Crónica del robo a Heberto Vásquez Aguilar, pescador y cronista

¿Quién es Quincho? Pregunta la niña al ver ese nombre dibujado en la arena. Quincho es el poeta del mar; el hombre que le costaba subirse a la lancha para irse a pescar, pero en cambio le escribía al mar, a las golondrinas, al magresal. Foto: Sandra de los Santos/ Chiapas PARALELO.

¿Quién es Quincho? Pregunta la niña al ver ese nombre dibujado en la arena. Quincho es el poeta del mar; el hombre que le costaba subirse a la lancha para irse a pescar, pero en cambio le escribía al mar, a las golondrinas, al magresal. Foto: Sandra de los Santos/ Chiapas PARALELO.

Raúl Vera

 Capusbovence se dice sabiamente, mareño pues de Cabeza de Toro, en Tonalá Chiapas, así dice el texto del video que en 1992 me toco realizar junto a Humberto Pérez Matus, sobre la obra del poeta Joaquín Vásquez, nuestro querido Quincho.

En el transcurso de la producción, su familia nos apoyo incondicionalmente, pero uno de ellos no sólo nos apoyaba con la lancha, sino con datos, recuerdos y frases de la biblia, así como descifrando el origen de las palabras. Lo que generó que con Beto Matus se diera interesantes agarrones sobre etimologías o para ver quién podía mencionar mas nombres con la letra B,G,H M, o cualquiera elegida al azar.

Su agilidad mental nos sorprendía, siempre lucido y cortes Heberto Vásquez, señalaba a su hermano mayor como el gran motivador de su actividad intelectual, algo sorprendente para un hombre dedicado a la pesca y con tan solo la primaria cursada.

Después del 94, cuando deja de existir el poeta –Joaquín Vásquez Aguilar- la amistad continuo, cada vez que me ha tocado ir a la costa se que en la casa de los Vásquez Aguilar, tengo mi casa al igual a todos los que fuimos amigos del difunto. Y también sabemos que cada vez que llegamos a Cabeza de Toro está la cordialidad de los Vásquez y la sabiduría de Heberto, sus anécdotas de cuando naufragó, cuando palanqueaba en la pampa junto a Quincho, su conocimiento de la biblia, la cual prometió leer después de que salió con vida del naufragio y la leyó “tarde un año pero la leí” cuenta orgulloso.

Heberto asumió en otro género, la crónica, el compromiso que Joaquín realizó con la poesía, cantar a su pequeño paraíso y rescatar la historia de la península que los vio nacer. Para ello preguntó a los pescadores viejos, consultó papeles, indagó en los archivos municipales, del tren de Tonalá, de la reforma Agraria, en la memoria de las mujeres que se ganan la vida pelando camarón.

mar silla hamaca Quincho

Foto: Sandra de los Santos/ Chiapas PARALELO.

Me cuenta que en dos  años y medio terminó su monografía de Cabeza de Toro, ahora gracias a Heberto, a su búsqueda por el origen de las palabras y las cosas del cotidiano, sabemos cuándo fue la fecha exacta que llegó el tren a “Puerto Arista” antes la “Puerta”, cuándo se introdujo el drenaje, la energía eléctrica, el origen del nombre de Cabeza de Toro, el nombre de las colonias que conforman el ejido, cómo fue el reparto agrario Cardenista, quiénes fueron los solicitantes, en fin la historia de su pueblo.

Heberto con su investigación bajo el brazo busco quien la publicara, recurrió a los amigos y uno de ellos le recomendó a la “cronista” de Tonalá, Sonia Mireles Gavito, (terrible error) Heberto, sin conocerla,  confió ella por el sólo hecho de haber sido recomendada por un académico de la UNACH, amigo de Quincho, este ultimo actuó de buena fe, sin saber que estaba metiendo en una tormenta editorial al pescador de Cabeza de Toro.

Con el apoyo del ejido, Heberto consiguió 5 mil pesos para la edición, y le confió a Mireles los originales, cuando se fijó la fecha para que saliera al publico la monografía ,Mireles le salió con una versión impresa, en que el investigador principal ya no era nuestro amigo Heberto, sino la Propia Sofía Mireles Gavito y en letras más pequeñas y abajo aparece el nombre del pescador.

Heberto reclamó, a lo que esta le contestó de mala manera “agradezca que le puse su nombre” Ahora Sofía Mireles , es la que firma el libro autoría de Heberto Vásquez Aguilar, quien al pedir su porcentaje de libros , esta le dijo que se los podía dar a 50 pesos, para que él los vendiera, ya que invirtió en la edición. Heberto le aclaró, que él sólo contaba para la edición con 5 mil pesos que el ejido le confió, y que la edición se hiciera con ese dinero.

Sofía Mireles aparte de apropiarse del trabajo intelectual de Heberto, lo quiere agarrar de vendedor de libros, negando la parte de su inversión. Esto se llama plagio y robo, no conozco otro nombre al abuso que Mireles, está haciendo a nuestro amigo, por quien meto las manos al fuego.

Se bien de su integridad moral, conozco sus inquietudes intelectuales, la plática sobre la investigación y la producción del libro ya tiene rato que la traía, la última vez que lo vi fue cuando fuimos a enterrar a una ballena que el mar sacó frente de Cabeza de Toro, y que hedía de los mil demonios. En esa ocasión me platicó de sus nuevas pesquisas históricas.

Buscando trabajos de Mireles sólo encontré una nota publicada en el Heraldo de Chiapas, sobre la introducción del tren en la costa, la colaboración es un extracto del libro de Valente Molina sobre el tema, es decir, cortó y pegó, así que no le conozco nada de su puño y letra. Este dato nos da una idea de la personalidad y capacidad de Sofia Mireles Gavito.

En Cabeza de Toro a todos les consta que Heberto realizó la investigación, que él puso de su bolsa para realizarla. El libro consta de 120 cuartillas y está escrito de manera elemental, en el lenguaje de un pescador, no tiene mayores pretensiones que el de rescatar y preservar la historia de este bello lugar donde nació nuestro querido poeta Quincho Vásquez.

Espero que Mireles entre en razón y respete el trabajo de Heberto Vásquez, hombre al que queremos, respetamos y sabemos está diciendo la verdad y con ello la verdad de su pueblo, Cabeza de Toro.

Un comentario en “Crónica del robo a Heberto Vásquez Aguilar, pescador y cronista”

  1. Carlos
    20 febrero, 2014 at 17:48 #

    Raúl,, que bueno que se denuncia este tipo de cosas, sobre todo cuando personas abusivas y de poco cerebro (que seguramente no sabe ni hacer un verso) pretenden “saludar con sombrero ajeno”, se ve lo poco de valor que tiene esta persona…. de entrada esta “persona” mireles, con minúsculas y con comillas, es una pobre política, que ni para eso sirve,, que se puede esperar, si vive del presupuesto y no de su propio esfuerzo….. algo bueno saldrá de esto, que HEBERTO VASQUEZ se dará a conocer como debió haber sido con QUINCHO y ahora con HEBERTO que como lo narran tiene mucha más capacidad que mirelitas.

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