Buscando el Oro Rojo: migración laboral de agricultores chiapanecos al sur de Jalisco.

Fotografía: http://ciudadguzman.gob.mx

Por: Verónica Haydee Paredes Marín*

A la entrada de Ciudad Guzmán, en Jalisco, muy cerca de la estación de autobuses, se encuentra una glorieta con una estatua de la diosa Tzapotlatena, deidad náhuatl del maíz y que da el nombre al municipio al que pertenece esta ciudad[i], que se encuentra cercana al Volcán Nevado de Colima y Volcán de Fuego, lo que da lugar a que, en esta ciudad al sur de Jalisco, posea grandes extensiones de tierras fértiles.

En el pasado, Ciudad Guzmán y sus alrededores era reconocida en la zona por sus cultivos de maíz, sin embargo, desde hace un poco más de 10 años al presente, se han instalado agro-empresas que han cambiado radicalmente la vocación del suelo[ii] y que si bien, han traído con ello una gran oferta de empleo que antes no poseía Cd. Guzmán, al mismo tiempo ha derivado en una serie de problemáticas asociadas (sociales, laborales, ambientales), como la saturación de fertilizantes que desembocan en su importante laguna y que la está dañando, la cada vez mayor demanda de agua para cultivos que afecta la disponibilidad y distribución para consumo humano o la vulneración a la seguridad alimentaria de la región a causa de los monocultivos, por ejemplo.

Si bien, el cambio a los cultivos no tradicionales empezó con la horticultura para la exportación, en especial el jitomate, el cultivo extensivo y monocultivo pronto cansaron la tierra[iii], las cuales son alquiladas a los locales[iv] por los dueños de los invernaderos y, por tanto, pasaron del cultivo del jitomate a la siembra aérea de berries (el denominado Oro Rojo), introduciéndose también el cultivo de aguacates, que acarreo un mayor consumo de agua para este nuevo cultivo.

Este crecimiento, trajo consigo una mayor demanda de trabajadores agrícolas temporales para la siembra y recolecta. A medida que más invernaderos se instalaban en la zona[v],se requería mayor mano de obra[vi]. En un principio, fue la población indígena michoacana quien cubría estos puestos, pero a mayor crecimiento de la agroindustria en la ciudad, se necesitó contratar a más personas y fue entonces que la población indígena de los Altos de Chiapas, Guerrero y Oaxaca empezó a llegar. Para la población indígena de Los Altos que llega a laborar a la zona sur de Jalisco, sueldos mayores a 7000[vii] pesos es un importante aliciente para la movilidad laboral, ya que comúnmente provienen de municipios con altos índices de marginación[viii]. Sin embargo, el que los trabajadores chiapanecos accedan a estos puestos y obtengan mejores percepciones económicas, no significa que tengan mejor calidad de vida, pues existen factores que vulneran constantemente a la población migrante trabajadora de los viveros del occidente del país.

El contrato al que acceden aquellos pobladores que provienen de otros estados, incluye el alojamiento durante el tiempo efectivo en el que son empleados, sin embargo, hay denuncias del DIF municipal de Zapotlán el Grande de que en el momento en que quedan sin el contrato, los trabajadores son expulsado inmediatamente de las viviendas y que incluso, ha provocado un crecimiento de personas desempleadas que pasan a vivir en situación de calle[ix] en Ciudad Guzmán, al no poder costear los boletos de retorno hacia Chiapas. Las viviendas que la compañía suele rentar para los contratados son casas o conjuntos de apartamentos en los que hacinan a los trabajadores y que por el hermetismo de las compañías y la poca supervisión de las condiciones de vida en esas viviendas por parte de las autoridades estatales, poco se sabe sobre las diversas violaciones a los derechos laborales o la vulneración a los derechos humanos de los trabajadores agrícolas temporales.

En estas casas o conjuntos de apartamentos suelen acondicionar grandes cocinas comunes con el fin de que el personal puedan cocinar. Sin embargo, ya sea por el cansancio de la jornada o porque muchos de los trabajadores son hombres y no saben hacerlo, suele vérseles en las afueras de las residencias, consumiendo sopas instantáneas tipo Maruchan, vulnerando su condición de salud, debido a los altos niveles de sodio y baja calidad alimenticia de estos productos. Llama también la atención que parte de sus sueldos son pagados en vales de despensa, pero que sólo pueden ser cambiados en dos o tres negocios de la localidad con los que las compañías tienen convenios y en el que los precios, evidentemente son más elevados que en otras cadenas de supermercados. Esta situación recuerda el sistema de las tiendas de raya que fue común en el actuar del sistema de hacienda jalisciense, pero que también las generaciones chiapanecas anteriores que trabajaron de recolectores en las fincas del café en el Soconusco conocieron.

