Viajar con maletas ligeras: el nuevo exilio nicaragüense

Imagen: «Les Voyageurs”, escultura del artista francés Bruno Catalano.
Fuente: https://www.infobae.com/tendencias/estilos/2017/04/19/10-increibles-estatuas-ubicadas-en-espacios-publicos/

Por Carlos de Jesús Gómez Abarca[1]

Eventualmente, optar por una mochila o maleta se trata de una elección importante entre quienes deciden emprender un viaje, aunada al dilema de que estas sean ligeras o pesadas. Esta decisión implica muchas veces realizar una serie de consideraciones sobre el tiempo de los desplazamientos y sus condiciones, el itinerario, las necesidades personales y el presupuesto con el que se cuente. Algunos viajeros entusiastas, incluso, dedican en sus blogs largas entradas con una serie de consejos para quien se encuentran en esta disyuntiva. Su consejo en general es que no hay una opción mejor que la otra, es cuestión de condiciones, expectativas y estilos de viaje, y en un sentido más amplio y metafórico, de estilos y filosofía de vida.

Esta digresión tiene el propósito de situar el tema de los desplazamientos forzados actuales, en donde las elecciones individuales son reducidas a su mínima expresión y salir con la maleta ligera no es una opción para quienes deciden salir de sus hogares, sorteando dificultades, amenazas y una serie de incertidumbres en el caminar que emprenden. Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en el año 2021 se registraron en el planeta alrededor de 89.3 millones de personas fuera de sus hogares debido la persecución, situaciones de conflicto o violaciones a los Derechos Humanos[2].

En un sentido literal, las maletas de los migrantes llevan lo necesario en cuestiones de vestimenta propia y para sus hijos, higiene, comunicación y medicinas. Más allá de la literalidad, estas son portadoras de grandes expectativas: de poder mejorar sus condiciones de vida o de poder retornar a sus países con mejores condiciones. Ejemplo de esto es el exilio que comenzaron activistas nicaragüenses hace poco más de cuatro años, desde abril de 2018. Se recordará que, tras la escalada de violencia que se produjo debido a las acciones represivas desplegadas por el gobierno de Daniel Ortega para contener el movimiento social emergente, decenas de miles de activistas y simpatizantes tuvieron que tomar medidas de protección[3].

Algunas y algunos activistas decidieron salir de su país para buscar refugio en otros países después de haber sido detenidos arbitrariamente y violentados, otros continuaron realizando actividades desde la clandestinidad; y otros más no esperaron a que las amenazas de muerte que recibieron se consumaran y decidieron, de manera individual o junto con sus familias, salir de Nicaragua. En el informe referido, se señala que en 2021 las solicitudes individuales de asilo de nicaragüenses ascienden a 92 mil 700 y las nuevas solicitudes individuales de asilo registradas y reconocimientos grupales de refugiados a 111 mil 600. Asimismo, se ha documentado el incremento de solicitudes de asilo y refugio de activistas nicaragüenses en países de América y Europa, destacando Estados Unidos[4], Costa Rica[5], México[6] y España[7].

En el exilio, las dificultades registradas en diferentes testimonios son grandes. La principal afectación es de tipo emocional, asociada a la separación de sus familiares y a ciertas condiciones límite que las y los exiliados han experimentado. A estas se suman múltiples dificultades vividas en los procedimientos burocráticos que establecen en los diferentes países para solicitar el reconocimiento como asilado o refugiado político, pues a pesar de las diferencias existentes entre los diferentes institutos o agencias de migración, hay una constante en términos de la dificultad para obtener a una cita, los tiempos largos para presentarse a una entrevista, la dificultad de reunir las pruebas sobre la condición de violencia de la que escapan y las tardías respuestas sobre cada caso.

Otra serie de problemas de las que dan cuenta los testimonios están asociados a la limitada movilidad y a la imposibilidad de laborar, al no poder desplazarse lejos del lugar en que se está realizando la gestión y no poder laborar legalmente hasta que se cuente con un documento que acredite su estatus de asilado o refugiado político. No sin dificultades, los jóvenes activistas han optado por continuar con su proyecto de vida, estudiando, empleándose y participando en diferentes acciones de difusión de la situación en Nicaragua, de diálogo y cabildeo con diferentes actores académicos y políticos, y en la creación de contenidos de memoria.[8]

