Lienzo, luego existo

Foto: Raymundo Zenteno/Chiapas PARALELO.

Foto: Raymundo Zenteno/Chiapas PARALELO.

Un monumento al despilfarro, una catedral a la frivolidad, un acto irresponsable, un echar recursos públicos por la ventana en días de vacas flacas. Es el Lienzo Charro de Manuel Velasco.

No es que la charrería, actividad que tienen derecho a practicar los que aman el sonido del galope y el relincho, gallardía del jinete que cabalga con sombrero, botas y trajes hermosos. ¡Qué lindos vestidos y blusas: hay escaramuzas! ¡Y las yeguas y sus señores esposos caballos, qué derroche de fuerza y elegancia! No, no es que la charrería esté mal. Al contrario, es una práctica elegante donde escurre arte, sudor y adrenalina.

El problema es que Chiapas está en ruinas. No hay medicinas en los hospitales, se abren más cantinas que se inauguran parques y Centros Deportivos. Y aunque brillen las espuelas, se desmoronan las escuelas. Pobreza, pobreza, pobreza en todas las regiones, desde la playa hasta la montaña. Miseria en las orillas de las ciudades. En este contexto, un lienzo charro de tales dimensiones es un insulto a los desposeídos.

Juan Sabines construyó en Tuxtla un capricho parecido: el Autódromo de Chiapas (no sé cómo se llama), que se usa de vez en vez y los ciudadanos deben pagar por su costosísimo mantenimiento. ¿Cuántos millones de chiapanecos, cuántos miles usarán el Lienzo Charro? ¿Qué beneficios ofrece a la población el Autódromo Sabines? Y mientras tanto CONECULTA es un desastre. ¿No valdría más la pena invertir en promoción de las Artes: llevar a todos los rincones de Chiapas buena música, cine, teatro, danza, pintura, educar en Salud y el conocimiento de nuestras culturas?

Pero la culpa no la tiene don Manuel ni los pasados gobernadores. La culpa la tiene el Conejo que los hace compadres, y trata a los mandatarios como príncipes modernos, en vez de servidores a los que hay que exigir cuentas. Tuxtla es la capital, el ombligo de Chiapas, el centro de todo. Lo que aquí se hace o se deja de hacer repercute en toda la Pequeña República.

Lo mismo maestros e investigadores, empresarios, poetas, periodistas, burócratas, jóvenes universitarios… son indolentes al abuso gubernamental. Los diputados, que debieran ser un contrapeso del Ejecutivo, venden su responsabilidad ciudadana a cambio de jugosos bonos cuando se trata de alzar el rabito para aprobar esto o aquello, según el deseo del gobernador. ¡Aplaudo a los que guardan su dignidad y prefieren servir al pueblo!

Destruye el gobierno en turno edificios emblemáticos; y el conejo calla. Tapiza de cemento los camellones, con gasto por millones; y el conejo calla. Le roban las elecciones; el conejo solo rechina sus dientes de conejo. Se usa el dinero público en campañas de promoción política; el conejo nomás mira de soslayo. Bautizan con nombre de funcionarios calles y parques; y…

El conejo, conejo es. No se le puede exigir mucho.

En la literatura hay seres pequeños que, a raíz de un encantamiento, cambian la naturaleza de su corazón. ¿Cuál será el sortilegio, la magia, que haga del conejito tuxtleco un Súper Conejo, que ame la justicia, que mire por los pobres y que dignifique el nombre de su Creador poniendo un alto a las atrocidades de los que gobiernan, y a sus cómplices?

Yo no lo sé.

raymundo.zenteno

Pd. Un gobernante que no encuentra contrapesos termina perdiendo el rumbo y al final caerá varios peldaños en el juicio de la Historia. Pasa lo mismo con los hijos consentidos, que sus caprichos terminarán por llevarlos a la ruina. Un gobernante, al que se le exige, cumplirá mejor sus obligaciones. Y esa responsabilidad es de todos.

Pd. Si los niños de Chiapas que cabalgan en caballos de palo crecen sanos, bien alimentados, en casas dignas, si pueden estrenar ropa y zapatos, si no tienen que pedir dinero en los semáforos, si tendrán las misma oportunidades que los niños que cabalgan caballos de verdad, entonces bienvenido sea el Lienzo Charro.

Un comentario en “Lienzo, luego existo”

  1. Enrique Calderon
    12 agosto, 2016 at 8:47 #

    HASTA QUE EL MISMO PUEBLO DE MÉXICO, TOME LAS RIENDAS, SEGUIRÁ TODO IGUAL DE PEOR CADA DÍA, EN TODOS LOS RUMBOS.

    A TODOS LES AFECTARÁ, HASTA A ELLOS MISMOS, ES LA LEY DE LA VIDA, SOLO TIEMPO AL TIEMPO.

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