Un Paco en el zapato de Fernando

Foto: Jesús Hernández

Foto: Jesús Hernández

En la intimidad de su cuarto ¿qué piensa Fernando? Él sabe que llegó a la presidencia de Tuxtla Gutiérrez por un atajo torcido: el fraude electoral más escandaloso en la historia de Chiapas. Nadie, sin mentir, opinaría lo contrario. ¿Piensa que valió la pena, que la historia, que su conciencia, que la Ciudad terminarán por bendecirlo?

Antes del 2015 yo creía que los tuxtlecos eran culpables de no frenar los abusos de yassires y toledos. Ellos, yo no, porque me sentía ajeno, pues soy bochilango. Mi perplejidad inició al ver cómo el gobierno verde gastaba millones en tapizar de cemento y piedra áreas donde podrían crecer árboles y arbustos y cantar pájaros y juguetear y reproducirse muchos animalitos. Me indignó muchísimo que dañaran la vida natural con tal de engordar sus bolsillos. Circular en auto por los Libramientos aumentaba mi molestia.

Entonces a mi pluma le brotó la voz coneja. Terminé por reconocer que mientras viva aquí seré tuxtleco.

Y comenzó la competencia electoral por la Presidencia de Tuxtla. ¿Competencia? ¡Había un solo competidor! Al menos eso creías si mirabas a la derecha, a la izquierda, arriba, abajo, en aquel muro, en aquel poste, en los negocios; en los taxis, combis, triciclos; Fernando en la radio, en la tele, en tu teléfono. Todo era, agua cielo y tierra Fernando, hasta el hastío Fernando, hasta el cansancio, hasta en el viento, hasta el insulto Fernando Castellanos.

Y adivinabas que el asunto estaba zanjado: el joven de los ojos claros sería el próximo Alcalde de Tuxtla, gracias al impul$o Verde y con la gracia del señor gobernador. ¡Alcaldías de todo Chiapas serían pintadas de green, al precio que fuera!

Sólo que, había un Paco en el zapato de Fernando. El candidato del PAN subía en las encuestas como leche hirviendo. El gobierno, con gran susto, alargó mano y mañas para, por un lado, frenar el ascenso del doctor Rojas con campañas de desprestigio (se castiga al que muerde el anzuelo, no al que pone el cebo); y por otro, intensificar la repartidera de gorritas, playeras, despensas, dinero, chantajes, promesas, etc… El Verde impondría al joven Castellanos con sin cuenta mil votos comprados.

Pero fue hasta en su Cierre de Campaña cuando me di cuenta que Paco Rojas era rival. Esa tarde de cierre fue escoltado por centenas de autos, camionetas, bicicletas, motos y tricitaxis. Los autos no votan, pero sí los miles de seguidores que con gran algarabía creían poder vencer al candidato oficial.

LA ELECCIÓN
No sólo panistas votaron por Paco Rojas. Conejos, con o sin partido, de diferentes condiciones económicas, sociales e intelectuales dijeron No al verde joven, no a Manuel Velasco. Era el voto del hartazgo, el voto útil, que le dicen. Miles leímos los resultados en las casillas. Paco Rojas, así parecía, había triunfado.

Pero ya sabemos del robo de urnas, ya sabemos del acarreo de gente con taxis y camioncitos pagados, ya sabemos de la compra de Consejeros (esos que después fueron expulsados por otra trampa del Partido Verdecologista, con aquello del diputado migrante); sabemos que al amaño llegó hasta el TRIFE. Y, lo peor, “dignos tuxtlecos” traicionaron la voluntad del pueblo a cambio de más jugosas despensas, en dinero y puestos en el nuevo gobierno. Los periodistas ya sabemos que no son periodistas si cobran por torcer la verdad. Muchos cobraron y lo siguen haciendo.

Se ha cumplido un año de cuando miles y miles y más miles marchamos bajo aguaceros para mostrar nuestra indignación contra el Fraude de Fernando. No fue suficiente. Nosotros marchábamos mientras ellos, los jovencitos empresarios del Verde, nos hacían fotos muertos de risa (o mandaban a patadas a uno que otro indignado a comprarse una silla de ruedas).

¿TIENE CADUCIDAD LA INDIGNACIÓN?
¿Qué se debe hacer ahora? En primer lugar, no dejar en el olvido la afrenta. En segundo lugar, prepararnos para que nunca vuelva a suceder. No importa el color del Partido político, no importa si mi candidato NO es el ganador, siempre, siempre debemos apoyar aquel o aquella al que el pueblo ha elegido libremente. Es difícil que, por lo menos en Tuxtla, el Verde se alce de nuevo con una victoria en la alcaldía. Es difícil porque ellos han apostado por los malos caminos para perpetuar su especie…

¡Qué ingenuo el señor que escribe esto! Historia y literatura afirman que los conejos somos dóciles, demasiado mansos, que nos acomodamos fácilmente, que nuestras orejas son de burro, que morimos por salir en la foto con el señor Presidente, por conseguir un huesito; que es aguada nuestra sangre, que es más padre nuestro el gobernador que el Creador…

Para esta tarde se ha convocado a una Marcha para recordar el Gran Fraude contra Tuxtla. Hoy sabemos si hay memoria.

¿Piensa Fernando que valió la pena, que robar dignidad a uno mismo es victoria?

II

 Marchita

La Marcha por el 1er aniversario del fraude electoral por la Presidencia de Tuxtla comenzó marchita. Y así terminó, frente al Parque de la Marimba, con un discurso de Paco Rojas donde se muestra más preocupado por ser gobernador que por reconquistar el territorio que le confiaron con su voto los ciudadanos y que, injustamente, le fue arrebatado.

No hubo quién ni hubo un grupo que supiera mantener cercano a los 30 o 40 miles que aquel 19 de julio de 2015 se manifestaron apasionadamente contra el robo electoral. Pocos se enteraron de la convocatoria. ¿Quién invitó?

No vi periodistas ni drones ni infiltrados ni políticos. No hubo niños. Ni siquiera Tláloc tuvo necesidad de mandar sus espectaculares aguaceros, que pusieron a prueba a los marchantes aquella histórica tarde.

¿La ciudadanos están dormidos, indiferentes, resignados, hartos de marchas, sin esperanzas de un mejor gobierno?

Seguro un poco de todo eso y otro poco de nosequé. Y si no surgen liderazgos de entre los ciudadanos, que puedan ganarse la confianza de empresarios, artistas, educadores, universitarios, artesanos… es probable que en el 2018 el Verde-PRI siga cantando en Ciudad de los Conejos su misma canción de burla, cinismo y despilfarro.

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