Al infinito y al más allá

Al infinito y al más allá

 

Por Oscar Alejandro Cruz Toalá

Jatamatzá Club de Divulgación Científica A.C.

Hola mis estimadas y estimados lectores, la semana pasada tocamos el tema de la carrera espacial donde la ex Unión Soviética tomó la delantera al enviar el primer satélite artificial creado por el ser humano, el primer ser vivo (la perra Laika), los primeros cosmonautas un hombre y una primera mujer en el espacio, la primer misión tripulada a la luna, el primer robot en la luna, la primer estación espacial (o más bien, primer laboratorio espacial), hasta el primer alunizaje tripulado por hombres por parte de Estados Unidos. Cabe mencionar que por parte de Estados Unidos fueron 6 misiones tripuladas y 5 no tripuladas, Rusia con 8 misiones no tripuladas, China con 2 misiones no tripuladas.

Es importante mencionar que durante los alunizajes por parte de Estados Unidos en el programa Apolo se recolectaron casi 380 kilógramos de material lunar para su estudio en la Tierra y se instalaron, en un principio, espejos para medir la distancia exacta entre la Tierra y la Luna a través de rayos láser, recuerdos personales de los astronautas, placas conmemorativas con nombres de presidentes y políticos, estatuillas para homenajear a astronautas muertos en diversas misiones, sismógrafos, instrumentos para medir la composición y movimiento de la atmósfera lunar, entre otros; además de mucha basura que se dejó allá, y hablo de los módulos de descenso de los Apolos, los rover´s lunares, robots exploradores que se enviaron que agotaron sus baterías y no fueron diseñados para volver a casa, y otros más que se estrellaron y cuyas misiones no tuvieron éxito, que juntos harían cientos de toneladas de basura espacial depositados en la superficie lunar, que dicha basura valdrían muchos miles de pesos si los regresaran a la tierra y los subastaran.

Al infinito y al más allá

Pero bueno, todo esto es parte del show y todo sacrificio tiene su recompensa, nuevos conocimientos y más herramientas, desarrollo tecnológico aeroespacial para navegar al infinito y al más allá. Y para muestra un botón, en el año de 1977, en los albores de las misiones no tripuladas a la Luna (por que la última con humanos fue el Apolo 17 el 7 de diciembre de 1972), científicos de la NASA desarrollan un programa liderado por el Astrofísico y uno de los Divulgadores científicos más importante de la historia Carl Sagan que consiste en estudiar el ambiente del sistema solar exterior y, si se puede, buscar vida inteligente, enviando dos sondas espaciales denominadas Voyager 1 y 2, la Voyager 1 fue la primera en ser considerado como el primer objeto humano en alcanzar el espacio interestelar en el 2013, aclaro, sin salir del sistema solar; su gemela la Voyager 2 que logró salir del Sistema Solar apenas el 10 de Diciembre del 2018, y ambas sin reporte de haber encontrado alguna señal de vida inteligente hasta el momento; Comienzan también a enviar sondas a orbitar a otros planetas, al Sol, cometas y asteroides, etc., etc., etc. Con todo lo que implica, algunas misiones exitosas, otras se perdieron en el espacio, y muchas otras se estrellaron.

La Luna se ha convertido en uno de los objetos del Espacio más estudiado, pero También el planeta Rojo, Marte ya ha sido visitado por robots exploradores que han recorrido algunas áreas de su superficie. Han enviado información valiosa y centenares de imágenes y videos a los terrícolas. Algunos ya cumplieron su tiempo de misión a la que fueron enviados, otros superaron las expectativas de tiempo en funcionamiento, y otros tuvieron que dormirse por siempre debido a las tormentas de arena que cubrieron las celdas que recargan las baterías del robot, tal es el caso del Opportunity que fue enviado para una misión de 90 días y terminó informando por 15 años.

Al infinito y al más allá

Estas sondas han permitido saber que, en el pasado, Marte estuvo cubierto de agua y que pudo ser habitable, además de analizar muestras de rocas para conocer los procesos geológicos del planeta, información que complementarán las misiones Curiosity (lanzada el 26 de noviembre de 2011 y amartizó el 5 de Agosto de 2012) y por la misión Insight (lanzada el 5 de Mayo de 2018 y amartizó el 26 de noviembre del 2018) que pretende perforar la superficie para estudiar su estructura y temperatura interiores del planeta, además de colocar instrumentos sísmicos para medir la magnitud de los martemotos que ocurren en la estructura de planeta. Y esta misiones de exploración aun no terminan, para el 2020 está programado despegar el programa Marte 2020 con la finalidad de investigar el medio ambiente en el planeta rojo, sus procesos geológicos de superficie y su historia, examinar la posibilidad de vida pasada, recoger muestras y enviarlas de regreso a la Tierra convirtiéndolo en el primer programa del Laboratorio de Propulsión Jet (JPL) que despegará de otro planeta, y pondrá a prueba la tecnología para la futura exploración humana  a Marte. Aparte de ser importante esta misión me enorgullece escribir que el ingeniero Chiapaneco Luis Enrique Velasco Velázquez es líder en esta misión. Para el 2024 se pretende enviar nuevamente misiones tripuladas a la Luna, y a partir del 2022 enviar sondas que exploren asteroides peligrosos con posibilidad de impacto en la Tierra y otras más para explorar los satélites naturales de Júpiter que tengan cierta similitud con nuestro planeta. Y aquí me gustaría mencionar también a un amigo mío Héctor Palomeque, que fue seleccionado por The Mars Society como astronauta análogo con un proyecto de fertilización de plantas usando microorganismos resistentes en condiciones extremas del ambiente para una futura misión a Marte.

Al infinito y al más allá

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La necesidad del ser humano por comprender la formación y evolución del universo y de todo lo que lo conforma, la posibilidad de poblar otro planeta o sus satélites naturales es lo que inspira a científicos e ingenieros a seguir trabajando para esta rama de la ciencia tan fascinante como lo es la Astronomía. Hace falta mucha conciencia por parte de la raza humana, sensibilización, debemos cuidar el único lugar donde sabemos que sí es posible vivir, y que en la bastedad del universo, nuestro planeta es “un pequeño y pálido punto azul”

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