El comisionado

Miguel Zebadúa Carbonell

Raras están las cosas en la  política mexicana. Como el fenòmeno de la relaciòn de los negocios y la política. De visita fugaz el vocero de los dueños de la NFL, el llamado “comisionado”, constreñido y estrecho Roger Goodell, haya tenido una entrevista con el presidente  para, dijo, regresar nuevamente un juego en el descuidado y viejo estadio azteca, muestra cómo están las cosas. No ha sido Mike Pompeo, el secretario de Estado, el que pudo haber sido recibido sobre todo si se toma e cuenta que su anterior chamba fue el de jefe del espionaje y contraespionaje; pero ese juego del lunes por la noche era  muy importante para una parte del empresariado en México. No se puede comprender esa  entrevista si no vemos cómo los negocios en el deporte alcanza a la política. O como dicen los medios televisivos chafas, para “calmar los mercados”. En realidad desde hace varias décadas las orientaciones de las políticas económicas, financieras y comerciales han estado del lado de unos cuantos beneficiados y amigos donde el influyentismo y la corrupción van del la mano con el dinero. ¿Acaso se trata entonces de un gobierno para, o de plano de los empresarios?

Han desaparecido las reuniones del poder político con los obreros, campesinos, burócratas. Los políticos se reúnen con empresarios, banqueros. ¿Un ejemplo? En las negociaciones del nuevo tratado comercial estuvo todo el tiempo un miembro de Consejo Coordinador Empresarial, es decir, su voz fue allí escuchado. Y el principal y cercano hombres del presidente electo es un empresario de apellido Romo. Y los miembros del Consejo de hombres que ha nombrado tambien son todos ellos empresario, banqueros.

Esos mismos hombres fueron los que protestaron –también protestan a su manera pero no marchan- al intento del Senado por regular las comisiones bancarias, la cual se ha conformado como otra forma de usura contemporánea, porque de forma inmediata la bolsa se cayó.  O sea, algo así como si mis intereses son tocados, “los mercados se alteran”. Muchos saben que ni en Venezuela ni en el Chile de Allende, èstos actuaron conforme a defender sus privilegios que precsiamente el poder político les concede. Por ello la idea de separar el poder económico del poder político es buena, pero será un intento difícil cuando una oligarquía ve en peligro sus beneficios. Aunque Juárez sí separó el poder religioso del poder civil, hoy ese poder económico está encrustarado en oxxos redondeando los centavos, en las plazas comerciales, recibiendo el pago del estacionamiento, en las aereolíneas ahora privadas para un grupo cobrando comisiones, como de igual forma ocurre con las tarjetas de crédito. Por eso una regulación de estos y otras cosas más, les puso los pelos de punta y apuntaron sus baterías para contrarrestar esa amenaza. Algo que nunca se habían ni sugerido. De ahí su reacción. O cambian las cosas, o en México ocurrirá lo que el comisionado Goodell representa… si no es que ya existe.

*Politólogo

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