Diversidad de mántidos en cuatro localidades de la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote; la familia Mantidae con mayor riqueza de especies

Los mántidos pueden adoptar distintas formas de hojas, ramas o flores, así como múltiples coloraciones que los protegen de sus depredadores. Cortesía: Felipe Ocampo/Colombia inaturalist.

*En comparación con los demás órdenes de Hexápoda, los mántidos se pueden considerar escasos, hay 2 494 especies válidas registradas, de más de un millón de especies de hexápodos en el mundo. El conocimiento de los mántidos a nivel nacional es escaso, se tienen registradas 72 especies para México y sólo 13 en Chiapas, éstas pertenecen a los siguientes siete géneros: Hondurantemna, Liturgusa, Melliera, Pseudomiopteryx, Stagmomantis, Vates y Zoolea.


*Investigación: Mántidos (Insecta: Mantodea) de la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote, Chiapas, México.

Erick Hernández Baltazar, investigador de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH); Benigno Gómez y Misraim Edivaldo Rodríguez López, investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), realizaron un trabajo con objetivo de analizar la diversidad de mántidos en Emilio Rabasa, Veinte Casas, Nuevo San Juan Chamula y San Joaquín El Progreso, localidades de la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote (REBISO).

Los investigadores exponen que, existen pocos estudios sobre estos artrópodos a nivel sistemático, por lo que su estudio es indispensable para conocer más de ellos y sus relaciones con otros taxa.

De las cuatro localidades de la REBISO, Emilio Rabasa y Veinte Casas son sitios de áreas de conservación con selva mediana subperennifolia, los dos restantes son sitios perturbados con vegetación alterada. Las localidades se encuentran en la zona de amortiguamiento y limitan con la zona núcleo de la Reserva.

Es así como, capturaron 38 ejemplares de mántidos, distribuidos en tres familias, cinco géneros y siete especies. La familia que presentó la mayor riqueza de especies fue Mantidae con el 71%. Stagmomantis montana montana fue la especie más abundante con el 26.31 por ciento del total.

Hernández, Gómez y Rodríguez mencionan que, la riqueza y abundancia por localidades, en el caso de Emilio Rabasa presentó la mayor riqueza de especies y abundancia en comparación con las otras localidades, en esta área se recolectaron seis especies y 21 ejemplares; seguida de Veinte Casas, capturaron cuatro especies y diez individuos. De Nuevo San Juan Chamula fue de dos especies y seis individuos y Stagmomantis montana montana fue la única especie encontrada en San Joaquín El Progreso.

Asimismo, apuntan que su investigación representó el primer aporte sobre la diversidad y distribución de los mántidos para la REBISO. Con ello, se enriquece con cuatro registros nuevos la diversidad conocida para el estado de Chiapas. Las 17 especies del estado representa el 23.6% de las 72 especies reportadas para México, pero solo el 3.41 por ciento de las 498 especies registradas para el neotrópico.

Además, de la fauna registrada, la familia con mayor riqueza específica y abundancia fue Mantidae, con cinco especies y 29 individuos, lo cual no es raro mencionan los investigadores, pues es la familia con mayor diversidad en México con 45 especies, al igual que Colombia, Brasil y en general en el neotrópico. A nivel mundial la familia Mantidae tiene el mayor número de especies, incluyendo casi el 50% de mántidos descritos en la actualidad con 1 016 especies.

Por otro lado, la Stagmomantis fue el género más abundante con tres especies, de las 17 registradas en México. Este género ha sido reconocido como el segundo más diverso en el neotrópico y con una distribución exclusiva en América, que se extiende desde Nueva York, EUA; hasta la Patagonia.

Por ello, en otros estudios similares han encontrado resultados equiparables, mencionaron a Stagmomantis y Pseudovates, como los de mayor presencia en Colombia. El primero es de tamaño grande, sus preferencias ecológicas son árboles y arbustos en los que tienen el hábito de emboscar.

“La captura de especies de este género se realizó principalmente con trampas de luz, debido a que los machos adultos se sienten más atraídos por las luces en la noche y, en general, son mucho más activos, contrariamente a otros géneros recolectados en este estudio”, compartieron los investigadores.

En México se han reportado alrededor de 50 especies de mántidos de las casi dos mil 500 conocidas a nivel mundial. Cortesía: Rogue adventurer/Naturalista.

