Hasta pronto profesor Pedro Alvaro López. Octavo Dan (1961-2022)

Pedro y Santiago

El profe Pedro de Tae Kwan Do, fue alguien de quien me encariñe al instante. Él fue mi maestro de Moo Do Kwan organización de artes marciales fundada en 1945 y traída a México por el profesor Dai Won Moon en 1969 al que tuve oportunidad de conocer en sus visitas a Chiapas. Desde los 4 años el maestro Pedro me recibió con los brazos abiertos en su Doyang (lugar donde se practica el camino de un arte) para con paciencia y dedicación entrenarme de la mejor manera posible. También fue estricto para mejorar mis habilidades motrices, así que ser muy firme fue algo que lo caracterizó mucho.

Cuando necesitamos mejorar alguna forma, patada y movimiento nos recordaba que lo hiciéramos bien y con fuerza porque sino el cuerpo nunca aprendería. Me dijo que cuando inhalamos toda nuestra energía se almacena en nuestra panza, entonces cuando soltamos el golpe acompañado con un grito liberamos esa energía. También me enseñó a respetar a nuestros rangos mayores quienes son los que nos otorgan la oportunidad de disciplinar nuestro cuerpo.

Pedro siempre nos trató con cariño pero más con respeto y amabilidad. Cuando ya estabas listo para un examen de ascenso de rango él entrenaba intensamente junto a ti hasta perfeccionar tus formas y movimientos.

Debo de reconocer que el maestro Pedro decía chistes muy malos, pero los pocos que yo entendía me sacaban una risa. En las muchas ocasiones que nos quedamos hasta la noche entrenando formas, defensa o Jambo (movimientos con el control de una vara de madera), yo siempre lo veía estirando y viendo en videos de artes marciales nuevas técnicas de autodefensa personal.

Nunca olvidaré sus llamadas de atención cuando me portaba mal en casa o en la escuela, cuando tenía flojera o estaba jugando con mis compañeros y compañeras en vez de entrenar y hacía mal una forma (serie de patadas, defensas y golpes especializadas en los distintos niveles). Como lección teníamos que cargar con las manos estiradas los pesados domis, hacer lagartijas, sentadillas o simplemente un llamado de atención frente a toda la clase, que aunque yo vivía como regaño eran de esas cosas que te ponen las pilas para no equivocarte y volver a quedar en vergüenza. Recuerdo una vez que estaba haciendo el Taeguk 1 (que significa «cielo y luz» representa el poder y la grandeza, es el principio de todo en la tierra y el origen de la creación)  y aunque me di cuenta de un error en un paso Pedro me cuestionó que cómo un cinta roja puede equivocarse con un Taeguk de cinta verde y acto seguido recibí una fuerte llamada de atención que nunca olvidaré.

A los 10 años hice mi examen de cinta negra en Tapachula y recuerdo con exactitud los gestos en la cara de mi maestro Pedro, sobre todo en el combate que tuve en contra de 2 chicos cintas rojas y 1 cinta negra. Recuerdo clarito cuando me decía con sus manos y su cara ¡muévete! y yo “re-tarugo” me quedé viéndolo sin entender y justo en ese momento recibí un golpe en la cara. Cuando me recuperé del «atontamiento» pude entender su rostro. Recuerdo con mucho cariño el abrazo estrujante que me dio cuando me gradué de cinta negra. Esa tarde me apretó tanto como si fuera un pollo de esos que emiten sonidos tipo corneta. Me dijo que estaba muy orgulloso de mí y me preguntó cuándo íbamos a celebrar comiendo pizzas. Y es que después de cada examen de cintas negras el maestro Pedro organizaba en nuestro Doyang una gran celebración, junto con todas las alumnas y alumnos. El examen de cinta negra fue uno de los mayores pasos que he dado en mi vida porque dominé mi cuerpo e iluminé mi vida. Entendí por qué es una distinción otorgada después de años de práctica en donde se ha disciplinado la mente, controlado las emociones y llevando a otros límites el cuerpo.

Pasaron unos cuantos meses y decidí prepararme para hacer el examen de 2do parcial de cinta negra. El profesor me decía que necesitaba más, me dijo que siempre y en cada entrenamiento hay que ser mejor.

Cuando empezó la pandemia me tuve que distanciar del Tae Kwon Do y aunque tuve algunas clases por videoconferencia dejé de conectarme.  Pensé varias veces en retomar las clases presenciales pero no lo hice. Hace pocos meses me dijeron que el maestro Pedro estaba enfermo y el viernes 15 de abril de 2022 falleció. Me enteré un día después y  sentí que se me desgarraba el corazón, tenía una bolita en la garganta y no me pude aguantar las ganas de llorar. Al funeral llegamos compañeros y compañeras a despedir a nuestro maestro Pedro que ahora entrena en un Doyang en el que alguna vez todos sus taekwondoines y taekwondoinas lo veremos nuevamente.

Seguro que está entrenando mucho Tae Kwan Do y también nos está cuidando. Lo recuerdo como en la última selfie que nos tomamos juntos en alguna clase antes de que llegara la pandemia.

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