Narcotráfico, cultura y educación

 

Imagen: deshoping.com

En Italia, luego de un largo invierno de corrupción en el que se vio hundido el país entero por la actividad de las tradicionales mafias (desde su cúspide a partir de los años 40´s hasta los 90´s), la terrible crisis de dignidad que restaba credibilidad a sus instituciones por las corruptelas sembradas desde la actividad criminal a gran escala, cedió y ocurrió el milagro, pero no fue por casualidad.

La estrategia fue fortalecer la cultura y la educación, la cuna del renacentismo tenía cómo salir de aquello y le costó salir pero salió o va saliendo. A pesar de las patadas de ahogado que la mafia asestó sobre su democracia (el último coletazo fue la elección de Silvio Berlusconi quien luego tuvo que salir por la puerta trasera ante el escándalo de su conducta), los orgullosos intelectuales herederos de la más pulcra huella humana del arte y el orgullo romano se las idearon para que la mafia y la corrupción no permeara en la sociedad.

Si había cultura de lo corrupto (Los negocios sucios de la mafia italiana son tradicionalmente heredadas por casta y familia), los ideólogos de la lucha contra la corrupción en Italia impidieron que los jóvenes se sintieran atraídos por el lado oscuro, desde la educación y la cultura, allá no se ve tan fácil que alguien en pos de su libertad de expresión vanaglorie o haga apología de la mafia aunque le paguen por ello, es una cuestión de principios y educación.

Los Bonanno, los Colombo, los Gambini, no son personajes de cuentos de superación, Irónicamente  las mafias italianas como la Cosa Nostra, la Camorra, la ‘ndrangheta o la Sacra Corona Unita, se han vuelto famosas desde la cultura pop estadounidense, nunca desde los medios de comunicación o desde la literatura europea.

Mario Puzo escribió “El Padrino” (que no es su mejor obra) en Estados Unidos, y fue Hollywood quien lo llevó al altar de la adoración mediática con un Don Corleone interpretado por Marlon Brando; al contrario de esta historia el escritor y ensayista italiano Roberto Saviano ha dedicado su vida a denunciar a través de los géneros reportaje, ensayo y crónica la cruenta actividad de la Camorra Siciliana en Italia y el mundo, dos visiones distintas de un mismo problema.

Al contrario del afán protagonista de la cultura pop en América, en Europa los ideólogos se han encargado de llevar a la antítesis la imagen del mafioso de Hollywood, se les vistió desde la cultura de una imagen rancia y delincuencial, los mafiosos en Italia son miembros de una élite degradada, las familias envueltas en la vorágine de la mafia revisten a sus herederos de cierta mancha social que los cubre de vergüenza, no es orgullo ser mafioso, tal vez porque las familias de la mafia nacieron, no se hicieron, la mafia allá no tuvo la necesidad de crear una propia estética o una cultura para atrapar incautos.

Al parecer las cosas en este lado del mundo están en las antípodas, ante su fallo inminente, el sistema educativo  y las condiciones político económicas y sobre todo la desesperanza que emana lo oficial, convierte a los jóvenes de México en pasto seco para la propagación del incendio del narcotráfico sobre las praderas de la patria, la pobreza, la falta de oportunidades y la corrupción hacen el resto.

Pero va para más, en un país en donde pareciera que lo natural es la corrupción, la estética y la pseudo cultura del narco es algo más que una alternativa, es -de hecho- un efectivo canal de conexión entre la más cruel realidad de corrupción permisiva y la más desangelada de todas las generaciones de mexicanos nacidos y aún por nacer.

Hay que asumirlo, mientras que la cultura y la educación se encuentran en un claro impasse de crisis en México, la estrategia de los malos sí está siendo efectiva, mientras que el gobierno de México recorta el presupuesto para la ciencia, la cultura, el arte y la educación superior el narco inyecta miles de millones de pesos en películas, series, vídeos de grupos musicales o en ídolos de cartón que retratan e idealizan su estilo de vida.

En México sí es orgullo ser o parecer narcotraficante, sí es orgullo cantar corridos, los jóvenes sí idealizan a los mafiosos y sí están dispuestos a asumir el riesgo en pos del éxito, no porque sea su única alternativa si no porque no conocen otras, pareciera que el sueño capitalista de la riqueza y la abundancia material es hoy más que inalcanzable por otros caminos, estudiar una licenciatura, una maestría o un doctorado no garantiza riqueza económica y esto es triste pero mientras nuestra educación y nuestros medios de comunicación sigan vendiendo espejitos, cada vez  tendremos a más masificados queriendo ser millonarios de dinero y no de conocimiento o de cultura.

Tal pareciera que aquel refrán “el que no tranza no avanza” hoy día es más que vigente, la clase política se encuentra en sus grados más altos de desapego social, los ídolos millennials son mafiosos e ignorantes irredentos y no se preocupan por ocultarlo, pero además los gobernantes de hoy buscan la selfie y la fama de un ídolo pop, pareciera que le entran al perverso juego de la pseudo cultura del narco sin darse cuenta o peor quizá permitiéndole.

¿Alguien se ha puesto a pensar en los contenidos que propaga la música que escuchan nuestros jóvenes? ¿De veras creen que la proliferación de la cultura del narco a través de la música, la televisión y de prácticamente todos los contenidos massmedia provienen de la simple inercia cultural? ¿Cuántas novelas o series de narco conocen? ¿Ustedes creen que se financian solas o que el rating en un país de ignorantes es una buena brújula?

Yo creo que no, yo creo que el narco está haciendo lo que el sistema de Italia hizo en los años 90´s pero al revés; y lo está logrando insertándose en nuestra cultura, por eso ahora no nos extraña una foto de Julión con el presidente Enrique Peña Nieto, no nos extraña que a este cantante se le considere un ejemplo para la juventud a pesar de haber sido fichado por la DEA como “lavador de dinero del narcotráfico”, no nos extraña que la mafia (¿Cual de todas?) imponga candidatos y esto sí que debería provocarnos miedo.

* Comunicador independiente y docente en materias de periodismo de la Universidad Autónoma de Chiapas.

Sin comentarios aún.

Deja un comentario

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.