Por parte de las compañías, existe un exceso de control sobre la vida y violación de la privacidad de los empleados, habiendo comúnmente en la entrada de los condominios que alquilan para alojarlos, guardias de seguridad que se encargan de supervisar y limitar las entradas y salidas de los trabajadores en horarios no establecidos como permitidos. Las compañías tratan de evitar que dispongan de tiempo libre después su jornada laboral (entre 8 y 10 horas), por lo que les saturan de actividades en las que deben de participar casi obligatoriamente, ya que las empresas aducen que son los momentos en los que los trabajadores se alcoholizan.

En el imaginario de los pobladores de la ciudad y, por ende, los directivos de las empresas, se asocia el ser indígena con la condición de alcoholismo, por lo que asumen que deben intervenir en ese aspecto.  Por tanto, se les organizan talleres, eventos deportivos o clases de alfabetización, educación primaria y secundaria para adultos, entre otros. A diferencia de los trabajadores originarios de Jalisco, los chiapanecos suelen no escalar en la empresa, pues su pobre educación no les permite más que seguir atendiendo el cultivo y la cosecha.

Comenta una trabajadora del sistema de educación para adultos del Estado, que le ha tocado atender varios casos en los que no puede ingresar formalmente como alumnos del sistema INEA[x] a algunos de los trabajadores chiapanecos, ya que, en los registros nacionales, el trabajador que desea estudiar aparece registrado como egresado de primaria del programa, cuando en realidad son personas analfabetas. La funcionaria dice que, tras indagar en este fenómeno, han llegado a la conclusión que aprovechando el bajo nivel educativo de las personas, en Chiapas, con el objetivo de inflar números de los programas sociales, han tomado datos de los pobladores para justificar erogación de recursos y/o alcanzar las metas mínimas de los programas, situación impide a los interesados, acceder a la educación para adultos de manera formal y con ello, se atenta al derecho a la educación de los ciudadanos.

Existen muchas interrogantes sobre la vulneración a los derechos de los trabajadores migrantes chiapanecos en los viveros en el occidente del país y hasta el momento, se carece de coordinaciones estatales para atender la supervisión de las condiciones laborales y de vida de estos migrantes. Es urgente hacer programas de gobierno coordinados y efectivos que vigilen la situación de los migrantes agrícolas, puesto que, de manera solapada, pareciera que se está instalando de nuevo el sistema de hacienda y vulnerando los derechos laborales, la salud, la integridad y la seguridad de los ciudadanos del sureste mexicano que migran hacia el norte y occidente del país en búsqueda de estos empleos.

*Integrante del Observatorio de las Democracias: sur de México y Centroamérica. CESMECA-UNICACH

[i] Zapotlán el Grande

[ii] Ezzhara, Macías y Magaña (2015). Cambio de uso de suelo por los invernaderos en el municipio de Zapotlán el Grande, Jalisco, México: un análisis multitemporal. Revista Ingeniantes  2 (1) Vol 1 https://citt.itsm.edu.mx/ingeniantes/pdfversion/ingeniantes2vol1.pdf

[iii] ibid

[iv] Tanto tierras ejidales como privadas

[v] Zapotlán el Grande, Gómez Farías, Zacoalco, Tuxpan, Tapalpa y Zapotiltic https://elsuspicaz.com/reportaje-y-a-quien-corta-que-le-toca/

[vi] Se estima que, por hectárea, las berries requieren aproximadamente 8 trabajadores de tiempo completo https://jornamex.com/textos/Boletin2_CiudadGuzman_ES.pdf

[vii] ibid

[viii] https://elsuspicaz.com/reportaje-y-a-quien-corta-que-le-toca/

[ix] http://www.lavozdelsur.com.mx/reportan-crecimiento-de-migrantes-nacionales-y-extranjeros-en-zapotlan/

[x] Instituto Nacional para la Educación de los Adultos

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