Contexto de las violencias en Chiapas y el trabajo de las defensoras y sus territorios

Pedro Faro, del Frayba.

Pedro Faro

Director del Frayba

En Chiapas estamos en un escenario de convulsión social, donde el gobierno se queda corto y simula la atención de las problemáticas recientes y muchas de ellas históricas fruto del abandono y de la deliberada impunidad que tiene como consecuencia violaciones a los derechos humanos.

Ahora ante el contexto de la pandemia COVID-19 se sobrepone las problemáticas graves de violaciones a los derechos humanos como es el impacto hacia el territorio de los pueblos originarios esencialmente en las personas víctimas del desplazamiento forzado que se ha expandido en el territorio de Chiapas y ante una focalizada violencia en la zona Altos, Selva y Norte, que desde la documentación del Frayba tenemos registrado 11 476 víctimas.

Siendo la situación más terrible el caso de desplazamiento forzado en el municipio de Aldama, Chiapas, con más 3499 víctimas quienes viven en un ambiente crítico ante las agresiones armadas a su territorio perpetradas por el grupo de corte paramilitar del sector Santa Martha, municipio de Chenalho que mantiene en asedio desde abril de 2018 a la fecha, con la nula actuación de los gobiernos estatal y federal que no desactivan la violencia que ha rebasado todas las proporciones posibles, por lo que son cómplices de los hechos criminales que diariamente se mantiene hacia 12 comunidades del municipio de Aldama, prefigurando entornos torturantes, con impactos físicos y psicológicos que representan daños severos en la vida y la cultura del pueblo tsotsil de Aldama.

Así también el lastres de los actos de privaciones arbitrarias de la libertad; las agresiones y criminalización a las defensoras y defensores de derechos humanos; privaciones arbitraria de la vida expresada actualmente en la terrible situación de los feminicidios; la tortura que sigue siendo sistemática y sistémica para el control de la población, siendo uno de los mecanismos de violencia que viene de los gobiernos para infundir miedo a la sociedad en general y sobre todo a quienes por sus condiciones económicas, de clase o pueblo son excluidos y marginados, tal y como hemos hecho patente en nuestra documentación relacionada con la población indígena, siendo los grupos históricamente vulnerados, ya que el actuar del gobierno mexicano es profundamente discriminador, tan solo hay que asomarse a las instituciones de Estado y las leyes que se han generado para que se ubique los mecanismos de la exclusión de los pueblos originarios en nuestro país, a pesar de que existe una serie de legislación nacional e internacional, que manifiestan los derechos de los pueblos indígenas, en la práctica son tratados bajo la lógica de un colonialismo interno, población de segunda clase, donde son sujetos de interés público y no sujetos de derecho como es la reivindicación desde hace décadas; esto es traslucido cuando los pueblos originarios se enfrentan al sistema de justicia mexicano, es ahí donde sigue siendo extremadamente evidente la exclusión y marginación, siendo los pueblos originarios quienes en este país no tiene acceso a la justicia.

Es por lo que sostenemos que el sistema Estatal actual no funciona. A pesar de que hay nuevas reglas apegadas en teoría a los derechos humanos, de respeto, protección y garantía, pero las lógicas de actuaciones de los funcionarios de Estado están viciadas, están enquistados con un ADN marcado por la indiferencia, corrupción e interés obscuros que impide la resolución de los problemas que los gobiernos federal y estatal disfrazan de intercomunitarios, en la misma concepción de la dictadura priista.

La pandemia profundiza estas marginalidades, hace más evidente y desnuda las instituciones que desde hace tiempo utilizan de manera perversa para fabricar culpables, es parte del círculo de situaciones que vulnera los proyectos de vida, también hace evidente al sistema capitalista como uno de los sistemas más inhumanos que generan grandes desigualdades y destruyen a la naturaleza.

Ante este contexto, en donde todo ésta detenido, como los procedimientos legales, y con ello decenas de personas privadas arbitrariamente de la libertad, los presos políticos como don Cristóbal Jiménez, defensor comunitario de Aldama, que el 14 de marzo cumplió un año de injusto encarcelamiento; el fenómeno social de la tortura instalada en los operadores de justicia que comenten el acto y quienes son cómplices.

