Reconfiguración del uso de plantas medicinales y gastronómicas en San Cristóbal de Las Casas

Las localidades de los Altos de Chiapas, se tiene amplio conocimiento sobre plantas que se encuentran en su región y cómo utilizarlas en la vida diaria. Cortesía: Ecología Verde.

*Los espacios socioculturales de aprendizaje y los mecanismos de comunicación dan pie a la recreación de conocimientos sobre los usos de plantas medicinales y gastronómicas. Puede identificarse en discursos sobre sana alimentación, donde se argumenta la necesidad de consumir plantas y alimentos sanos para mantenerse saludable, estos han generado una toma de conciencia y un sentido de emergencia frente a las ideas consumistas que el sistema dominante intenta insertar en la sociedad.


Cinthia Peralta, Rodolfo Mondragón y Eduardo Bello, investigadores de El Colegio de la Frontera Sur, analizaron diferentes espacios socioculturales y mecanismos de comunicación que se utilizan para el aprendizaje entre los habitantes de San Cristóbal de Las Casas, con el fin de explicar la apropiación de conocimientos sobre el uso de plantas medicinales y gastronómicas.

Chiapas cuenta con una variedad florística, alrededor de 10.000 especies de plantas, por lo que no es sorprendente saber que, en las localidades de Los Altos, tienen un amplio conocimiento sobre plantas que se encuentran en su región y cómo utilizarlas en la vida diaria. En San Cristóbal de Las Casas, hacen uso de las plantas, como ornamento, medicina y alimento.

A pesar del crecimiento poblacional, superficie y el carácter cosmopolita que ha adquirido San Cristóbal, ha generado cambios en las actividades económicas y modos de vida de sus habitantes, en específico de las tierras para cultivar que se han ido fragmentando y utilizando para la construcción de habitaciones a costa de los espacios verdes.

Los investigadores mencionan que, en las zonas urbanas, la práctica de la agricultura se realiza en espacios como establecimientos comerciales, instituciones públicas y propiedades privadas, considerados espacios de aprendizaje. Éstos permiten la generación, selección y acumulación, en colectivo de un conjunto de saberes y prácticas respecto a la agricultura y son reproducidos por diferentes medios a través de un proceso comunicativo, con el fin de permitir el intercambio de experiencias.

Por lo expuesto, se han construido espacios y mecanismos de comunicación para la obtención de conocimientos sobre las propiedades y usos de plantas medicinales y gastronómicas. Estos conocimientos se han reconfigurado acorde con una dinámica de situaciones como la urbanización de pueblos, la influencia de los medios masivos de comunicación en los modos de vida, la extensión de las industrias de alimentos procesados y de supermercados, provocando cambios en los comportamientos sociales y las necesidades percibidas.

Sin embargo, los conocimientos sobre plantas medicinales y gastronómicas siguen vigentes gracias a su dinamismo y adaptabilidad en el contexto social y cultural, y a que el ser humano los ha modificado de acuerdo con sus necesidades.

Peralta, Mondragón y Bello mencionaron que, los participantes de la investigación expusieron que, los conocimientos sobre los usos que le dan a las plantas alimenticias y medicinales corresponden a saberes ancestrales transmitidos de una generación a otra durante muchos años, permitiendo que se mantengan vivos.

De acuerdo con los testimonios, se contó con la participación de diferentes personajes de la familia como padres, abuelos, tíos, compadres y cuñados, lo que reafirma la circulación de conocimientos en el ámbito familiar y de personas cercanas.

Respecto al uso medicinal de las plantas, los investigadores encontraron que éstas son requeridas como remedio para curar, prevenir enfermedades y malestares, y para sanar heridas como quemaduras, raspones o rozaduras. Son consumidas en tés, infusiones, licuados, como ungüentos, cremas, compresas, para hacer vaporizaciones o inhalaciones.

Además, las plantas medicinales fueron relacionadas, para la mayoría de los casos con hierbas como el hinojo, ruda, ajenjo, hierba buena, entre otras. En casos específicos, la chilchahua es usada para aliviar infecciones gastrointestinales como la salmonelosis y otros problemas estomacales, cuya eficacia ha generado confianza entre algunas personas considerándola como “la planta milagrosa”, debido a su poder curativo.

En el uso gastronómico, encontraron que algunas plantas son usadas en la preparación de los alimentos. Como saborizantes o aromatizantes para los guisos que se prepararan, o bien como acompañantes que se consumen en ensaladas o se agregan a sopas.

Para ambos rubros tanto medicinales como gastronómicos, indagaron sobre el doble uso que se les otorgan a las plantas, algunos de los participantes reconocieron la virtud doble de algunas plantas de una forma integral, mientras que otros hablaron de ambos usos de manera separada.

“Tenemos un buen de literatura que da cuenta de esto. O sea, que el ajo y la cebolla sean tan usados en todos lados pues es que son muy ricos, pero también como que ayudan mucho, o sea, las bacterias de tu intestino grueso son felices cuando tú les das alguna cebolla. Es como esas plantas que tienen múltiples propósitos… por un lado medicinales y por otro alimenticias”, dijo Linda Marín.