Las miradas sobre el retorno son diversas, cambiantes y se encuentran cargadas de múltiples emociones. La salida del país estuvo acompañada de cierto optimismo. Las y los jóvenes activistas refieren haber salido de su país con una maleta ligera, con lo más indispensable con la idea de que en poco tiempo estarían volviendo a su país. Sus  esperanzas estaban fundadas, por un lado, en la lectura que hacían sobre una muy posible negociación que pusiera fin al conflicto (pues parecía que no convenía a ninguna de las partes), y por otro lado, a la fuerte presión que la comunidad internacional y otros países han ejercido sobre el gobierno de Ortega. Sin embargo, con el paso del tiempo, después de ver que el gobierno de Ortega se ha mantenido a pesar de las críticas y sanciones internacionales, estas proyecciones se han venido matizando. Hoy en día, reconocen la necesidad de que sus diagnósticos sean más realistas sobre la complejidad de los escenarios posibles, que consideren por ejemplo, el desafío de trabajar con la ruptura del tejido social que ha dejado la crisis sociopolítica.

A cuatro años de la emergencia de un movimiento social de importante visibilidad en Nicaragua y la ulterior respuesta represiva del gobierno de Ortega, la profundidad de la crisis sociopolítica en Nicaragua se ha venido exacerbando y ha convergido con la crisis de salud provocada por la pandemia de COVID-19 y con la crisis económica asociada a estas. En este contexto de crisis sobrepuestas, no se avizora el cambio social y político en Nicaragua que propicie mejores condiciones para el retorno de estos activistas opositores al gobierno que salieron con las “maletas ligeras”. Algunas y algunos activistas, por las dificultades mencionadas, han decidido volver a su país, pero muchos más se encuentran en la encrucijada de volver en circunstancias complicadas y adversas, asumiendo los riesgos que esto representa, o mantenerse en el exilio.

 

[1] Profesor-investigador CESMECA-UNICACH. Integrante del Observatorio de las Democracias: sur de México y Centroamérica.

[2] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR-ACNUR). (2022). Tendencias globales. Desplazamiento forzado en 2021. Copenhagen, Denmark

[3] Véase: Gómez-Abarca, C. (2019). Movilización, represión y exilio de jóvenes activistas nicaragüenses. Anuario De Estudios Centroamericanos, https://doi.org/10.15517/aeca.v45i0.39778 y Gómez-Abarca, C. y Vázquez, A. (2021). “Apuntes sobre el exilio de jóvenes nicaragüenses en México”. En jóvenes y migración. México: UNAM/SIJ. En #Jóvenesymigración. El reto de converger: agendas de investigación, políticas y participación / Mónica Valdez González y Juan Carlos Narváez Gutiérrez, (coordinadores). México: Seminario de Investigación de Juventud – UNAM; SUDIMER. http://sij.unam.mx/documentos/upload/20211025150042.pdf

[4] Véase: Orosco, M. (2022). “Los nicaragüenses en Estados Unidos: Del escape a la represión a la separación”. En Confidencial (1 de junio de 2022). https://www.confidencial.digital/opinion/los-nicaraguenses-en-estados-unidos-del-escape-a-la-represion-a-la-separacion/#_ftn1

[5] Véase: Montero, F. (2 de octubre de 2018). Estudiantes nicaragüenses claman por libertad desde el TEC. Hoy en el Tec. https://www.tec.ac.cr/hoyeneltec/2018/10/02/estudiantes-nicaraguenses-claman-libertad-tec y Padilla, A. (3 de julio de 2022). Roberto Guillen, el nica que creó una serie de ficción sobre el exilio nicaragüense. Confidencial “Nicas Migrantes”. https://www.confidencial.digital/migrantes/roberto-guillen-el-nica-que-creo-una-serie-de-ficcion-sobre-el-exilio-nicaraguense/

[6] Véase textos referidos arriba, en la Nota 4.

[7] Véase: Armunia, C. (23 de septiembre de 2018). Activistas nicaragüenses llegan a España para pedir asilo y huir de la violencia. El Diario Es. https://www.eldiario.es/internacional/activistas-nicaraguenses-espana-refugiarse-violencia_1_1928635.html#:~:text=Jimmy%20tiene%2042%20a%C3%B1os%2C%20es,acaba%20de%20pedir%20asilo%20pol%C3%ADtico y Cabrera, J. (17 DE junio de 2018). Jóvenes activistas nicaragüenses recorren España para pedir la paz y el saneamiento democrático en su país. Europapress / Internacional. https://www.europapress.es/internacional/noticia-jovenes-activistas-nicaraguenses-recorren-espana-pedir-paz-saneamiento-democratico-pais-20180617085958.html

[8] Véase, por ejemplo, Furia Volcánica (2022).  https://open.spotify.com/show/4YL3BIKtQqxDaXWu2464hd

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