¿Víbora o serpiente?, la diferencia que te puede salvar de una mordedura venenosa

«Nauyaca de montaña» (Cerrophidion tzotzilorum). Las nauyacas, cantiles y cascabeles pertenecen al grupo de las víboras o crotalinos. Su veneno tiene el propósito de ayudar a la digestión de las presas; pueden alterar la coagulación sanguínea, y dañar a los tejidos musculares, capilares, provocando necrosis y hemorragias. Foto: VÍCTOR MORENO AVENDAÑO

*En las siete regiones fisiográficas de Chiapas existe un gran número de serpientes venenosas, sin embargo, de acuerdo con la investigadora Nayeli Morales, la mayoría de las personas las confunde con las culebras, por lo que es importante saber diferenciarlas y respetar su ambiente.


Nayelli Morales, investigadora especialista en serpientes venenosas, señala que es importante saber cuál es la principal característica que separa a las unas de las otras es el hecho de que las víboras son aquellas serpientes que cuentan con las glándulas venenosas para inmovilizar a sus presas, a diferencia de las culebras, que son aquellas que son inofensivas para el ser humano.

Hasta ahora, se conoce que en Chiapas existen un total de 110 especies de serpientes, de las cuelas, 20 de ellas son venenosas. El total estatal corresponde a 21 especies de reptiles venenosos puesto que también se registra una especie de lagartija venenosa.

Las Nauyacas son las serpientes venenosas con mayor presencia en la entidad. Cortesía: Facebook.

“Las víboras, forman parte de la familia Viperidae, donde también se pueden encontrar algunos lagartos y lagartijas que son venenosos” señala la especialista, cuya subfamilia de los Crotalinaes son quienes habitan la región del continente americano, conocidas comúnmente como Nauyacas, Cantiles, Toritos o cascabeles, entre otros nombres, que dependen de la zona del país en la que se encuentren.

Además, destaca que la característica única que esta subespecie es la presencia de la foseta termoreceptora, que, a diferencia de las culebras, es un orificio que les permite encontrar a su presa por medio del calor. Dicha foseta se encuentra sitiado en la cabeza, muy cerca de las fosas nasales y los ojos, pudiendo variar en cuanto a la posición en la que se encuentra, se sea paralela a la nariz o bien, de manera diagonal.

La fosa termoreceptora puede ser diferenciada a simple vista, sin embargo, muchas veces se confunden con las fosas nasales. Cortesía: Facebook.

Otra de las características es la presencia de un colmillo móvil, en el cual está conectado a sus glándulas venenosas, lo que les permite atacar a su presa. Dicho colmillo cuenta con una vaina especial, que les permite a las víboras guardar y asegurar sus colmillos mediante el movimiento de giro cuando cierran la boca. Dicho colmillo tiene la estructura de una aguja de jeringa, que, de acuerdo con Morales, es el mecanismo que utilizan para inocular el veneno.

Cabe destacar que la región de la Selva Lacandona presenta el mayor número de dichos reptiles venenosos, en dicha región pueden encontrarse al menos cinco de ellas, sin embargo, es un número relativamente bajo, si se toma en cuenta que el estado se divide en siete regiones fisiográficas en las que dichos especies se encuentran repartidas a lo largo de la entidad. La especie venenosa más características de la región de la Planicie Costera del Pacífico es el Cantil.

De la Sierra Madre de Chiapas las serpientes venenosas más representativos son la Nauyaca de Frío, la Nauyaca bicolor o adornada, la Nauyaca saltadora y el Coralillo. En la depresión Central las Especies encontradas son el Coral de Canutos, el Cantil y el Cascabel Tropical. Por su parte, la Meseta de Chiapas se caracteriza por incluir un gran número de especies endémicas como la Nauyaca de Frío y la Verdinegra.

Nauyaca de Frío. Cortesía: Antonio Ramírez Velázquez/IHN

En la región de las montañas del oriente podemos encontrar el Coralillo, la Nauyaca Real, la Nauyaca de Pestañas, la Nauyaca Chatilla y el Cascabel Tropical. Mientras que, en las Montañas del Norte se encuentra la especie más conocida en la entidad, el Coral Punteado Elegante, así como la Nauyaca de Pestañas y la Nauyaca Saltadora. Mientras tanto, en la Planicie Costera del Golfo el Coralillo, la Nauyaca Real y la Nauyaca Chatilla

 “La conservación y el cuidado de las serpientes venenosas en México es muy importante, porque destaca que a pesar de ser ellas peligrosas para el ser humano, son de importancia médica, por o cual debemos tener cuidado cuando vemos estas serpientes” señala la investigadora, haciendo énfasis que, debido a la diversidad de especies, los envenenamientos por mordedura de serpientes varia, pero es importante preservarlas para evitar su extinción.

Así mismo, Morales señala que es importante saber que, las características que pueden observarse a simple vista de cada una de las especies de no es un factor que contribuya a la identificación de las especies venenosas de las que no, ya que muchas veces los reptiles peligrosos llegan a presentar una fisionomía similar a la de los inofensivos, por lo que muchas personas se confían hasta terminar siendo mordidos por ellos.

“Si nos vamos solo con las características que observamos a simple vista, nos podemos ir por la finta de que son venenosas y por ende ser mordidos, lo que da paso también a que las serpientes no peligrosas sean sacrificadas sin razón alguna algo que nos preocupa a los investigadores porque simbolizan el exterminio poco a poco de las especies por mera confusión de las personas” enfatiza.

México cuenta con muchas especies endémicas gracias a que, las regiones climáticas en las que se divide permiten una zona de transición entre especies de zonas frías con las de tropicales, que, en palabras de la investigadora, propicia a que exista una gran biodiversidad y sobre todo, las condiciones climáticas adecuadas para la supervivencia de las especies de reptiles y por ende, el que sean endémicas.

“Es importante conservar dichas especies, debido a que en todo México hay un gran numero de especies, sin embargo, cada uno de los estados cuenta con su o sus especies endémicas, por lo que debemos seguir cuidando su hábitat y hacer lo posible por convivir con ellos de una manera sana” finaliza Nayeli Morales.

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