El betabel ha adquirido mucha fama para bajar de peso, contiene un mínimo de calorías, mucha fibra y glutamina, ayuda a mantener el buen funcionamiento intestinal evitando la inflamación. Cortesía: Mi ingrediente natural.

De un total de 115 plantas mencionadas, a 24 le otorgaron uso medicinal y gastronómico, a 43 le atribuyeron sólo uso medicinal y 48 fueron reconocidas como plantas gastronómicas. Las plantas de doble uso expuestas por los participantes en la investigación fueron la acelga, albahaca, ajo, arúgula, betabel, cebolla, caléndula.

Asimismo, la chaya, cilantro, diente de león, epazote, espinaca, hierba buena, hinojo, jengibre, orégano, papa, pepita de calabaza, perejil, piña, nopal, romero, sábila y tomillo; son usadas para aliviar diferentes malestares, por ejemplo, dolores estomacales, colitis, gripa, tos, fiebre o dolor de garganta, mismas que se utilizan en los alimentos como saborizante o aroma.

Los investigadores destacan que el origen de la mayor parte de esas plantas, provienen de Europa, Asia, África y Sudamérica, significa que muchas de ellas y los usos que se le dan, corresponde a un conjunto de conocimientos que se han adoptado de culturas ajenas a la mexicana, chiapaneca y san cristobalense. Este flujo de saberes sucede por la movilización constante de personas quienes, comparten saberes y generan estrategias de aprendizajes, enriqueciendo su bagaje cultural sobre medicina y alimentación a base de plantas.

De acuerdo con los testimonios recabados por Peralta, Mondragón y Bello, los conocimientos sobre los usos de las plantas medicinales, gastronómicas o ambas se han ido aprendiendo, en diferentes ámbitos sociales, que pueden ser categorizados, como formales, no formales e informales.

Con base a lo anterior, el espacio formal, implica los primeros años de educación hasta los estudios universitarios, incluyendo la obtención de grados académicos. Algunos participantes atribuyen a su formación académica los conocimientos acerca del uso de plantas medicinales y gastronómicas, lo que les ha permitido usarlos en su vida cotidiana y/o como parte de su trabajo profesional.

Mencionaron conocer personas que a través de la academia han obtenido dichos saberes. Manifestaron ejercer labores como facilitadores de clases, diplomados, cursos o similares dentro del contexto académico, para compartir sus conocimientos. Otros más, admitieron ser quienes aprovechan los espacios de aprendizaje para adquirir nuevos saberes sobre los usos y prácticas afines a las plantas medicinales y gastronómicas.

De acuerdo con los testimonios, el espacio formal puede subdividirse en contextos de educación básica y educación superior. En esta última se ofrece diferentes carreras profesionales que promueven los conocimientos sobre plantas, sus usos y su producción. Mientras que, la educación básica propone temas afines al conocimiento de plantas y su producción en jardines o huertos verticales.

Para el espacio no formal, estos se presentan como sistemas organizados de educación extraescolar como talleres o cursos, les atribuyen relevancia debido a que facilitan el aprendizaje en grupos particulares de la población. Este espacio puede subdividirse en colectivos sociales y culturales, asociaciones civiles y, talleres y cursos.

Los investigadores mencionan que, un colectivo, que es importante señalar por la relevancia que tiene para varios de los participantes, es la red Sembrando Jovel, realiza talleres y encuentros una vez al mes, enfocados en temas de agricultura urbana, periurbana y la sana alimentación, incluidas las plantas medicinales y gastronómicas en los que se fomente el aprendizaje por medio de la convivencia intergeneracional y el intercambio de saberes y experiencias.

Nichim Otanil, es un centro de capacitación en plantas medicinales de culturas ancestrales de Chiapas. Cortesía: Nichim Otanil.

Otras asociaciones, colectivos e instituciones son Nichim Ot´anil, Meliphone, El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), quienes incorporan en sus actividades, acciones referentes a la siembra, la producción de semillas y los conocimientos sobre plantas y sus usos.

Sembrando Jovel y otros involucrados en ella promueven el conocimiento de las plantas como recurso medicinal y gastronómico por medio de sus diversas actividades, ya sea de manera explícita como el caso del taller de plantas medicinales, en colaboración con la asociación Nichim Ot´anil. donde ponen a prueba el conocimiento de plantas de los participantes.

A esta variedad de actividades que agrupaciones realizan, le otorgaron importancia debido a que su contribución, explícita o implícita, en el fomento de saberes sobre plantas medicinales y alimenticias, genera una unión de esfuerzos que da la oportunidad de obtener más conocimientos por medio de la convivencia persona a persona y entre colectividades.

Peralta, Mondragón y Bello dijeron que, para el tema de la investigación, este tipo de espacios es significativo debido a que facilitan la construcción y reproducción de saberes sobre los usos que se le puede dar a las plantas, por las actividades programadas que, permiten la exposición de dichos conocimientos y gracias a la convivencia intergeneracional que genera un intercambio de saberes.

