho, esta riqueza natural es parte de los intereses económicos y geoestratégicos que tiene Estados Unidos sobre Venezuela.

Dentro de los proyectos establecidos por el gobierno para hacer frente a las medidas coercitivas que encabeza Washington se encuentran los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), cuyo propósito es la correcta distribución y comercialización de alimentos y productos de primera necesidad a las familias.[vii] Este proyecto surgió en 2016 y forma parte de Gran Misión de Abastecimiento Soberano que entrega alimentos casa por casa. De acuerdo con información oficial publicada en el portal del Gobierno, durante 2019 fueron entregadas en todo el territorio nacional 120 millones de cajas de alimentos, equivalentes a 1 millón 800 mil toneladas métricas, con un subsidio del 99 % del valor comercial, beneficiando a 6 millones 200 mil familias. Las cajas se venden a familias registradas en los Comités, incluyen harina de trigo o de maíz, pasta, aceite, arroz, azúcar y leche. Para dicho año, el 60% de su contenido fue suministrado por producción nacional, y se espera que en 2020 se llegue al cien por ciento, lo que permitiría ampliar el número de familias beneficiarias y reducir los tiempos de entrega.

Otro de los proyectos es Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), el cual surgió en 2011 a raíz del desbordamiento de un río en el estado de Vargas que dejó casi 100 mil familias damnificadas. Después de construir las viviendas a esta población, el gobierno de Chávez se propuso solucionar “de manera estructural el histórico déficit habitacional que ha padecido la población venezolana, particularmente los sectores sociales más desfavorecidos y vulnerables”.[viii] Para el año de 2013 el gobierno ya había construido y entregado 500 mil viviendas, mientras que, para enero de 2020 la cifra alcanzó los 3 millones 79 mil unidades habitacionales construidas y entregadas a las familias venezolanas. Ahora se han fijado la meta de llegar a construir 5 millones de viviendas para 2025. Este programa ha sido reconocido por Hábitat de la Organización de las Naciones Unidas, ubicando a Venezuela como el país líder en el derecho a la vivienda a nivel mundial.

Otro de los proyectos más destacados es la conformación de la Milicia Nacional Bolivariana, “un cuerpo especial organizado por el Estado venezolano integrado por la Milicia Territorial y Cuerpos Combatientes, destinada a complementar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en la Defensa Integral de la Nación para contribuir en garantizar su independencia y soberanía”.[ix] La Milicia, aunque tiene sus antecedentes en la defensa del Presidente Hugo Chávez frente al golpe de Estado de 2002, se constituyó oficialmente en 2008, y para 2013, de acuerdo con los registros realizados por Fernández (2018), 331 mil milicianos se encontraban en instrucción militar.

Sin embargo, la escalada de la violencia por parte de la derecha venezolana encabezada por Juan Guaidó, los intentos de un golpe de Estado por parte de un grupo de militares y la posibilidad de una intervención militar estadounidense en el marco del segundo mandato del Presidente Maduro, conllevó a un aumento de las milicias bolivarianas. La cifra de milicianos pasó de 1.6 millones a finales de 2018 a 3 millones 778 mil 334 milicianos y milicianas en enero de 2020, quienes quedaron integrados a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).[x] Esto es importante porque significa que el gobierno de Nicolás Maduro no sólo está respaldado por una buena parte del pueblo trabajador, puesto que las Milicias están integradas por obreros, campesinos, comerciantes, estudiantes, maestros, jubilados y empleados de distintos sectores productivos, sino que ha alcanzado la unión Cívico-Militar propuesta por Hugo Chávez. La cual se basa en formas de organización comunal, bajo el principio de la defensa del pueblo y de los ideales de Revolución Bolivariana en caso de cualquier altercado interno o intervención extranjera de carácter militar.

Es necesario mencionar que la lucha del pueblo venezolano por salir de este proceso de opresión política y crisis económica es acompañado y apoyado por países que no comparten las políticas intervencionistas de Washington, entre los que se destacan Rusia, China, Turquía, Irán, Cuba y Nicaragua, entre otros. Este apoyo tiene diferentes matices y dimensiones, que van desde el financiamiento de deuda y acuerdos comerciales, hasta intercambios de conocimientos médicos, académicos, tecnológicos y militares. Algo que ha contribuido de manera significativa para que el pueblo sortee los momentos más difíciles de su vida política y, a pesar de sus problemas estructurales, esté mostrando señales de recuperación económica.

Las medidas coercitivas aplicadas en contra del pueblo de Venezuela representan la política de estrangulamiento que Washington ha aplicado por seis décadas al pueblo cubano, con la esperanza de que una oposición interna o un golpe militar genere un movimiento contrarrevolucionario que derroque al gobierno legítimo (lo que sucedió en Bolivia). La estrategia es acompañada del aislamiento político internacional y de la injerencia directa de instituciones como la Organización de Estados Americanos (OEA), el Grupo de Lima y la Unión Europea. Esta política no les ha funcionado en Cuba, tampoco les está funcionando en Venezuela. De manera contraria, el pueblo de Venezuela se mantiene de pie y en constante lucha por el respeto a su soberanía, independencia y libertad, convirtiéndose en el referente de lucha y dignidad para todos los pueblos de América Latina y del mundo que padecen el asedio del imperialismo norteamericano.

[*] Doctorante de la Universidad Autónoma Chapingo y colaborador del Observatorio de las Democracias: Sur de México y Centroamérica del Cesmeca. Correo electrónico: pepe_cielo@hotmail.com

[i] https://www.youtube.com/watch?v=xEeqhCpKiFA

[ii] CELAG (2019). “Las consecuencias económicas del boicot a Venezuela”. Disponible en: https://www.celag.org/las-consecuencias-economicas-del-boicot-venezuela/

[iii] Curcio, Pascualina (2019). “[Informe] Impacto de la guerra económica contra el pueblo de Venezuela”. Disponible en: https://www.tatuytv.org/informe-impacto-de-la-guerra-economica-contra-el-pueblo-de-venezuela/

[iv] Resultados electorales 2015. Consejo Nacional Electoral de Venezuela. Disponible en: http://www.cne.gob.ve/web/estadisticas/index_resultados_elecciones.php

[v] http://www.cne.gob.ve/web/estadisticas/index_resultados_elecciones.php

[vi] Rivas, Jorge (2017). “Conozca los objetivos de la Asamblea Nacional Constituyente”. En YVKA, Radio mundial. Disponible en: http://www.radiomundial.com.ve/article/conozca-los-objetivos-de-la-asamblea-nacional-constituyente

[vii] Decreto 2323, mediante el cual se declara el Estado de Excepción y de Emergencia Económica, dadas las circunstancias extraordinarias de orden Social, Económico, Político, Natural y Ecológicas que afectan gravemente la Economía Nacional. Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, número 6227. https://www.finanzasdigital.com/wp-content/uploads/2016/05/GacetaOficialExtraordinaria6227.pdf

[viii] https://www.telesurtv.net/news/venezuela-aniversario-gran-mision-vivienda-20190429-0024.html

[ix] http://www.presidencia.gob.ve/Site/Web/Principal/paginas/classMostrarEvento3.php?id_evento=4588

[x] https://www.vtv.gob.ve/milicia-nacional-bolivariana-millones-efectivos-comenzando-2020/

Para los antecedentes de la Milicia Bolivariana de Venezuela puede ver Fernández, Julián (2015). Milicia Bolivariana ¿Independencia y Patria Socialista?. Cuadernos de Marte, año 6, número 8. file:///C:/Users/bms.000/Downloads/Dialnet-MiliciaBolivariana-6114352.pdf

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