Los Reptiles

Los reptiles adquieren su nombre debido a la peculiar forma de desplazarse muy cerca del suelo. “Culebra de cafetal” (Ninia sebae). © Victor Moreno Avendaño.

Por Victor Armando Moreno Avendaño de la Red para la Conservación y Divulgación de los Reptiles Venenosos de Chiapas

Sin duda alguna los reptiles son un grupo fascinante de organismos vivientes que podemos encontrar en casi cualquier ambiente de nuestro planeta, con excepción de las zonas polares.2 Su capacidad de adaptación los ha llevado a habitar desde selvas húmedas hasta desiertos, y aunque la mayoría son terrestres, también los hay acuáticos, tanto de agua dulce como marinos ¡Y hasta viven debajo de la tierra!1,5 ¿Pero por qué se les nombra de tal manera? La palabra reptil es derivada del griego herpes, y significa “cosa reptante” o “cosa que se arrastra”1 debido a la peculiar forma de desplazarse de estos animales, en donde aparentemente caminan muy cerca del suelo, o bien literalmente se arrastran, tal es el caso de las serpientes.

¿Alguna vez se han preguntado que hace a los reptiles diferentes de otros grupos? Una de las principales características con la que cuentan es una piel totalmente cubierta de escamas,1,2 la cual hace que tengan una apariencia rugosa, áspera y seca, a la que a muchos les parece un tanto desagradable, pero significa una gran ventaja adquirida, ya que otorga protección ante la desecación y es un tanto impermeable al agua y gases, es decir, no permite el paso de líquidos u otros fluidos, funcionando de esta manera como una armadura protectora.2,8

La piel de los reptiles está cubierta de escamas. “Lagartija espinosa” (Sceloporus  taeniocnemis). © Victor Moreno Avendaño.

Se estarán preguntando… ¿Cómo?, ¡Pero si los peces también tienen escamas!, ¿Qué los hace diferentes? Efectivamente, los peces también cuentan con estas estructuras, pero una de las diferencias entre las escamas de los peces y las escamas de los reptiles es el origen que tienen dentro de la piel, es decir, que tan profundo o que tan superficial se llegan a formar.9 En los primeros las escamas son de origen dérmico, pues se forman en la zona de la piel más profunda llamada dermis, mientras que en los segundos tienen origen más superficial, concretamente en la zona más externa de la epidermis, llamado estrato corneo.9 Aunque, en los reptiles también existen estructuras protectoras que se forman en la misma zona donde tienen origen las escamas de los peces, los osteodermos, presentes en cocodrilos, tortugas y en algunas lagartijas, son placas óseas que refuerzan de cierta forma a las escamas de la epidermis.8

Las tortugas son reptiles que se han adaptado a ambientes acuáticos; cuentan con placas dérmicas llamadas osteodermos. “Tortuga orejas rojas” (Trachemys scripta). © Victor Moreno Avendaño.

Pero, ¿Qué son y de que están formadas las escamas? Son engrosamientos de la epidermis que cubren la piel, formados de una proteína llamada queratina,8 mismo compuesto del que se forman el pelo, las uñas o las plumas,7 en donde en diferentes regiones del cuerpo varia la disposición, tamaño y número de estas, algo importante, ya que tanto el acomodo de escamas como el número de ellas se utiliza en la diferenciación y clasificación de las especies de reptiles.5

Esta capa superior de la piel se cambia a intervalos regulares,2 en un proceso llamado muda; o ecdisis, en donde prácticamente lo que hacen es renovar esta capa de queratina.3 Algo importante es que este proceso es periódico, en donde el número de mudas depende directamente del estado metabólico y la edad de cada animal, de manera que los organismos jóvenes, cuyo crecimiento es más rápido en esa etapa, mudan con mayor frecuencia que los adultos.6

Los reptiles cambian periódicamente de piel, en las serpientes, previo a este momento el ojo se opaca. “Nauyaca mano de piedra” (Metlapilcoatlus olmec). © Victor Moreno Avendaño.

