Tuxtla Gutiérrez; su historia en la antigua Coyatocmó y el barrio San Roque

Conversatorio virtual Crónicas de Chiapas. Cortesía: Fundación Mente Cultural.

*“Los chiapanecos debemos sentirnos orgullosos de la pluriculturalidad que abunda en nuestro Estado, de nuestras raíces, veamos a Chiapas como lo que es, un lugar bello, de rica naturaleza e historia, en nuestras manos y en nuestros conocimientos esta cualquier mejora social que nos propongamos, no olvidemos que el conocimiento es universal y seguirá siendo el método para el progreso”, expresó Braian Zurita.


Fundación Mente Cultural, realizó el conversatorio virtual Crónicas de Chiapas, con la participación de María del Carmen Palacios Velázquez, directora del Ballet Folklórico Chiapaneco, promotora cultural y docente en artes, Eliseo Linares Villanueva, Arqueólogo, Manuel Velázquez, Artista Visual, Braian R. Zurita Jiménez, presidente de la Fundación Mente Cultural.

Linares Villanueva inició hablando sobre el periodo prehispánico en Tuxtla Gutiérrez, esto a través de la cultura de los zoques prehispánicos en la antigua Coyatocmó, esta etnia se distribuyó a lo largo del rio Grijalva; esto se inicio alrededor del año 500 A. C., aunque hay antecedentes en años anteriores.

Asimismo, mencionó que la cultura inició con la aparición de asentamientos sedentarios y artefactos de cerámica, estos artefactos han sido nombrados por los especialistas como negra borde blanco, por ser muy particulares, provenientes de la cultura Mocaya. A partir del año 200 A. C. se empezaron a fundar asentamientos tendientes a ser urbanizados.

Por lo anterior, estos asentamientos urbanizados, estuvieron en los sitios más importantes de la región zoque, como es Vistahermosa, El Mirador en el cruce de la carretera federal, Chiapa de Corzo, Ocozocoautla de Espinoza y otra serie de lugares importantes.

“Estos sitios importantes estaban construidos sobre calzadas, había una calzada norte-sur que dividía el asentamiento hacia esos rubros y luego, otra más que dividía este-oeste, simbolizando los cuatro rumbos del universo”, expresó.

El Arqueólogo dijo creer que Tuxtla Gutiérrez también tuvo esa construcción, ya que hay rasgos que le permiten pensar que así lo era, ya que fue un centro poblacional muy importante, que se mantuvo junto con los otros lugares mencionados hasta el año 600 A. C. cuando se colapsa.

“Es un fenómeno no muy bien explicado que hace que los sitios más importantes se despueble, pensamos que puede haber sido el avance la cultura Maya y le cerró el comercio por el Grijalva. El rio Grijalva fue una vía de comunicación muy importante, porque a través de él, viajaban los productos de comercio de norte a sur, permitiendo que los zoques florecieran hasta el año 600”, explicó.

Además, cuando los españoles llegaron a la conquista, encontraron en Tuxtla Gutiérrez un pueblo muy distribuido, Navarrete tomando datos de Fray Manuel García de Vargas y Rivera calcula una población aproximada de 2 000 vecinos, en términos actuales equivale a la Colonia La Misión donde viven esa cantidad de familias; pero en el año 600 A. C., debió ser un lugar fluente que después se colapsó, eran dependientes del comercio.

El templo de Quechula es una ruina en medio del Río Grijalva. Cortesía: Corazón de Chiapas.

También, hubo poblaciones que se mantuvieron hasta nuestros, un ejemplo de ello es Quechula. El resto de la población migró hacia el occidente, hay muchos sitios del periodo clásico y posclásico, siendo las últimas etapas de lo prehispánico.

“Después del 900, algo también sucede como le paso a los Mayas, creemos que pudo haber una serie de conflictos políticos y económicos, junto con un colapso ecológico porque la zona de la Selva el Ocote, la última zona ocupacional de los españoles, están construidos con plataformas megalíticas, a lo mejor les paso igual que los Mayas, eso disperso a las poblaciones, cuando los españoles llegaron había poblaciones muy pequeñas”, expuso.

Linares Villanueva, mencionó que investigadores que han estudiado a la cultura Zoque, la propusieron como cultura que ya habían avanzado hasta el grado de civilización.

Asimismo, aportó que Tuxtla Gutiérrez no fue investiga desde una idea arqueológica, sin embargo, en 1962 se observaron algunos remanentes. Investigadores de la Fundación Arqueológica del Nuevo Mundo, una institución norteamericana que trabaja en Chiapas, encontró una región de montículos, en el área que ahora se ubica en la 1ª norte entre la 8ª y la 10ª oriente.

“Pensamos que pudo ser uno de los barrios, si es que Tuxtla Gutiérrez, por ser un lugar importante, estaba dividida en cuatro, este pudo haber sido uno de los barrios importantes del suroeste”, compartió.