En cuanto a la especie S. m. montana, fue la más abundante en la REBISO; debido a que se trata de una especie propia de selvas húmedas, se confunde en el follaje de este tipo de vegetación, donde prefiere acechar a sus presas y emboscarlas. La Selva de El Ocote, se encuentra dentro de la distribución de dicha especie, la cual se extiende desde Sinaloa hasta el sur de México, incluido Chiapas.

Por el contrario, especies como Mantis cabeza de hoja (Choeradodis rhombicollis) que se distribuye en vegetación con líquenes donde suele camuflarse y Mantoida maya de tamaño pequeño, de movimientos muy rápidos y hábitos nocturnos, son difíciles de capturar. La dificultad de capturarlas hace que estas dos últimas especies sean consideradas como poco frecuentes, al registrarse un solo ejemplar de cada una de ellas.

Choeradodis rhombicollis es una especie de mantis religiosa nativa de América del Norte, América Central y América del Sur. Cortesía: Linden Gledhill.

Con base a lo anterior, los investigadores plantean que, la rareza de estas especies puede suscribirse a lo indicado por Longino & Colwel quienes definen a las especies raras como aquellas que viviendo y reproduciéndose en el lugar de muestreo, están representadas por poblaciones con pocos individuos. Otros reconocen que, la rareza de las especies ocurre a diferentes niveles y de distintos tipos, describiendo como rareza demográfica, la restricción de distribución geográfica, hábitat y tamaño de las poblaciones.

Respecto a las localidades Emilio Rabasa y Veinte Casas presentaron la mayor diversidad de especies en la Reserva. Lo atribuyen a que son áreas de cobertura arbórea y arbustiva suficiente y continua.

Por el contrario, las zonas perturbadas San Joaquín El Progreso y Nuevo San Juan Chamula fueron las de menor diversidad de especies, quizás por el impacto que tiene la transformación de la selva en vegetación secundaria y zonas con actividades agropecuarias; lo que promueve la pérdida de especies y la modificación de la funcionalidad del ecosistema.

Hernández, Gómez y Rodríguez reconocen que, los mántidos se ven influenciados por la pérdida de su hábitat, ya que a medida que se pierde la cobertura en la selva, no encuentran corredores biológicos idóneos para la disposición continua de presas, ni la vegetación para su camuflaje, comportamiento que es fundamental para depredar.

Añaden que, de acuerdo con el estimador Chao 1 (estima el número de especies esperadas en relación con el número de especies únicas y el número de especies duplicadas), en la Reserva colectaron el 88% de la fauna de mántidos que ocurren dentro de ella, faltando una especie para que el inventario fuera completo.

Hondurantemna chespiritoi, una especie de mantis críptica, colectada en ciertos parques nacionales de México y Honduras, había permanecido desconocida para la ciencia a pesar de su gran tamaño corporal. Cortesía: Ethan Staats.

No obstante, la estimación presupone esfuerzo en la obtención de la especie faltante, es posible que sea cualquiera de las siguientes ya registradas para el estado: Hondurantemna chespiritoi, Liturgusa maya, Melliera chorotega, Stagmomantis carolina, Stagmomantis montana, Stagmomantis parvidentata, Stagmomantis theophila, Stagmomantis venusta, Vates pectinata y Zoolea orba.

Por otro lado, Emilio Rabasa junto con Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula conforman una comunidad efectiva, quedando San Joaquín El Progreso como otra. Esto se debe a la cercanía entre las localidades de muestreo, lo que da lugar a hábitats con condiciones similares, mismo tipo de vegetación y actividades agropecuarias.

Tanto Emilio Rabasa como Veinte Casas poseen selvas conservadas y Nuevo San Juan Chamula presenta áreas de remanentes de selva conservada, lo que condiciona que las especies compartidas entre estas localidades tengan las condiciones apropiadas para su estabilidad en la Reserva.

Por el contrario, San Joaquín El Progreso es una localidad con un grado de perturbación elevado, en ella predomina los cafetales y áreas abiertas que generan sitios que limitan la distribución de las especies, repercutiendo en el desnivel de los mántidos. Además, las variaciones en la composición florística y cambios graduales en las condiciones ambientales por cada cambio altitudinal conllevan a la gran disimilitud que presenta con las localidades más conservadas.

Por último, presenta una serie de adversidades que no han impactado del todo a la mantidofauna del sitio, pues presenta parches que siguen ofreciendo algunos recursos que son aprovechados por los mántidos para su supervivencia y sus poblaciones aún se mantienen estables, con ello pueden colonizar los nuevos hábitats producto de las intervenciones antrópicas que presenta la localidad.

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