Para los gobierno estatal y federal no hay interés real y efectivo de actuar ante estas violaciones a los derechos humanos, es una situación crítica que está causando una parálisis gubernamental, surgen como respuesta lo procesos organizativos comunitarios, donde el papel de las defensoras empuja hacia mecanismos que aceiten las articulaciones de las estructura gubernamental y estas funcionen y vayan encaminados a una respuesta que corresponda a la exigencia de justicia, además de transitar en la resistencia desde la lucha de las mujeres donde van edificando alternativas al sistema.

Desde el Frayba vemos necesario romper el miedo y los cercos que pretenden acallar a la sociedad civil, por lo que creemos firmemente que no sería posible sin la lucha y la palabra testimonial de las defensoras, sus familias y comunidades que levantan la voz con su digna rabia para la exigencia de sus derechos y para un cambio hacia una realidad más humana y justa.

Gracias a ellas por su entereza, por sacar de sus entrañas su gigante dignidad, por su sed de justicia, por su caminar que nos enseña a no claudicar, que, aunque los caminos sean lúgubres, la esperanza es la semilla para cambiar este Sistema, donde la verdad y la justicia siempre saldrán a flote.

Para ejemplo de lucha y resistencia están aquí presentes, la compañera Rosa López que lucha por su territorio, la compañera Silvia Santiz que ésta dando la vida por su pueblo en medio del violencia brutal que diariamente están viviendo en Aldama; a Susana de la Cruz que logro la liberta de su hermano Juan y no se rinde hasta obtener la libertad de los demás preso injustamente detenidos en los centros de reclusión que son lugares de exterminio social y la compañera Susana López que desde la Casa de la Memoria y la Esperanza en Acteal, no se venden, no se rinden, sino que van caminado por las veredas de la dignidad que les hace gigantes.

Las compañeras nos muestran el camino de la lucha digna de las mujeres defensoras desde sus territorios que hoy tenemos el honor de compartir la palabra sobre los retos que enfrentan desde el día a día, bajo el paso firme de construir un horizonte de resistencia desde lo cotidiano y desde una mirada comunitaria de largo aliento.

En ese mismo sentido, traemos a la memoria a la defensora Ruth Schiesser de Schaffhansen de Suiza que es un ejemplo de lucha y ha inspirado acciones libertarias desde sus acciones de observación de derechos humanos; ella llego para participar en nuestro proyecto de Brigadas Civiles de Observación en 1999, ha participado en 38 comunidades asediadas por los paramilitares y el Ejército mexicano, en esta estrategia sistémica de guerra contrainsurgente que aún persiste.

Este año, la compañera Ruth a sus 88 años de edad, promete estar con nosotros, la recibiremos con los brazos abiertos por que en este largo tiempo ha tenido un compromiso ejemplar con las comunidades de Chiapas, donde la solidaridad se ha expresado siendo ella una compañera de lucha para con los Pueblos y para con nosotros, donde quiera que se encuentre, desde aquí la abrazamos y le esperaremos siempre.

No queremos dejar pasar la oportunidad de agradecer a las organizaciones igualmente solidarias: Direkte Solidarität mit Chiapas, Paece Wacht Switzerland, entre otras compañeros y compañeras del pueblo suizo que han actuado en la defensa de los derechos humanos en Chiapas, gracias por su trabajo y compromiso desde acá le mandamos un grande abrazo, es por ello que es tan grato para nosotros en este día estar con el Embajador Eric Mayoraz y demás integrante de la embajada con quienes esperamos continuar con una colaboración para para la defensa de los derechos humanos en Chiapas.

Agradecemos profundamente a las compañeras de los procesos sociales de defensa que acompañamos por la confianza que nos han tenido para fortalecer la mirada en alto, para generar nuevas esperanzas que trascienden el desconsuelo, y alimenten la resonancia de la palabra, de crear símbolos que se conviertan en testimonio de lucha, para que vibren en el silencio y que persistan como lampara ante la penumbra, hasta romper al alba.

 

 

Pedro Faro

Director del Frayba

Jovel, Chiapas, México, a 27 de marzo de 2021

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