Indígenas mochó, una historia de sobrevivencia del pasado y presente

Fiesta Mochó en Motozintla – Cortesía: Ulises Morales

*Los mochó, grupo étnico que vive en la región de Motozintla fue afectado por las políticas de integración implementadas por el gobierno de Grajales, actualmente están luchando por fortalecer los elementos que constituyen su cultura.

*Su lengua se llama Qato´k y está en riesgo de desaparecer.


Por Alma Martínez

En Chiapas, durante el mandato del gobernador Victórico Grajales (1932-1936), fue impulsada una política de integración, que partía de la necesidad de civilizar a las y los indígenas y que impuso dos medidas: el uso obligatorio del castellano y la prohibición de la indumentaria étnica.

Dicha política se vio materializada con la creación del Departamento de Acción Social, Cultura y Protección Indígena (DASCP) en 1934. Funcionó en pueblos fronterizos de Chiapas como Tziscao, Guadalupe Victoria, Amatenango de La Frontera, Bellavista, Porvenir, entre otros.

Ulises Morales Flores, historiador y antropólogo, explicó que el recibimiento de la política de integración en cada lugar fue diferente, en los pueblos fronterizos sirvió para ayudar a consolidar la frontera, a partir del idioma y la vestimenta distinguieron al mexicano del guatemalteco.

En el caso de Motozintla, en la cabecera, funcionó diferente ya que los mochó tenían el control del poder municipal, sin embargo, en 1938 a raíz del asesinato de su líder indígena, Benjamín Guanón, perdieron el poder y recibieron de golpe las medidas de integración.

Después de 1938 es cuando amparados por el poder municipal, los ladinos y mochó adinerados obligaron a los mochó subalternos a vender sus tierras del centro y los mandaron a las orillas donde las tierras no eran buenas para vivir, usaron a su favor la política estatal de integración, para obligarlos a hablar el castellano y vestir indumentaria no étnica.

Hay circunstancias que permiten que las políticas estatales impacten en los pueblos, la población también tiene intereses y luchará por ellos si las circunstancias están a su favor, dijo el historiador.

Festividad de la etnia mochó en honor a San Francisco de Asís – Cortesía: Ulises Morales

Morales detalló que, el grupo mochó celebra su fiesta patronal del 1 al 4 de octubre, dedicada a San Francisco de Asís, ahí se mezcla la herencia prehispánica con la europea, en ella, consumen la bebida ritual puzunque (no es consumida en otro momento del año) y salen a bailar danzantes conocidos como moros, toros y vaqueros.

En cambio los ladinos (personas que hablaban castellano y se dedicaban principalmente a explotar a los indígenas) anunciaron en 1935, la creación de una fiesta comercial para sustituir la que celebraban las y los indígenas, pero ahora la llevarían a cabo en marzo.

Ambas fiestas aún existen, pero a raíz de 1935 hasta casi 1960, la fiesta indígena sufrió una fuerte crisis para su continuación. Esta iniciativa por parte de los ladinos se empalmó con más iniciativas enfocadas en desaparecer de los ámbitos más importantes a los mochó, mencionó Morales.

Explicó como actualmente los mochó están luchando por fortalecer los elementos que caracterizan su cultura y por el reconocimiento de su participación en la historia local y regional, así como de su presente.

Decir mochó es decir “no hay”, este grupo étnico dice que la forma correcta de llamarle a su lengua es: Qato´k, “nuestra lengua”. De acuerdo con Morales, el número de hablantes que observó cuando hizo trabajo de campo y convivió con los mochó dista de las cifras oficiales.

La mayoría solo sabe pequeñas frases, no manejan bien el idioma por falta de práctica o lo han olvidado. Supongo que no han de ser más de diez que lo manejan bien, indicó.

En la casa de la Cultura de Motozintla o en la Casa Mochó, se dan clases de qato´k para grupos limitados, pero muchas personas terminan por desertar, quizá porque no le encuentran utilidad.

Falta una educación para entender la importancia de saber el idioma, entenderla como una ventana a otra forma de nombrar el mundo y todo lo que lo integra. En la región existen muchas evidencias sobre la época prehispánica que están abandonadas, creo que con eso puedo decir que hay mucho desinterés por la cultura, planteó el historiador.

Morales señaló como a pesar de que México es un país pluricultural, la enseñanza de los idiomas étnicos no se imparte en las escuelas. Por lo que, hace falta un programa educativo integrador y no excluyente.

Además, mencionó no sentirse emocionado por el apoyo que el gobierno ha dado para fortalecer la cultura mochó, pues considera que han visto el problema desde el presente y no se han preguntado por el pasado.

