¿Nativo, endémico, exótico? PT. II

Guacamaya Roja (Ara macao), ave a la cual erróneamente se le considera una especie «exótica». Esta especie es nativa de Chiapas, anteriormente habitaba la región Selva Lacandona y Costa de Chiapas, en esta última fue extirpada por la destrucción de su hábitat, la cacería y comercio y tráfico ilegal de la especie, debido a la gran demanda existente para ser mantenida como mascota. ©Daniel Pineda Vera, 2019.

Por Daniel Pineda Vera de Pájaro Cantil

Lo que es y lo que no es en Chiapas – Segunda parte.

En la nota anterior, hablamos sobre las especies endémicas. Hoy, tocará hablar de las nativas y exóticas.

Comencemos entonces, con las especies nativas, que son todas aquellas que de manera natural e histórica habitan en una región determinada -sea esta una región socioeconómica, política o biogeográfica- pero que puede distribuirse naturalmente en otras regiones, generalmente de forma continua, raras veces aisladas. Tal es el caso de especies como el Tigre Americano -he usado este nombre, puesto que es con el que localmente se le conoce y conoció en Chiapas y gran parte de Latinoamérica- o Jaguar (Panthera onca), las Guacamayas (Ara macao) o el Tapir (Tapirus bairdii), que aunque existen de forma natural en Chiapas, su distribución abarca otras regiones de México, Centroamérica y hasta Sudamérica e incluso (como sucedió con el Jaguar), hasta el sur de Estados Unidos. Desde luego, esto mismo aplica a todo organismo, sean plantas, invertebrados, hongos, etc., siempre y cuando presenten una distribución no restringida a un área en específico.

En tiempos pasados, una de las exposiciones de Pájaro Cantil versó sobre las especies exóticas invasoras (de las que hablaré más adelante), y se hacía mención de una gran variedad de plantas no nativas de Chiapas, pero que son muy populares entre la población. Al exponer la situación al público, muchos se sorprendían de saber que muchas especies conocidas no pertenecen naturalmente a Chiapas, México o América, y la pregunta siempre era: ¿Y qué plantas son de aquí pues? (hágase énfasis en el «pues» tan típico de nuestro hablar) … Ante aquella indagación, uno abría los brazos y señalaba los cerros alrededor de nuestra ciudad capital, quizás no tan exuberantes como la «Selva Lacandona» o los bosques de niebla de «El Triunfo», pero que indudablemente guardan muchísima vida vegetal, y de hecho, son de las selvas más provechosas que existen, y que forman parte de nuestra cultura incluso. Hablemos del Copal (incienso), las Flores de Mayo (alimento, adorno y ofrenda religiosa), el Cupapé (alimento, dulce), el Jobo o Jocote (alimento, dulce), el Nanchi, Nanche o Nance (alimento, bebida, y por qué no, ¡bolis y helados!), los Chicozapotes (alimento), el Zapote Negro (alimento), el Sicqueté (adorno, aromático), el Candox (adorno y juguete), el Hormiguillo (materia prima para producir las «maderas que cantan»), el Guanacaste (madera, alimento y para limpieza), el Jaboncillo (limpieza y juguete), el Cuchunuc o Matarratón (alimento y pesticida natural) y la lista continúa, es larguísima, mucho más de lo que uno pudiera esperar. Podría hacerse un libro bastante gordo con las especies nativas de plantas de nuestra ciudad, ¡imagínense hacer uno de todo Chiapas!

El Sicqueté (Bonellia macrocarpa: Primulaceae), un bonito arbusto o árbol pequeño nativo de las selvas secas de Chiapas. Destaca por sus florecillas pequeñas y aromáticas, que se han usado para hacer collares que adornan figuras religiosas (santos y vírgenes), altares y a las mujeres chiapanecas. Sus hojas endurecidas, poseen un mucrón o espina en su punta. © Daniel Pineda Vera, 2019.

