¿Sólo comen ratones?

La Alacranera haciendo honor a su nombre; alimentándose de su presa favorita, un Alacrán común (Centruroides chiapanensis). © Daniel Pineda Vera.

Por Daniel Pineda Vera de Pájaro Cantil

Gracias a medios de comunicación y el gremio dedicado al mantenimiento de reptiles en cautiverio como mascotas, se ha generalizado la idea de que la mayoría si no es que la totalidad de las serpientes, se alimentan de ratones o ratas (y bueno, ¡de gente también!)… Sin embargo, esto no es así, o al menos, no en el caso de la mayoría de estos fascinantes y poco comprendidos reptiles, y he aquí un ejemplo 100% tuxtleco:

La Alacranera (Stenorrhina freminvillei), con su coloración más frecuente. Esta es una de las tantas culebritas muy útiles e inofensivas que tenemos en Chiapas, y que aún es frecuente encontrar en Tuxtla Gutiérrez. © Daniel Pineda Vera.

Esta pequeña serpiente de no más de 65 cm de longitud total, como su nombre bien sugiere, se alimenta de alacranes (y otros artrópodos), desde luego, este nombre común queda reservado en la mayor parte de los casos, para los herpetólogos, puesto que en la práctica, la gente del campo suele llamarle «Ratonera» o «Culebra Negra», alegando que se trata de una cría de la verdadera Ratonera o Culebra Negra (Drymarchon melanurus por estas regiones).

Variante rojiza de la Alacranera, misma que en otras regiones le conocen como «Culebra de Sangre». Desde luego, es inofensiva, además de hermosa. Esta variante también puede encontrarse en Tuxtla Gutiérrez. © Daniel Pineda Vera.

Además, esta especie tiene variantes en su coloración, una de ellas, la más común, es la variedad café grisácea, con el vientre amarillento, y una fina rayita negra detrás de cada ojo. Otra, no muy común, es la rayada; de color pajizo, con rayas negras a los lados del cuerpo. Y la más rara y hermosa desde luego, es una en que la serpiente es enteramente roja, solamente el vientre es algo más pálido, amarillento. Cualquiera de ellas puede encontrarse por estas regiones, y una característica infalible para reconocer esta especie, es su lengua de color rojo intenso. Además, el hocico es ligeramente chato y levantado.

Demostrando que la Alacranera es totalmente inofensiva, siendo sostenida y fotografiada por el autor de ésta nota. Cabe recalcar que la Alacranera es una culebrita tan mansa que jamás intenta morder, sin embargo, es necesario manejarla con respeto y prudencia. © Daniel Pineda Vera.

Esta culebrita es una serpiente crepuscular, nocturna y terrestre. Durante el día se le ve raras veces, a menos que se encuentre tomando el sol por la mañana. Ocasionalmente, en los días nublados, reposa entre la hojarasca, apenas mostrando el cuerpo. Durante la noche sale de sus escondites (bajo troncos, piedras, huecos o grietas en el suelo, etc.) en busca de sus presas, conformadas principalmente por artrópodos como cucarachas, grillos, chapulines, escarabajos, arañas, y sus preferidos, los alacranes (para el caso de Chiapas, los géneros presentes son Centruroides y Diplocentrus, principalmente). Esta interesante culebrita (y agraciada para quien se toma la molestia de conocerla más a fondo) es opistoglifa, su veneno solo actúa en invertebrados, como arañas y alacranes, los cuales son su alimento preferido, y que caza con gran entusiasmo y de una manera compleja e interesante de observar. Son culebras bastante tranquilas, jamás muerden cuando son manipuladas, y se limitan a retorcerse y enrollarse continuamente, además de secretar una sustancia lechosa y mal oliente.

Su método de caza es muy interesante, en cuanto detecta a su presa, en caso de ser un alacrán, se acerca lenta y cuidadosamente, buscando su cola y sacando la lengua constantemente, al encontrar la cola del alacrán, lo muerde y se enrolla en él, buscando romper su cola, aunque muchas veces no lo logra, mientras tanto, su veneno surte efecto, dejando al alacrán aturdido y torpe en sus movimientos, luego, busca la cabeza de su presa, y comienza a tragarla. En muchas ocasiones, el alacrán intenta picar a la culebra, pero esta, ayudada de sus escamas, crea un “escudo” que impide ser picada, además el veneno del alacrán parece no hacer efecto en ella.

Habita gran parte del estado, en las regiones cálidas, desde casi el nivel del mar, hasta arriba de los 1,000 metros sobre el nivel del mar. Aunque es común, debido a sus hábitos, es difícil o poco común encontrarlas. Esta es una especie bastante útil debido a las presas de las que se alimenta, es una lástima que sea asesinada injustificadamente, siendo que es un animal muy útil y bonito.

Después de haber inmovilizado a su presa con su veneno especialmente diseñado para aturdir a los arácnidos y otros artrópodos, la Alacranera procede a devorar entera a su presa, comenzando por la porción anterior, doblando las pinzas o quelas del Alacrán hacia atrás. © Daniel Pineda Vera.

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