Unido a la creación de políticas para las y los indígenas, que no concuerdan con lo que viven en sus comunidades. Por ejemplo, en la implementación de la política de integración, no les preguntaron si querían dejar de hablar el idioma o dejar de vestir indumentaria étnica.

La mayoría de las iniciativas que ellos presentan no están acompañadas por la voz de los sujetos a quienes pretenden atender. Se han llevado iniciativas de talleres de concientización, pero quienes las imparten no saben sobre la región, dijo Morales.

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El historiador explicó que no pretender ser juez, ni privilegiar una sola voz, lo que ha hecho es hacer del mochó un “sujeto histórico”, lo que significa que es actor de su propia historia.

Trayectoria

Morales Flores, nació en Bochil y narró que al momento de estudiar la secundaria y la preparatoria en la región Sierra Mariscal, algunos de sus compañeros se portaron clasistas con él y lo excluían por tener familiares que hablaban tsotsil.

Cuando estudió la licenciatura en historia en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), entendió que a veces las actitudes solamente se pueden entender si se revisa el pasado, así fue como se animó a estudiar la maestría en antropología en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS), con una propuesta de tesis, de revisión del pasado, pero con enfoque en Motozintla.

Después de terminar la tesis, los mochó le pidieron que escribiera un libro sobre su versión de la historia, lo cual hizo. El libro se titula “Ciudad sin nombre”, en un primer momento fue un engargolado en 2017 y en el 2020 se imprimió financiado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMYC).

En el libro se integran todas las voces de la historia local y se visibiliza la versión de los mochó. – Cortesía: Ulises Morales.

El historiador recordó como cuando en Motozintla se empezaron a hacer las primeras lecturas del resumen de su investigación, notaron que era diferente, que en el libro y en la tesis no aparecían las acostumbradas alabanzas a los personajes ilustres, por el contrario, se daba voz al grupo indígena mochó.

El hecho de que abordara temas como la muerte del socialista Ismael Mendoza, y a su vez, mostrara quienes eran sus descendientes en la actualidad, o sacara a la luz la figura de Benjamín Guanón, quien no permitió la introducción de la política estatal y que gracias a él se aminoró sus efectos, provocó el descontento de las elites.

Nunca creí que se le tuvieran tanto miedo al pasado, menos a un hecho ocurrido en 1938. Alguna vez se me planteó que en lugar de escribir estos textos hiciera uno de personajes ilustres, pero no acepté, porque no sé cómo hacerlo, mi círculo social siempre ha sido con personas con muchas necesidades y no aprendí el lenguaje político de endulzar las cosas, expresó Morales.

Pese al poco apoyo económico que ha recibido para sus investigaciones, muchas personas han reconocido su trabajo. Su libro se ha presentado en la Filtuxt 2020, Coneculta, y en la Casa de la Cultura de Motozintla. Se han adquirido muchos ejemplares en poco tiempo.

Mi origen es una familia de pocas posibilidades económicas, entonces no tengo nada que perder, si no mucho por ganar. Esto de escribir no lo hago por dinero, cuando a veces me he quedado desempleado he tenido que volver a trabajar como campesino o peón de albañil, yo sostengo que tener un título universitario o de posgrado no es poseer un título de nobleza, manifestó el historiador.

Luego de la publicación de su libro, realizó un documental llamado “Donde habitan los no hay”, en donde resume información sobre los mochó. Explicó le llevó un año, porque tuvo que leer y analizar muchos documentales, ya que lo audiovisual es algo sobre lo que desconocía.

Mi documental, se ha presentado en varias plataformas. Creo que, como soy un investigador independiente, trabajo de forma más libre, pero mi alcance y mis trabajos tienen tantas limitaciones como tantas ventajas, dijo.

Actualmente, es becario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA). Está escribiendo una novela cuyo escenario es el pueblo de los mochó, también un poemario titulado “Fogón de estrellas”, que cuenta la migración del pueblo de Bochil a “La Ciudad sin nombre, donde habitan los no hay” o también conocida como Motozintla.

A la par, está corrigiendo el libro “Los mochó, su lengua y su historia”, en el que trabajó con el director de la Casa de la Cultura, becarios del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, el lingüista Enrique Matías y el antropólogo Pablo Acuña.

Es muy interesante todo lo que no sabíamos sobre la historia del grupo mochó y creo que siempre dar luz a nuevas cosas pareciera que se hace ocultando otras, pero espero que no pase conmigo y mis investigaciones, concluyó Morales.

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