Pero volviendo al tema principal, hemos de tratar ahora, a las especies exóticas. Y he aquí, otro de los términos que solemos emplear mal. En más de una ocasión, hemos escuchado y hasta dicho nosotros mismos, ¡qué exótico! Cuando vemos una guacamaya, una iguana, una rana, una serpiente, un jaguar o alguna planta de extravagante forma y color.

Solemos usar el término «exótico» a cosas que están fuera de lo ordinario, a cosas extravagantes, de formas o colores muy vistosos, hermosos, pero el significado real de ésta palabra, refiere a cosas, organismos, costumbres, alimentos y más, que se encuentran o pertenecen a un área ajena a la nuestra. Siendo así, más de uno quizás abra la boca al saber, que un gato, una gallina, una paloma (esas que podemos encontrar en el centro de la ciudad principalmente), un cerdo, una vaca, la mojarra tilapia, las cuijas, el flamboyán, el café, el mango, el tamarindo, la jacaranda, el neem, la moringa, las bugambilias, las benjaminas, (y muchísimas más) son todas especies exóticas, pues son originarias de Asia, África, Europa o Sudamérica. Llegaron aquí por mano del hombre, casi siempre, por obtener un beneficio de ellas (y es aquí cuando recalco que el humano es terriblemente egoísta, miope e ignorante por voluntad), aunque algunas llegaron de forma incidental.

La Primavera (Roseodendron donell-smithii: Bignoniaceae) un árbol nativo de Chiapas, pero introducido en la región central, misma en la que se ubica Tuxtla Gutiérrez. Actualmente, es una especie muy socorrida por la población que ha querido efectuar labores de reforestación. © Daniel Pineda Vera, 2017.

Desde luego, también contamos con especies nativas de Chiapas que han sido introducidas a regiones donde no existían, por ejemplo, la Primavera (Roseodendron donell-smithii: Bignoniaceae), tan recurrida hoy en día por ser una especie nativa de rápido crecimiento y hermosa floración (personalmente no veo por qué es tan recurrida, si en época de secas pierde su follaje y sí, da flores hermosas, pero no proporciona una sola sombra, pero bueno, parece que es la única especie nativa que muchos conocemos). Resulta entonces, que la Primavera, sí es un árbol nativo de Chiapas, pero naturalmente se distribuía en la región Costa, y fue introducido paulatinamente en décadas pasadas a la Depresión Central, especialmente en nuestra ciudad capital (abro la interrogante ¿han avistado de forma natural alguna Primavera en los cerros que rodean a Tuxtla?).

Una característica frecuente en las especies exóticas es que siempre habitan en zonas perturbadas, siempre se encuentran en la cercanía del ser humano. No obstante, la misma actividad humana y la presencia de éstas especies exóticas, suele alterar gravemente y de forma casi irreversible el equilibrio ecológico de la región en la que se han introducido.

Cuando una especie exótica se establece y propaga por cuenta propia en un sitio al cual no pertenece, y comienza a afectar a las especies nativas y endémicas, se convierte en plaga (muchas veces de forma silenciosa pero indudablemente alarmante), pasa a ser una especie exótica invasora… Pero de ellas, ya hablaremos en la tercera y última parte de esta pequeña serie.

Las Cuijas (Hemidactylus frenatus), pequeñas lagartijas que habitan las casas y la cercanía con el ser humano. Traídas accidentalmente desde Asia durante siglos pasados por medio de cargamentos en barcos, las Cuijas han ido desplazando a los geckos y lagartijas nativas. A pesar de lo que mucha gente comenta, son animales totalmente inofensivos, y las creencias existentes no son más que falacias. © Daniel Pineda Vera, 2016.

– Fuentes Consultadas:

1.- Álvarez del Toro, M. (1952). Los Animales Silvestres de Chiapas. 1ª edición. Gobierno del Estado de Chiapas. México.

2.- Miranda, F. (2015). La Vegetación de Chiapas. 4ª edición. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas. México.

3.- The Plant List (2013). Version 1.1. Published on the Internet; http://www.theplantlist.org/ (accessed 26th May, 2019).

4.- Tropicos.org. Missouri Botanical Garden. 01 Jun 2019. < http://www.tropicos.org >

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