El ultimo espacio mencionado es el informal, este se distingue por su duración de por vida y por la capacidad de adquirir, por medio de experiencias cotidianas en el trabajo, el entorno familiar y el ambiente de ocio, diversidad de conocimientos, habilidades y actitudes.

Por lo que, tomaron en cuenta los testimonios de los participantes en la investigación, se puede decir que, existen cuatro tipos de espacios informales en el que se facilita la construcción y reproducción de conocimientos de plantas medicinales y gastronómicas, son la familia, el trabajo, el círculo de amigos y conocidos, y el vecindario.

Es así como la familia resultó ser el espacio más mencionado, los investigadores mencionan que, la mayoría de las respuestas coincidieron al expresar que el conocimiento que tienen sobre el uso de las plantas medicinales y alimenticias, lo han adquirido de integrantes de esta y también lo comparten con ellos, tales como mamá, papá, tía, abuelos, suegro, pareja, hijo y otros.

“Cuando trabajaba en comunidades, veía las hierbitas que tenían ahí las señoras en sus casas y muchas eran medicinales… en una plática informal te dicen o te dan el nombre en su lengua, o en el monte también caminando a la milpa, me decían, ah mira, este es el barbazo, sirve para esto o para esto otro”, dijo José.

También, dentro del círculo de amigos o conocidos y en los alrededores, ya sea, dentro del mercado, en la calle o cualquier pequeño o gran sitio en el que puedan establecerse relaciones interpersonales que motiven la reproducción de conocimiento, por medio del intercambio de saberes, como en los mercados donde observaron que, ocurrían intercambios de conocimientos sobre los usos y beneficios de plantas entre vendedores y compradores.

Los investigadores, tomaron en cuenta la relevancia los diferentes mecanismos de comunicación que usaron los participantes para la reproducción de conocimientos de plantas como un recurso medicinal y gastronómico, entre ellos está la convivencia intergeneracional, un aprendizaje a través de diferentes miembros de la familia, de quienes se adquiere el conocimiento en medio de pláticas casuales, al momento de preparar los alimentos, algún remedio para aliviar a alguien en momentos de enfermedad o cuando hay alguna dolencia.

Sin embargo, no está limitada al ámbito familiar, se puede presentar en lugares como la escuela, el trabajo, la calle, el mercado o la tienda, con personas conocidas e incluso, no conocidas que tengan conocimientos sobre plantas que quieran compartir. Esta forma de aprendizaje retroalimenta y facilita un intercambio de saberes.

Las personas entrevistadas expresaron que, los saberes sobre las plantas medicinales y alimenticias se adquieren como resultado de ejecutar en medio de esas pláticas casuales mientras se explica acerca de la planta en cuestión, en otros momentos, donde las personas tuvieron la oportunidad de experimentar y aprender de manera empírica.

Lo anterior, sucede en medio de situaciones de emergencia que se convierten en oportunidades de aprendizaje. Por ejemplo, en momentos de enfermedad en los que investigan sobre tal planta para una dolencia específica, y se pone en práctica al aplicarse a quien lo necesite, ya sea a uno mismo o a un cercano.

“Me enfermo y de repente te llueven los remedios, deberías de hacer esto, y lo otro, así se aprende. Es la manera de cómo yo he aprendido… si veo que alguien está enfermo del estómago, tomate uno de estos, es lo mismo que alguna vez escuché… conocimiento oral… muy a partir de la necesidad”, expresó Carmen Fernández.

Otro mecanismo de comunicación mencionado es aquel que se presenta en la academia, que funciona como un medio por el cual se emite y se recibe información sistematizada a través de clases, cursos, diplomados o talleres estructurados e institucionalizados, da la posibilidad de adquirir conocimientos especializados, así como títulos académicos.

Taller sobre el uso de plantas medicinales. Cortesía: Infrarural.

Peralta, Mondragón y Bello, presentaron el mecanismo en participación con grupos organizados como colectivos sociales y culturales, y organizaciones de la sociedad civil. Quienes promueven talleres, cursos y/o eventos para compartir conocimientos por medio del intercambio de experiencias, la práctica y la convivencia intergeneracional, con el objetivo de llevar los saberes adquiridos a la cotidianidad de quienes participan.

Por último, los medios de comunicación usados para informar acerca de conocimientos sobre plantas medicinales y alimenticias, a través de la televisión, radio, libros, prensa, internet y las redes sociales. Estos medios se utilizan, para atraer a las masas, sobre todo en el caso de la televisión y la radio, en los cuales, no hay contacto directo con los receptores.

Cada uno de los medios mencionados, actúan de forma que lo ve, escucha o lee quien se siente atraído e interesado por el contenido que presentan, sean artículos, recetarios, libros especializados, programas de televisión o de radio, o por mensajes compartidos a través de las redes sociales como Facebook y WhatsApp.

Sin comentarios aún.

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comparta su opinión. Su correo no será público y será protegido deacuerdo a nuestras políticas de privacidad.
A %d blogueros les gusta esto: