El único día libre: impunidad y votar

Desplazados en la sierra de Chiapas

La región de la Frontera en Chiapas no ha cesado la terrible guerra entre los carteles de las drogas. No les preocupa en lo más mínimo el que las comunidades la gente por miedo y amenazada por la violencia de los carteles que se disputan nuestros territorios.

A pesar del contexto de violencia, se empecinan en que haya elecciones, sabiendo que los narcotraficantes no tienen color partidario; tienen intereses en los territorios, ya sea por la minería, ya sea por el café, ya sea por el simple hecho de que a cualquier actividad cobran derechos de “piso” a gente que lo único que tiene es trabajar para poder vivir.

Somos testigos del avance de los grupos delincuenciales que tienen en la mira a la población, no importa si son mujeres, niñas o niños, y adultos mayores. Siguen controlando los territorios con personas de los municipios quienes blindan las comunidades en alianza con el ejército y la Guardia Nacional.

Ahora el organismo estatal de elecciones y el INE juegan también en este contexto, apoyando a las y los candidatos que el terror nos quieren imponer. Nunca en nuestra historia los mismos partidos prefieren una campaña política que promover la paz en la región. Somos personas, no solo un dedo con tinta o una simple boleta.

Desde los diversos municipios como Frontera Comalapa, Chicomuselo, somos victimas de la ausencia del Estado mexicano, cuya soberbia no alcanza a ver que miles de mexicanas y mexicanos no ejercemos a libertad que nos daría el de transitar por la entidad y fuera de ella. Estamos ante la violencia de grupos que controlan quién pasa o puede pasar a los territorios. Ni el ejército en los peores momentos nos impediría transitar por nuestros territorios, el narco sí, nos controla y nos ficha como en los peores momentos del régimen que nos dijeron ya no existiría más.

Vivimos, si se puede decir, ante la zozobra de saberse libre de elegir o no a un cartel, ya que eso no es parte de nuestra vida comunitaria, la libertad para producir, comercializar, pasear, festejar, está cegada por los carteles y por el crimen de Estado de decir y hacer como que no pasa nada, cuando nuestras vidas están en peligro.

En el día que presumen como democrático, como de fiesta ya está señalado por el poder de la violencia y del oído sordo de las autoridades del INE y del gobierno de Chiapas. Somos personas vivas, no solo el último lugar de Chiapas.

Desde estos territorios lo que se impone el terror, amenazando, levantando, acribillando y quemando casas, somo un pueblo amenazado por vivir en libertad. No queremos a los carteles, no queremos la violencia que nos afecta porque no podemos producir la tierra, no podemos vivir en libertad.

Señores y señoras que nos gobiernan, que organizan elecciones, de los partidos políticos nacionales y estatales, clase política en general. Votar de manera libre es un derecho, y mientras a alguien se le impida o se le amenace por votar como nos dicte la conciencia, limita la democracia mexicana. No nos hacemos, sabemos que al poder que hoy gobierna en México, en Chiapas no les interesamos e incluso si no votamos no les importa porque se ve que prefieren que la gente de los carteles impida que sigamos vivos.

Atentamente,

Ciudadanos de los municipios de Frontera Comalapa y Chicomuselo y pueblos circunvecinos que decimos ¡Basta!

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