El reto de Velasco Coello

El gobernador de Chiapas Manuel Velasco Coello tiene un gran reto por delant: Debe aprender de las experiencias vividas en el pasado por sus antecesores para no volver a cometer los mismos errores.

Realizó 12 años de carrera política en Chiapas, cuatro más que su antecesor Juan Sabines Guerrero, antes de ser el gobernador de Chiapas.  A muchos otros les ha costado décadas. A Pablo Salazar le costó no más de siete años de carrera política.

A sus 33 años, Velasco Coello es ya el mandatario chiapaneco. No es el más joven en la historia de Chiapas, pues el 14 de septiembre de 1914, a sus 27 años el general duranguense Jesús Agustín Castro asumió el mando como jefe político-militar con  funciones de gobernador, por órdenes del General Venustiano Carranza.

Velasco Coello recibió un estado en bancarrota, con unas finanzas públicas devastada, producto de la mala administración pública de su compadre el exgobernador Sabines. Ante ello, se augura  que, al menos todo el 2013 seguirá siendo un estado en crisis permanente.

En todas las dependencias del Poder Ejecutivo se quejan de la centralización de los recursos y los procesos de adquisición en la Secretaría de Hacienda, por el verdadero poder acumulado en manos de un solo personaje, el mexiquense Daniel Sandoval Jafif.

En todas y cada una de las dependencias del gobierno estatal, a los titulares se les ha mermado el poder de operación financiera. Los jefes de las unidades administrativas no son personas puestas y por ende leales al titular de la oficina, todos son algo así como delegados o enviados de la Secretaría de Hacienda. No rinden cuentas al Secretario o Secretaría de Estado en turno, su rendición la hacen directo a Sandoval Jafif.

Algunos refieren una deuda pública que asciende a más de 40 mil millones de pesos. A decir del gobernador Velasco Coello recibió un adeuda de unos 22 mil millones de pesos. Sin embargo, esta cifra multimillonaria nadie lo sabe con precisión, pues incluso se habla de deuda pública no registrada ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De hecho, en su más reciente corte al 30 de junio del 2013, la SHCP habla de una monto de 18 mil 317 millones de pesos de deuda pública registrada en Chiapas con la banca.

El principal problema de Chiapas, en gran medida se debe al despilfarro del antecesor de Velasco Coello. Sabines pagó todo lo que pudo comprar, desde los elogios en los medios hasta el silencio de muchos líderes políticos, religioso, sindicales, etcétera. La nómina de la corrupción era muy abultada.

A Velasco Coello le toca ahora lidiar con esos grupos y movimientos sociales y políticos que se vieron silenciados en el sabinismo, muchos por el dinero y otros por la persecución judicial como arma política para callar a las voces disidentes.

Chiapas vive un primer  año del sexenio muy difícil. La mayoría de los diputados locales tienen o tuvieron un vínculo con Sabines Guerrero. La mayoría de los 122 alcaldes fueron nominados o “palomeados” por Sabines o sus más allegados colaboradores que actuaron con su anuencia por su cuenta propia.

Por ello, la estructura limpia del sabinismo podría disfrutarla Velasco Coello hasta después del 2015.

Chiapas es un estado muy difícil de gobernar, pues la experiencia retrata que su clase política viene no  servir a los chiapanecos sino a servirse de ellos.

El gobernador y sus amigos presumen haber alcanzado la mayor votación en la historia electoral para elegir a un Jefe del Ejecutivo Estatal en Chiapas, más de un millón 300 mil votos.  Ahora sólo falta que esa cifra se demuestre con acciones que legitimen su proceso y mandato.

De lo contrario, todo quedará una vez más en las buenas intenciones y las promesas no cumplidas.

Gobernar Chiapas no es una tarea fácil, pero sino se salda esa deuda de justicia que anhelan los chiapanecos ante la corrupción y el despilfarro de Sabines Guerrero, la frustración podría permear en gran parte de la sociedad.

Velasco Coello tiene un gran reto, rodearse de los mejores hombres y mujeres de Chiapas para gobernar y no de sus mejores amigos. Porque, lo peor que le pudo ocurrir a Sabines es haberse rodeado de sus mejores amigos, pero nunca de los mejores colaboradores.

Aprender del pasado reciente es lo mejor que debe hacer el gobernador actual.

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