Rubén López Roblero: 20 años diseñando talleres para capacitar y promover la lectura en Chiapas

Esaú Vázquez Sánchez

En esta ocasión comparto la entrevista que le realicé al maestro Rubén López Roblero en la Facultad de Artes de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), quien es el encargado del área de Apoyo académico, puedo presumir su labor en la promoción de la lectura  además de ser mi maestro de formación lectora al estudiar el grado en Gestión y Promoción de las Artes en dicha Facultad.

Las paredes de su espacio donde constantemente se encuentra realizando proyectos  acerca de la lectura con sus alumnos universitarios, está lleno de grabados y pinturas de estudiantes de Artes visuales. El maestro es de carácter jovial, toma la vida no tan en serio, dice que no es para tanto y que lo que no tiene remedio remediado está. Confiesa que su gran pasión en la vida aparte de Marisela su compañera, es la capacitación a través de talleres para formar lectores y promotores. Jocosamente y con frecuencia habla con seriedad.

Rubén López Roblero nació en Motozintla, Chiapas. Se ha dedicado de manera profesional a la promoción de la lectura. Ha obtenido 4 apoyos del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), ahora Secretaría de Cultura, que le permitieron  recorrer muchos municipios de Chiapas formando promotores de la lectura y promoviendo el hábito de la lectura. Entre los libros que ha escrito destacan: Ensayo sobre la lectura; Manual para coordinar talleres de lectura juveniles, material publicado en 1995 por primera vez y su segunda edición en (1997), fecha que nos convoca a sus 20 años en esta conversación; Cómo familiarizar al niño con los libros: siete recomendaciones para las madres (1999), más de diez mil ejemplares de la segunda edición se repartieron entre madres-padres de familia y profesores de la entidad; Abecedario del lector: un diccionario para promover la lectura (1999); Surgir de entre las olas: Alumnos de Historia reflexionan sobre la vida, la lectura y las artes (2008) y Las razones del lector (2010), entre otros títulos sumamente valiosos.

Su proyecto “Círculos de lectura en centros de trabajo” forma parte del libro Innovación para la educación y capacitación, editado por el Consejo Nacional de Educación para la Vida y el Trabajo. Su ensayo Formación de lectores: ¿Función de la biblioteca universitaria?, integró la memoria Información sin fronteras: Foro transfronterizo de Bibliotecas Chihuahua (2005), editado por la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH).

En 2013, la revista El bibliotecario, de la Dirección General de Bibliotecas del CNCA; incluyó su ensayo “Círculos de lectura en Chiapas”. En 2016, en el número 100 de la misma revista “Para leer al Quijote”.

Actualmente trabaja en el proyecto “Hacia una universidad lectoraen la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH.

Al calor de la breve charla, abordó cuidadosamente su apreciación entorno al fomento y promoción de la lectura:

 

  1. Lo que debe conocer la sociedad acerca de la lectura

Las formas de lectura van cambiando a través del tiempo, y que si apenas hace unas décadas se llevaba a cabo una lectura directamente en el libro físico, que promovía la concentración, reflexión, uso del diccionario y la lectura de textos clásicos como Don Quijote de la Mancha, La Iliada, La divina comedia, entre  otros, en la actualidad la presencia de las redes sociales llevan a las personas mas que a una lectura a una búsqueda de información apoyada en íconos, en detrimento de los procesos de comprensión y del propio lenguaje por la tendencia a sintetizar las frases abreviando las palabras, las personas no buscan conocimiento, buscan información, como una forma de estar integrados a la gran masa que muestra en redes básicamente sus formas de vida y de pensar, para integrar su presencia y no sentirse aislada de los demás, que al final les da una visión superficial del mundo, que a ellos, a los cibernautas los vuelve incultos, desinformados, acríticos, me refiero a la mayoría, no a ese grupo cada vez más reducido de personas que utilizan correctamente las nuevas tecnologías de información, es decir para utilizarla en los procesos de elaboración de documentos propiamente académicos: proyectos, investigaciones científicas y ensayos, o simplemente para leer textos que los nutran.

