La narrativa según E. L. Doctorow

DOCTOR

La narrativa, ya sea escrita en forma de novela o de texto dramático, constituye una estructura reveladora de hechos. Comunica lo visible con lo invisible, el presente con el pasado. Presenta la vida como algo con trascendencia moral. Distribuye el sufrimiento para que sea soportable. Ante el escéptico que no consideraría la narrativa un medio de conocimiento digno de crédito, el escritor podría aducir que en un tiempo lejano no existía más que narrativa, y que entre lo real y lo inventado no había más diferencia que entre lo hablado y lo cantado. La religión, la ciencia, la simple comunicación inmediata y la poesía se fundían en la intensa percepción de una metáfora. La narrativa fue la primera depositaria del conocimiento humano. Fue tan importante para la supervivencia como una lanza o una azada. El narrador practica la manera antigua de acceder al conocimiento, el discurso total anterior a todos los vocabularios específicos de la inteligencia moderna.

En Creadores

2 Respuestas a “La narrativa según E. L. Doctorow

Eduardo Huchin

Otra más de Doctorow: «Empecé a pensar que sería un escritor a los nueve años. Cada vez que leía algo me identificaba tanto con el acto de la composición como con el relato. Parecía tener dos mentes: me encantaba lo que se contaba y quería saber qué pasaría después, pero al mismo tiempo era consciente de lo que se estaba haciendo en la página. Me sentía como un hermano menor del escritor.

Estaba dispuesto a ayudarlo a resolver las cosas. Como verá, en realidad no tenía que escribir nada porque el acto de leer era mi escritura. No es una mala manera de empezar. Equivale a borrar la distinción entre lector y escritor. Si lo piensa un poco, cada libro que el lector escoge –si es bueno– es un circuito impreso destinado a que la vida del lector lo recorra […] De modo que cuando alguien lee un libro se compromete con los acontecimientos de la mente del escritor. Sincroniza sus facultades creativas con las del autor. Imagina las palabras, los sonidos de las palabras y piensa en los diversos personajes según las personas que ha conocido […] no según la experiencia del escritor sino de acuerdo a la propia experiencia.

Por eso es muy difícil hacer distinciones entre lector y escritor a este nivel ontológico. Así que cuando yo era un niño, de algún modo arribé a esa región donde uno es simultáneamente lector y escritor […] y declaré para mis adentros que era escritor. Y de ese modo, leyendo muchos grandes libros, escribí muchos grandes libros.»

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