Las procesiones de comunidades indígenas a San Bartolomé en Venustiano Carranza

La romería o procesión a San Bartolomé es la más importante para la comunidad. Cortesía: Mapio Net.

*Con base en la investigación antropológica realizada por Juan Martín Coronel Lara, la festividad a San Bartolomé, en el municipio de Venustiano Carranza es la más importante para los habitantes, sin embargo, no es la única, ya que al año, realizan seis romerías en la zona.


La comunidad de habitantes tojolabales de San Pedro Buenavista, en el municipio de Venustiano Carranza, efectúan a lo largo del año un circuito de peregrinaciones a diversos puntos sagrados de la entidad que tiene como propósito fundamental impetrar las lluvias a los santos, por lo que Juan Martín Coronel Lara, antropólogo de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), realizó el estudio de dichos rituales y la cosmovisión la imagen de San Bartolomé, el Rayo, patrón al que los tojolabales visitan en abril de cada año.

“Los habitantes de esta comunidad, ubicada en el municipio fronterizo de Las Margaritas, acuden anualmente en romería a la ciudad de Venustiano Carranza, en el mes de abril, para depositar ofrendas y dirigir plegarias a esta entidad sobrehumana como parte de un circuito más amplio de romerías que realizan a diversos sitios sagrados del estado de Chiapas y que tienen como finalidad central impetrar las lluvias y la fertilidad agraria a las deidades responsables del manejo del clima” señala.

La comunidad enfatiza, de acuerdo a lo que señala el investigador, sobre todo, sus atributos acuáticos: su vínculo con los cerros, el rayo, la lluvia y el maíz en el marco de la cosmovisión mesoamericana.

Originado en las primeras décadas del siglo pasado, el k´u´anel, como se le denomina en lengua tojolabal a la romería, sigue constituyendo una actividad central en la vida religiosa de varias comunidades campesinas de los municipios fronterizos de Chiapas. La romería en honor a San Bartolomé de Carranza surgió en la década de 1930 y posterior a la de Santo Tomás de Oxchuc la que se habría instaurado en 1919 después de una sequía que azoló a la región fronteriza.

Una romería no es más que una peregrinación que se hace, de manera especial, para visitar una ermita en la que yace un santo, o bien, también se le denomina de esta forma a la fiesta popular que se celebra en un lugar cercano a la ermita en el día de la festividad del santo a la que está consagrada.

“La de San Bartolomé habría surgido luego de que los devotos pusieran en duda la efectividad de Santo Tomás en sus funciones de propiciador de las lluvias” añade el investigador.

Venustiano Carranza es uno de los centros de peregrinación que forma parte del ciclo de romerías de varias comunidades campesinas, aun cuando en las últimas décadas el número de individuos que asisten a ellas ha venido a menos. Instituida en los años treinta del siglo pasado en honor a san Bartolomé, esta romería parece ser la tercera en antigüedad practicada por habitantes de la región fronteriza, solo después de la de san Mateo en Ixtatán y la de santo Tomás en Oxchuc.

El calendario de Bawitz incluye seis peregrinaciones anuales. El orden de visitas se da de la siguiente forma: 1) k´u´anel al Padre Eterno, La Trinitaria (febrero); 2) k´u´anel a santo Tomás, Oxchuc (marzo); 3) k´u´anel a san Bartolomé, Venustiano Carranza (abril); 4) k´u´anel al “Señor del Trapichito”, Tulancá municipio de Amatenango del Valle (fines de abril o principios de mayo); 5) och nichim al Padre Eterno, La Trinitaria (mayo o junio) y 6) och nichim a santa Margarita, Las Margaritas (11 de julio).

“Esta actividad, al menos como se practica en Bawitz, involucra a prácticamente todos los miembros de la comunidad, aun cuando solo un pequeño contingente peregrina, y legitima su pertenencia a ella. En efecto, cada jefe de familia tiene que cooperar 50 pesos por cada una de las seis peregrinaciones. Hay, sin embargo, una excepción con seis familias, que no son católicas, y a las cuales se les ha establecido una cuota de 100 pesos por cada peregrinación, el doble de dinero que el resto de familias, esto por no involucrarse en ninguna de las actividades” añade Coronel Lara.

El dinero colectado, previo a cada salida, es depositado en manos de los especialistas rituales que son la voz de la comunidad durante las plegarias de petición de lluvias y se emplea básicamente para la compre de las ofrendas comunitarias.

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Para efectuar el circuito de visitas hay seis grupos permanentes que van rotándose anualmente los puntos de peregrinación. Cada comitiva se integra por 25 individuos, pero, antes de realizar cada peregrinación se invita a las personas de la comunidad que quieran participar ya por una deuda ya por alguna petición particular que deseen hacer a la entidad sagrada visitada.