Es así como, es probable que la plaza principal de la capital chiapaneca entre el año 400 y 600 de nuestra era, debió haber tenido dos calzadas que, hoy es conocida como la avenida y calle central, llamado la acrópolis, una elevación que aun subsiste, dando pauta entonces a que la plaza fuese el lugar donde ahora se encuentra la Catedral de San Marcos y la prolongación donde se encuentran los palacios de gobierno y municipal.

En la historia de Tuxtla Gutiérrez, también mencionó a los Chiapanecas, quienes llegan en el año 900 de nuestra era, sometiendo a las pocas poblaciones existentes, la cerámica que se encuentra es muy parecida a la germánica de los Chiapanecas de Chiapa de Corzo, también se dice que fueron sometidos por los Aztecas, de ahí deriva el grafema del escuchó que hoy se utiliza para identificar a la ciudad capital como Estado.

“El emblema municipal por supuesto, viene en el Códice Mendocino y la matrícula de tributos, es un conejito montado sobre una mandíbula, que significa lugar de conejos, se dice que aparecer esos grafemas en esos dos documentos debió haber sido sometido por los Mexicas, no, la propuesta del maestro Castañón Gamboa, solicitó al cabildo que se hiciera esa representación para el escudo de Tuxtla Gutiérrez”, expuso.

Por otro lado, Palacios Velázquez, expuso sobre la cultura individual, una aportación que ayuda en la suma de una cultura general, es decir, cada individuo va aportando su quehacer cotidiano, social, cultural, religioso y político; ya sea dentro de a familia, los barrios, pueblos o ciudades. Por ello, Tuxtla Gutiérrez es rico en el desarrollo cultural.

“En el caso de mi barrio, que es el barrio de San Roque, siento que hemos tratado de conservar muy fuertemente la cuestión cultural de acuerdo a los festejos, a las fiestas y tradiciones, que todavía tratamos de conservarlas, por la situación de como se ha manejado el barrio, las familias han emigrado a otro lado, por la edad de las personas que eran dueños de las casas, de las construcciones se han ido a vivir a otros lugares”, expresó.

También, por la cuestión comercial el barrio ha sufrido una transformación, que influye en la conservación de las tradiciones, aunque las familias que aun ser conservan en el sitio continúan con el desarrollo de estas.

 

Asimismo, el barrio de San Roque se ha caracterizado por ser un lugar muy rico, por tener el mercado y el Cine Coliseo. Este ultimo se transforma en el Cine Vistarama, en la actualidad es un templo religioso.

La directora añadió que, dentro de las familias que aun resguardan los festejos y las fiestas tradiciones y patronales del barrio, en algún tiempo tuvieron cargos, pero con el transcurso del tiempo los cargos han ido cambiando, ya sea de familia en familia, así como de la cuestión geográfica.

“La fiesta de la feria de San Roque, era una fiesta mucho muy grande, y por la cuestión del espacio que tenemos en el entorno se ha ido reduciendo, también ha formado parte la cuestión de la indumentaria, de la gastronomía, del como nos reunimos para hacer ciertas celebraciones”, expuso.

Además, los espacios que les han brindado para que se puedan reunir los tuxtlecos y los san roqueños, el espacio de la cancha de San Roque, esa parte del parque antes era un panteón, uno de los primeros.

“En nuestra memoria familiar, nos contaban que tuvo un nombre, le decían el Avispero, porque en un momento de esa época, de los años 20 – 30, por el tipo de matorrales que había en ese lugar, había mucha avispa”, compartió.

También, otra de las cosas que le contaban, cuando aún no estaba la iglesia, los vecinos corrían la voz, estaban asustados porque se había formado un copete, eso les hizo pensar que se estaba formando un volcán. Cuando el templo ya se construyó, este no se encuentra cimentado en la tierra.

“Nos han contado por tradición oral, que no pudieron construir porque se formaba ese pequeño volcancito y no podían construirlo, entonces se dejo el espacio abierto, hay un sótano debajo del templo para que pudieran realizar esa construcción”, mencionó.

En el caso de las fiestas tradicionales, aun conservan la coronación que se le festeja a una persona antes de su cumpleaños, al igual celebran de la enterrada del gallo y la última teja que se pone al final de la construcción de una casa.

“Las fiestas en los años 50-60, como yo lo viví, lo recuerdo. Cuando tu llegabas a una fiesta lo primero que te hacían los dueños de la casa era, que a las mujeres las dejaban en la parte de la entrada de lo que era la sala, ahí se sentaban todas las damitas y los varones, se organizaban para ocupar los corredores o la parte del patio de la casa”, mencionó.

Palacios Velázquez, añadió que cuando estaba la música de la marimba, las mujeres bailaban primero y luego los varones se integraban para bailar con las esposas o las novias de permiso, en el caso de los solteros se paraban en la puerta, para cuando empezara la música, identificaran a las señoritas solteras.

Otra de las cosas que resalto en ese entonces, eran los trueques que se realizaban entre familias en cuestiones alimentarias, con eran las cosechas y recetas de comida.

 

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