Recientemente una investigación de la Asociación Nacional de Universidades

e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) denominada Habilidades lingüísticas de los estudiantes de primer ingreso a las instituciones de educación superior. Área metropolitana de la ciudad de México, demostró que los jóvenes mexicanos que ingresan a la universidad carecen de un dominio del español, lo que genera que no sean capaces de comprender lo que leen, no pueden desarrollar un texto con coherencia ni cuentan con elementos de abstracción.

Se necesita leer para conocer o informarse, es una práctica que debe cultivarse como hábito desde la niñez, ya que ser lector es ser también una persona autosuficiente para el aprendizaje y la apropiación del conocimiento, y si tenemos mayor comprensión del mundo a través de lo que leemos nuestras vidas y la vida social mostraría otro rasgo, otra perspectiva.

 

  1. Dificultades en los tipos o niveles educativos del país

Si un niño no evoluciona en su forma de leer, si no cambia de manera gradual la calidad de su lectura, la información cada vez más elaborada que se le presenta a medida que avanza en sus estudios la entiende menos, sobre todo si el modelo educativo no promueve un aprendizaje crítico, autónomo y autodidacto, que lo va dejando en un estado de indefensión intelectual, y que lo lleva a un estado de marginación senso-intelectual, propenso a reprobar, y candidato a desertar o a no tener claro el sentido de su existencia. Lo mismo le sucederá más adelante en su vida laboral y profesional.

Se lee de una manera en primaria, de otra en secundaria, y así hasta llegar a la universidad y luego al mercado laboral. Una persona puede estar en preparatoria pero leyendo como si estuviera en primaria, o en la universidad y leyendo como un estudiante de secundaria. Un lector universitario debe ser apto para leer y redactar ensayos, proyectos o investigaciónes, de no tener esta capacidad no entiende completamente lo que lee y por lo mismo lo comprende a medias y se le dificulta, trasmitirlo o redactarlo y cae en el copia y pega, en el plagio, en el uso indebido de las ideas del otro.

En la medida en que se avanza como lector se debe ir incorporando a la lectura el uso del diccionario, la lectura en voz alta, la relectura, la memorización de fragmentos o pemas y la redacción, estas actividades en su conjunto es lo que van determinando el buen leer.

 

  1. Fomentar el hábito de la lectura por placer

Los intereses y valores de cada etapa del ser humano determinan la forma de llevar a cabo el fomento del hábito de la lectura, un niño, no lo leerá en función de la utilidad que ésta pueda acarrearle, lo hará por la revelación de un mundo maravilloso en el que todo puede suceder; por ello antes de aprender a leer debe escuchar narraciones que lejos de aislarlo del mundo lo integren a él. Con los jóvenes se puede trabajar por medio de talleres donde puedan manifestar libremente sus dudas, puntos de vista y comentarios. Donde se les lleve a la lectura de poemas, cuentos y novelas, a través de la lectura, relectura, uso de diccionario y lectura en voz alta a manera de estrategias como lo he venido sugiriendo.

Indudablemente es una actividad que se contagia, y si en el entorno inmediato otras personas leen, se convierte en algo que se sentirá como una necesidad, iniciar a las personas en la lectura literaria, a todos gusta conocer historias, cuando ya se ha leído diversos estilos y géneros, suele tenerse una predilección o gusto por un tipo de literatura.

 

  1. Definir al lector

Lector es quien ha experimentado el placer de leer días o noches completas, o el que después de releer un libro veinte, treinta o cuarenta veces, conserva el deseo de volver a el, o si al empezar una narración siente la necesidad de seguir leyendo por la curiosidad de lo que va a encontrar en la siguiente página. También es lector quien se siente enriquecido cada vez que lee; quien reflexiona sobre lo que lee y establece un vínculo con el texto. Estas experiencias son vitales e imborrables.