Por último, hay que señalar que el ciclo de peregrinaciones es organizado por “el grupo de catequistas”, representantes de la institución católica oficial en la comunidad. Los catequistas son a la vez los responsables de encabezar cada grupo.

“Por ejemplo el rezador de 2016 que encabezó la romería a Venustiano Carranza, don Antonio de 55 años, es a la vez catequista, aunque esto no excluye que comparta elementos comunes de la concepción del mundo con el resto de tojolabales.

Durante el mes de abril y determinada por la fecha movible de Semana Santa, los romeristas, designados por la comunidad, recorren en vehículos en un tiempo aproximado de dos horas, los 120 kilómetros que la separan del centro de peregrinación. El culto a este santo fue introducido por los frailes de la Orden de Santo Domingo desde la fundación del otrora pueblo de San Bartolomé de Los Llanos -nombre con el que se conoció hasta 1934 a Venustiano Carranza-, a mediados del siglo XVI.

“Los romeristas dedican un fin de semana, los días sábado y domingo, a esta práctica religiosa. La comparsa, que en 2016 se integraba por cuarenta y seis miembros, es dirigida por el rezador, especialista religioso encargado de establecer comunicación con San Bartolomé durante los ritos. Lo auxilia un reducido grupo de hombres, quienes cumplen tareas relacionadas con las ofrendas colectivas; tales como su traslado y su ofrecimiento” menciona el investigador.

Un tercer subgrupo de hombres, quienes marchan al frente de las procesiones, se encarga de portar las banderas ceremoniales; una mayor y la otra menor las cuales llevan inscritas el nombre de la localidad, y también de ejecutar la música ritual empleando para ello dos tambores grandes, tres pequeños y una flauta de carrizo. Las mujeres, que no descuidan a los niños, entonan la segunda voz durante los rezos que dirige el rezador. Algunos hombres más sin cargo aparente, completan la comitiva.

En tanto, las ofrendas colectivas: velas, cirios, veladoras, incienso, cohetes y flores; constituyen el elemento de intercambio con San Bartolomé, formas rituales desarrolladas por los tojolabales que persiguen obtener la gratitud de este y con ello merecer recompensa, estas ofrendas han sido compradas con dinero que días atrás cada familia de Bawitz ha tenido que cooperar como parte de sus obligaciones y responsabilidades, pero también de los beneficios que obtiene al formar parte de la comunidad.

Al concluir los “rezos y alabados que están dedicados a nuestro señor San Bartolomé”, el rezador y sus auxiliares colocan las ofrendas comunitarias frente al santo, debajo del arco toral que divide la nave y el altar mayor de la iglesia. Se ofrendan 30 veladoras y cuatro cirios ordenados en cuatro filas, y a los costados se colocan dos ramos de flores. Las ofrendas son prendidas por el auxiliar de mayor edad.

“Solo cuando las ofrendas comunitarias han sido prendidas en su totalidad y a una indicación del rezador, las mujeres se congregan junto a las ofrendas y se hincan frente a san Bartolomé. El rezador dirige de nueva cuenta “rezos y alabados” en español. Al concluir, da comienzo a las plegarias. Este acto ritual, que se ejecuta exclusivamente en lengua tojolabal, constituye sin duda el momento de mayor peligro de la romería” resalta Coronel Lara.

Asimismo, de cierta manera, es la culminación de un proceso ritual que involucra, directa e indirectamente a todos los miembros de la comunidad. El especialista ritual, quien se vuelve la voz de la comunidad, interpela a San Bartolomé, con cierta subordinación, que envié las lluvias necesarias para el maíz y que proteja de enfermedades a los habitantes de Bawitz. Las plegarias duran entre tres y cuatro minutos. Al concluir, los participantes se persignan.

Los atributos y funciones que los Mayas le otorgan a las imágenes de los santos expresan claramente las reelaboraciones simbólicas que se han operado en el contexto de las religiones indígenas contemporáneas. En efecto, la hagiografía canónica de los santos se encuentra ausente del pensamiento de los informantes Mayas.

“Fuera de la observancia de los representantes oficiales del catolicismo canónico, los Mayas han modelado sus prácticas y creencias religiosas a partir de sus condiciones materiales de existencia. La pervivencia de una economía agrícola y la necesidad siempre presente de incidir en la voluntad de los santos que personifican los fenómenos meteorológicos son fundamentales para entender estas expresiones de la religiosidad indígena” finaliza.

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