Otra particularidad sobresaliente de los reptiles es que son organismos ectotermos.2 ¿Qué significa ser ectotermo?, prácticamente que no pueden regular su temperatura corporal, sino que dependen de fuentes externas, tanto de calor o de frio.2 Por lo cual, cuando los reptiles necesitan generar calor se ponen bajo los rayos del sol, o bien en superficies calientes como las rocas, por el contrario, cuando necesitan perder calor se refugian en escondites y lugares frescos o sombreados.1 Esto pareciera una gran desventaja, pero en realidad permite a este grupo estar inactivos mucho tiempo, ahorrando hasta diez veces más energía que las aves y mamíferos, y sin necesidad de alimento. Es por ello que los reptiles tienen temporadas y horas de actividad marcadas, que serán dependientes de condiciones climáticas favorables para ellos.1,4

¿Se han preguntado que cualidad ha permitido que los reptiles habiten casi cualquier ambiente de nuestro planeta? Ni más ni menos que el huevo reptiliano… Hace aproximadamente 300 millones de años, los ancestros de los reptiles conocidos como reptiliomorfos aparecieron por primera vez en la Tierra, pero, aun se encontraban abriendo paso en esa etapa de transición entre los anfibios.8 El huevo reptiliano, también llamado huevo amniota, desarrolló un medio acuoso dentro de su interior, en donde el embrión podía respirar y alimentarse, además de contar con una reserva de proteínas y agua, proveyendo también una protección adicional médiate una cáscara protectora externa.4,8 Esta fascinante innovación evolutiva, permitió la reproducción ovípara en medios terrestres y secos, marcando de forma sobresaliente la ya no dependencia de medios acuáticos para la reproducción de los reptiles, que anteriormente si tenían sus antepasados; esto dio pasó a diversos cambios adaptativos, los cuales hicieron posible que ocuparan una gran variedad de hábitats.8

El huevo facilito la independencia del agua a los reptiles, ayudando a su diversificación en gran variedad de ambientes. Huevos de serpiente (Dendrophidion clarkii). © Victor Moreno Avendaño.

Algo importante de mencionar es que todos los reptiles tienen fecundación interna.2,8 Son ovíparos, nacen a partir de un huevo, pero también existen algunas lagartijas y serpientes ovovivíparas. Incluso en algunas serpientes existe una estructura similar a una placenta, por tanto son vivíparas.2,4,10

Hablando de reproducción, en machos se ha desarrollado dos tipos de estructuras sexuales: las tortugas y cocodrilos presentan un pene, mientras que en lagartijas y serpientes presentan dos hemipenes; son dos sacos en forma de “Y” localizados en la base de la cola, justamente inmersos en la cloaca que es una cavidad en donde confluye el final del aparato digestivo, urinario y reproductor.3 Los hemipenes únicamente se extraen durante la copula, para penetrar a la hembra y depositar el esperma, y usualmente solo uno de ellos será utilizado.2,10

Los cuatro subgrupos que forma parte de estos increíbles animales, son: las tortugas, los cocodrilos, los escamosos (en donde se encuentran las lagartijas, las serpientes y los anfisbénidos) y los tuataras. Su dieta consiste en una gran variedad de presas, en donde la mayoría son carnívoros; en tortugas la dieta consta de animales y plantas (omnívora), los cocodrilos son carnívoros, pues se alimentan de otros vertebrados, al igual que lagartijas y serpientes, que se alimentan de invertebrados y vertebrados, habiendo también lagartijas herbívoras y carroñeras.2,10

  1. Ávila-Villegas, H. 2017. Serpiente de Cascabel: entre el peligro y la conservación. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO). Cd. de México, México.
  2. Canseco, M. L., y Gutiérrez, M. M. G. 2010. Anfibios y reptiles del Valle de Tehuacán-Cuicatlán. CONABIO. Fundación para la Reserva de la Biosfera Cuicatlán AC y Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Primera edición. México.
  3. Lanka, V. y Vitt. 1991. Anfibios y Reptiles. SUSAETA, S. A., Madrid.
  4. Pough, F. H., Andrews, R. M., Cadle, J. E., Crump, M. L., Savitsky, A. H., y K. D. Wells. 2004. Herpetology. Upper Saddle River, Pearson Prentice Hall, New York, EUA.
  5. Powell, R., Collins, J. T., y Hooper, E. D. 1998. Key to amphibians y reptiles of the continental United States and Canada. University Press of Kansas.
  6. Salvador, A. 1998. Fauna Ibérica. Reptiles (Vol. 10). Editorial CSIC-CSIC Press. Madrid, España.
  7. Tombolato, L., Novitskaya, E. E., Chen, P. Y., Sheppard, F. A., y McKittrick, J. 2010. Microstructure, elastic properties and deformation mechanisms of horn keratin. Acta biomaterialia, 6(2), 319-330.
  8. Vitt, L.J., y Caldwell, J.P. 2014. Herpetology; an Introductory Biology of Amphibians and Reptiles. Fourth edition. Elsevier Inc. San Diego, California, USA.
  9. Weichert, C. K., y Martínez-Fernández, J. J., 1981. Elementos de anatomía de los cordados (4ª edición). McGraw-Hill.
  10. Zug, R. J., Vitt, L. j., y Caldwell, J. P. 2001. Herpetology. An introductory biology of amphibians and reptiles. Academic Press. 29
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