Quien siempre está buscando qué leer, y al hacerlo selecciona qué, además de que lee y comparte lo que lee, esto último es un rasgo muy importante, que la lectura se vuelve un acto social y comunitario

 

  1. Las tendencias de la enseñanza de la lectura

Son las que se están estableciendo en la Reforma Educativa vigente, aunque realmente no sé cómo es que le van a hacer para convertir de la noche a la mañana a los maestros en lectores, gran parte de la causa de que las cosas estén de cabeza en el sistema educativo, es precisamente porque en su mayoría, no leen. Por supuesto en el área cultural las cosas no van mejor, las autoridades se dedican a justificar presupuestos sin tener un método para promover el gusto por la lectura, el libro y el conocimiento a los demás. Si un Gobernador tiene visión de largo alcance puede, podría vislumbrar que la educación es integral que abarca lo intelectual, lo afectivo y lo físico de manera simultánea, y hacia allá dirigiría líneas de acción integradoras de instituciones oficiales y privadas, en Chiapas cada quien camina por su lado y no hay una propuesta fundamentada principalmente a los profesores, que es otro grupo que hablando de la lectura se dedica a simular por la sencilla razón de que no saben qué hacer. Si alguien no comprende el sentido de la lectura le parece absurdo leer, así sea un profesor o una autoridad. Si alguien tiene por alguna razón la necesidad de leer, busca a alguien que lo conduzca por esa senda. La falta de formación lectora es una especie de monstruo invisible, sabemos que está ahí pero no sabemos qué hacer para combatirlo y lo padecemos.

 

  1. La propuesta actual para el desarrollo de la lectura

El “Programa de formación lectora” que propongo para la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), consta de tres áreas de conocimiento, por un lado, inducir al lenguaje, al idioma, a través de la lectura de novelas cortas, cuentos y poemas, practicando la lectura cotidiana, la relectura, el uso del diccionario, la lectura en voz alta, la memorización de fragmentos y la redacción de textos relacionados con la experiencia lectora del alumno. En segundo término, el análisis de textos a partir de identificar el campo semántico, y de localizar las ideas principales y secundarias con las que el autor argumentó y le fue dando forma a su discurso. Y por último, con las técnicas documentales que permiten, a partir de establecer un tema, buscar información en bibliotecas tradicionales, digitales y archivos, que después de leída, permite delimitar y estructurar los textos; en esta parte el alumno aprende a elaborar referencias bibliográficas, fichas temáticas, notas y bibliografía. A principios de sexenio hice una propuesta al Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CONECULTA) de capacitación para promover la lectura en la entidad, incluso les presente el texto El libro amarillo del promotor de la lectura, pero la burocracia, entendida como las personas que están  acostumbradas a obedecer y no a proponer, es brutal en ese lugar, y por supuesto no prosperó el plan.

1.Qué hacer

Se requiere en primer término claridad en lo que se desea hacer en el a dónde dirigirse; en segundo capacitar a las personas involucradas en los proyectos, por ejemplo si es una universidad que el rector sea un convencido, en la UNICACH es lastimoso ver cómo el gobernador pone a sus amigos en rectoría sin que tengan la menor idea de lo que significa el concepto de universidad en el momento actual, menos asuntos relacionados con la cuestión académica o de la lectura en particular, que ni siquiera son lectores o personas cultas; en tercero establecer un plan de trabajo con objetivos claros a perseguir.

Pese a la aportación del maestro Rubén López Roblero y sin mencionar los números o estadísticas en función a la lectura, sigue siendo una problemática no solamente para la educación, sino una cuestión mas bien asociada a las políticas culturales y del sistema que impera en el país así como las autoridades desinteresadas por tener una sociedad sensible en tanto a la apreciación de la realidad y al compromiso social.

 

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