«El granero de Chiapas» desaprovechado por la falta de información hacia productores

El maíz uno de los productos indispensables en la dieta de los mexicanos, por lo que su producción es de suma importancia para nuestro país. Cortesía: Daladiel Jiménez.

*Francisco Guevara, José Luis Basterrechea y Fredy Delgado de la Universidad Autónoma de Chiapas; Manuel Antonio Hernández y Martín de Jesús Ocaña de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas; María de los Ángeles Fonseca de la Universidad Autónoma Chapingo; y Rosa Acosta del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, realizaron la investigación denominada “Riqueza de maíces locales (Zea mays L.) en la región Frailesca, Chiapas, México: Un estudio etnobotánico”.


*Consulta del articulo “Riqueza de maíces locales (Zea mays L.) en la región Frailesca, Chiapas, México: Un estudio etnobotánico”.

El maíz, por su origen, valor alimenticio y cultural, representa uno de los cereales de mayor importancia en el mundo. Ha permanecido desde las más antiguas civilizaciones de América; como los olmecas y teotihuacanos en Mesoamérica.

Además, a nivel mundial, se destaca por su uso en la alimentación humana y animal, tanto en grano como de forma industrial. Colocándolo como una de las especies cultivables de mayor importancia para la sostenibilidad del ser humano. En México se cuenta con una gran diversidad tanto local como mejorada.

En Chiapas, en específico la región Frailesca, debido a la diversidad de climas, las costumbres y las tradiciones, favorecen la existencia de cultivares de maíces locales.

Guevara, Basterrechea, Delgado, Hernández, Ocaña, Fonseca y Acosta, hacen mención del trabajo de Manuel Antonio Hernández Ramos, quien realizó un estudio exploratorio en la Reserva de la Biosfera La Sepultura (REBISE), encontró que el uso de estos maíces y su conservación está determinado, por características de adaptabilidad al ambiente, potencialidad en la producción y elaboración de alimentos.

Sin embargo, los autores añaden que, a pesar de los esfuerzos en los últimos años, aún existe poca información, respecto a la dinámica de la diversidad de los maíces, con relación a sus usos y las variantes que estos han tomado en las últimas dos décadas.

Por ello, realizaron una investigación, en donde mostraron los resultados de un estudio etnobotánico, con el objetivo de explorar la riqueza de los maíces locales de la región Frailesca que abarca los municipios de Villaflores, Villa Corzo, El Parral, Ángel Albino Corzo, La Concordia y Montecristo de Guerrero; durante diciembre de 2016 a marzo de 2017.

Los investigadores desarrollaron su trabajo, a partir de una investigación exploratoria y descriptiva, seleccionando subregiones con condiciones socioambientales, edafo-climáticas y productivas representativas de la región.

Asimismo, en las comunidades identificaron a personas clave, es decir, a agricultores que siembran maíces locales, lograron identificar y entrevistar a 304 productores en 63 comunidades de los seis municipios de la región.

Además, de los materiales colectados identificaron que, las plantas de maíz son de forma biológica alógamas, que la polinización anemófila es fundamental en la fecundación de la especie, las poblaciones cercanas tienden a intercambiar de manera constante y los agricultores realizan intercambios de semillas.

Es así como los resultados de su investigación muestran que, en los seis municipios de la región Frailesca predomina una gran riqueza de maíces locales; se distinguen por la diversidad de nombres comunes, agrupados en tres razas, los cuales son Tuxpeño, Olotillo y Comiteco; así como la presencia de mezclas entre ellos con generaciones avanzadas de híbridos comerciales.

El estudio permitió documentar la dinámica cultural y la riqueza de los maíces locales en la región Frailesca. Cortesía: Hacienda Chiapas.

Los investigadores, comparte que, durante el ciclo de cultivo recorrieron 63 comunidades en toda la región; ubicaron 396 maíces locales, cultivados por 304 agricultores; representando una proporción de 1.3 maíces por agricultor. De estos, el 78.3 por ciento siembra un solo maíz local, mientras que el resto siembra entre dos y cinco.

A su vez, mencionan que, el alto porcentaje de agricultores que siembra un solo cultivar muestran que, la diversidad genética de los maíces locales se dirige a escenarios distintos al de la subsistencia o de la conservación de esta, como lo es la búsqueda de incrementos en los rendimientos productivos.

En este sentido, encontraron que los maíces locales que más destacan se encuentran asociados en un 72.5 por ciento a la raza Tuxpeño. También, que el 66.2 % de los agricultores ha conservado su semilla al menos 10 años, esto indica que la prevalencia de los maíces locales en la región es el resultado de un proceso de selección y cambio constante, donde el productor renueva su maíz cada cierto tiempo; según sus necesidades, de uso, económicas o ambientales.

Sin embargo, los autores dicen que de la diversidad de maíces locales en la región también destaca la presencia de un 8.8 % de maíces relacionados con generaciones avanzadas de híbridos comerciales. La incorporación de generaciones avanzadas de maíces híbridos a la diversidad local se percibe desde hace 30 años.

Otra de las cosas que encontraron es que, hay materiales nombrados como “Mezcla”, son maíces formados cuando en el momento de la siembra, el productor mezcla semillas de orígenes diferentes o ha seleccionado por varios ciclos productivos las mejores mazorcas de los híbridos comerciales para volverlos a sembrar. Estos maíces se asocian a la raza Tuxpeño, demuestra que el productor busca la mejora del germoplasma local.

Es así como los autores, expresan que, los productores buscan enriquecer la diversidad local con genes que permiten potenciar la producción, la diversidad y riqueza local, la menos productiva se erosiona o es desplazada.

Por otro lado, Guevara, Basterrechea, Delgado, Hernández, Ocaña, Fonseca y Acosta, comparte que, la identificación de la riqueza genética de los maíces locales, se agrupan en la diversidad de 88 nombres comunes, entre los que destacan el Amarillo, Tuxpeño, Jarocho y Precoz.

La conservación de los maíces locales asociados a las razas Tuxpeño y Olotillo se inclina hacia los productores mayores de 60 años. Cortesía: CIMMYT.

En la actualidad, la herencia de semillas hacia las nuevas generaciones representa un problema que decae por la alta tasa de migración de la juventud del campo a las ciudades, quienes buscan nuevas oportunidades de desarrollo personal, dejando esta tarea a las generaciones más viejas. Lo que implica que la conservación de los cultivares locales está en riesgo por la débil línea de trasmisión de conocimientos a las nuevas generaciones, generada por los nuevos contextos económicos e intereses de los jóvenes, mencionan los autores.

En lo que respecta a la representatividad de los maíces locales, los investigadores comparten que, esta se comporta de forma diferente en cada municipio, así como su relación con las razas predominantes.

Con lo anterior, en Villaflores, el maíz que predomina es el Morales; a diferencia de Villa Corzo que prevalecen el Macho, Amarillo y Jarocho. En El Parral, el Precoz es el maíz local más sembrado; en La Concordia, el Tuxpeño y el Olotillo superan en un 5 % al maíz Amarillo y en 10 % al resto de los cultivares sembrados.

En el caso de Montecristo de Guerrero, mostraron una preferencia por el cultivar Señorita Amarillo; así como por el maíz Sardina en Ángel Albino Corzo, expusieron los investigadores.

Por último, la representatividad variada de los maíces en cada municipio de la región, indica la importancia actual de los maíces locales, los cuales han sido adaptados de manera permanente por parte del agricultor, a sus necesidades y preferencias con relación al ambiente cultural, económico y ecológico de la región.

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