División social, política y cultural; pueblos indígenas ante la epidemia del VIH

Por Eduardo Molina

El lunes 22 de enero del presente año en las instalaciones del CIESAS en Tlalpan, CDMX, se llevó a cabo la presentación del libro “Pueblos Indígenas ante la epidemia del VIH. Política, culturas y prácticas de la salud en Chiapas y Oaxaca” del autor Rubén Muñoz Martínez.

Rubén Muñoz estudia el impacto de la pandemia en el sur del país, en específico en Chiapas y Oaxaca, en poblaciones con altos índices de marginación y pobreza. En el documento, se identifican elementos de larga continuidad con respecto a las epidemias del pasado y presente, una de ellas es precisamente la división social, política y cultural.

El escritor retomó a Charles Rosenber, para señalar el cambio significativo en la dimensión social de una pandemia y no solo verlo como un evento biológico. Así pues, tiene una connotación dramática y critica en virtud de que no solo puede generar miedo individual sino a su vez colectiva, el miedo a morir cuando un pequeño organismo amenaza a la persona, a la familia, a la colectividad.

Asimismo, en una epidemia afloran valores sociales y practicas institucionales, así como una continua interacción entre incidente percepción, interpretación y respuesta. En consecuencia, se buscan responsables o sembradores de contagio, en vez de ubicar las fallas estructurales en la salud las carencias económicas y las respuestas ineficaces.

El surgimiento de la pandemia VIH, emergió cuando gran parte de los países industrializados había relejado las medidas de control de las enfermedades infecciones. Para 1980, existían gran cantidad de antibióticos y vacunas habían vencido estos padecimientos.

Dicho optimismo se derrumbó al emerger la pandemia del SIDA. Médicos pacientes y activistas se prensaron a la corriente del neoliberalismo para hacerlo un tema prioritario de la salud publica mundial.

La enfermedad surgió en un contexto mundial de crisis económica y en relación México en medio de la reestructuración de sus políticas económica, era una coyuntura critica de devaluaciones, recortes sistemáticos al gasto publico y en particular al gasto social, estos factores incidieron negativamente en la respuesta de la pandemia debido a las políticas de austeridad en el gasto de salud, relató el autor.

Por tanto, el autor hizo hincapié en el aporte de las ciencias sociales para incidir en las políticas públicas de cuidado atención a la salud, en vista de que enriquece la discusión teórica metodológica con el análisis de testimonios.

Entre el 2010 y el 2015, la mayor mortalidad por VIH se concentraba en 11 entidades, entre ellas Tabasco, Veracruz, Chiapas y Campeche.

Al mismo tiempo, la pandemia dejó de ser una enfermedad que afectaba a las grandes ciudades, para impactar en poblaciones con altos grados de marginación pobreza, fronterizas o bien con expulsión de migrantes.

Racismo, migración y pobreza, vulnerabilidad femenina, sexualidad y concepciones culturales en torno al VIH, son elementos son analizados en la obra donde se exponen los testimonios de pacientes, familiares y personales de salud de los pueblos indígenas de Ocosingo y Oaxaca.

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